Martes, 20 Noviembre, 2012 - 17:50

Contundente paro nacional
Esperemos que ahora del Gobierno tomen nota

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Pasó el 13 de setiembre y desde el kirchnerismo dijeron que eran los manifestantes poquitos, gente rica y de derecha.

Gente a la cuál les interesaba más Miami que San Juan. Se vino después el 8 de noviembre; ya no pudieron decir que eran escasos los argentinos y argentinas que ganaron la calle a los largo y ancho del país criticándolos.
Argumentaron entonces que era la cómoda clase media que no había votado a la presidenta en octubre del 2011, por ende parte de una minoría, lo que por ende no ameritaba ningún cambio en el rumbo del gobierno. Ni siquiera dejar de lado la soberbia.
Hoy ganaron la calle los trabajadores y los pobres, esos que según el Indec están en vías de extinción por estas tierras. Frenar la inflación, no cobrar impuestos a salarios que lejos están de ser generosos, combatir el trabajo en negro, asignaciones familiares para todos, sus principales exigencias. También agregaron las que campeaban el 13S y el 8N: basta de corrupción y autoritarismo, de mentiras y doble discurso, de agresividad y prepotencia con los que piensan distinto y reclaman. Se ve que no son solo patrimonio de las clases medias esas demandas.
Las primeras respuestas de los lenguaraces habituales del gobierno -Abal Medina, Aníbal Fernández, Rambo Berni, etc- fueron extraídas del manual de zonceras K. Luego del inicial intento de ningunear el impacto de la medida tomada por la CGT, la CTA y los movimientos sociales, argumentando que "el 70% de la gente había ido a trabajar"; y con la dificultad de contraponer esa versión con los trenes que no funcionaban, con los colectivos que debían reemplazarlos semivacíos, y con las calles de Buenos Aires igualitas a un domingo veraniego por la tarde, llegó el momento de cambiar en discurso. Ya el paro, reconocida a regañadientes su masividad, pasó a ser un "piquetazo"; y los trabajadores, que en realidad están contentos y apoyan a Cristina, no fueron a laburar porque los amenazaron o nos los dejaron pasar los violentos. Esto último se lo copiaron del librito de Carlos Saúl Menem y Domingo Cavallo.
No faltó incluso un pavote alto funcionario que, muy serio, atribuyó la protesta a "algún dirigente particular que mira sus propios intereses o quiere posicionarse para quedar bien con algún multimedio". Y tras cartón, el mismo personaje, mentando al cuco, nos dijo a todos que no rifemos el paraíso alcanzado porque "en el mundo hay ajustes brutales y hasta gente que pierde sus viviendas". O sea, meter miedo para disciplinar socialmente. ¿En el gobierno de De la Rúa estaba este muchacho, no? En fin, nada nuevo bajo el sol kirchnerista. Aunque a decir verdad, deseable sería que abrieran un poquito, aunque sea un poquito las orejas y escuchen lo que la gran mayoría de la sociedad les está diciendo. El respetuoso diputado Larroque sostuvo días atrás que los opositores que se movilizaban eran como zombies. Tal vez esa brillante reflexión le podría servir a Cristina Kirchner, para mirarse al espejo y abandonar la conducta de autómata que su gobierno viene teniendo. Le evitaría así al país el agudo conflicto político y social que se viene dibujando en el horizonte. Que nadie desea.(*) Movimiento libres del sur ? frente amplio progresista