Martes, 20 Noviembre, 2012 - 16:08

Aferrados a lo chico cuando se puede pensar en grande

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La Unión Cívica Radical del Chaco se apresta a vivir momentos complejos.

Muchas veces los ciudadanos se quejan, y con razón, cuando encuentran políticos que pensamos en cuestiones chicas en lugar de apostar a los más grande, como si estuviéramos alejados de la realidad de las comunidades, y que sólo pensáramos para beneficio no de unos pocos y no del conjunto. Nos piden trabajo articulado con una gran cuota de vocación de servicio, despojado de soberbia y egoísmo que tanto daño le hace a la política y a la gente. Lo contrario a lo que piden rebela hoy a la sociedad, frente a un esquema de gobierno y gestión que nos sacude con expresiones dogmáticas que no se condicen con el sistema democrático que todos queremos sostener y vivir.
En ese contexto la Unión Cívica Radical del Chaco se apresta a vivir momentos complejos signados por la soberbia de algunos dirigentes, que están sometidos a las decisiones de un liderazgo que los conduce directamente y sin obstáculos a un futuro chico.
La UCR se ha hecho grande a los largo de más de cien años por la grandeza de su gente, por la construcción de liderazgos que no salieron de un repollo ni cayeron de un plato volador, han crecido porque le pueblo los ha hecho grandes. Por ello es que cuesta creer que algunos piensen que con apariciones esporádicas, que incluso criticamos en otros líderes de partidos adversarios, hoy se dediquen sólo a pensar como destruir al Partido y a sus dirigentes y no a construir desde una posición concreta, acompañado por toda la experiencia y sabiduría que suelen dar los pasos por gestiones de gobierno.
Esta claro que no comulgo con los liderazgos de la imposición, esos que sólo buscan que su palabra sea la que se tome en cuenta y que utilizan metodologías de apriete y apelen a la memoria para saber de dónde viene cada uno y se fijen más en por quién y no por qué llegaron a un espacio de conducción. Hoy la UCR se ve forzada a entrar en caminos pantanosos porque dirigentes con mucha experiencia, que fueron legitimados en las urnas y que tiene el apoyo de sus militantes, deben rendir cuentas ante un "superior" y sus acólitos sobre cada paso que dan.
Hoy un ex gobernador, ex diputado nacional, ex presidente de la UCR nacional, ilustrado como democrático en su proceder político, pero sumido en su arrogancia, pareciera querer conducir los destinos de un Partido democrático a gusto y placer, quizás sin darse cuenta que lo único que conseguirá, él y sus adláteres, es mellar la interna radical, generar malestar, para dirigir o gobernar, en todo caso reinar.
Todos esperamos que su vocación política lo lleve, al dirigente superior, a hablar de los graves problemas de este gobierno provincial y por qué no del nacional y al mismo tiempo reflexione si su desvelo por liderar obedece a una expectativa de la comunidad, de los seguidores radicales, de los independientes, o sólo responde a intereses particulares, esos que se asemejan con contar con elementos sustentables, destinados a sostener una estructura poco efectiva para seducir al electorado.
Quizás deberíamos saber todos si ese liderazgo se constituye como punta de lanza para enfrentar los desafíos de dar respuestas, con propuestas, a una sociedad que pide a gritos y cacerolazos, que alguien represente sus pedidos, que canalice sus necesidades, en lugar de hablar de qué le pasa por la cabeza a los dirigentes y el por qué de no tener "más remedio" (¿?) que a aceptar un cargo político. Sí hay remedios. El remedio es la militancia, la presencia constante y no con alternancias de acuerdo a mi humor o estado de ánimo. Los radicales no necesitamos hoy un liderazgo fugaz, ese que sólo pretende que lo escuchen y no escuchar, necesitamos aquel liderazgo de otros tiempos que se ponía al frente de los problemas y que incluso llegó a hacer tambalear a un gobierno peronista con sus denuncias e interpelaciones desde la legislatura provincial.
La construcción de proyectos se constituye de ideas renovadas, de gestos que nos involucren con la sociedad, que nos mezcle con los ciudadanos y nos aporte más materia prima para desarrollar nuestra vocación política, desde el lugar que le toque a cada uno, pero con la convicción de que no estamos poniendo el pie en la cabeza de nadie, muy por el contrario que dejamos la cancha libre para que cada uno haga su juego, siempre pensando en un interés superior, en este caso el de los postulados de la Unión Cívica Radical. Estoy seguro que coincidimos en algo, vamos por el proyecto grande, no por cuestiones chicas que nos detienen en el tiempo.
(*) ex Concejal de Resistencia-UCR