Martes, 20 Noviembre, 2012 - 12:37

Después de su aplastante victoria electoral,
Crisis, indignación popular, independentismo: el año negro de Rajoy

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

El viento ha cambiado para el jefe del gobierno conservador español, Mariano Rajoy, confrontado a una situación económica desastrosa, una gran indignación popular y un desafío independentista en Cataluña.

"Es verdad que las medidas que estamos tomando hacen daño a
mucha gente", "pero son absolutamente imprescindibles", reconoció
el lunes, la víspera del primer aniversario de su victoria en las
urnas.
"Ya sabíamos que este año era malo", pero "en el año 2014 va a
volver el crecimiento económico", insistió.
Bajo la mirada de Bruselas, el gobierno aprobó en verano un
plan de tres años que prevé ahorrar 150.000 millones, logrando
evitar, al menos de momento, un rescate global de su economía,
pese a quedar expuesto a las críticas de los que lo describen como atado de pies y manos frente a la crisis.
"Dicho de manera directa, Rajoy tiene falta de liderazgo. No
está actuando como un estadista aunque lo que hace falta en España es un estadista", dice Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid.
Hace un año, este gallego de 57 años y barba cana arrasó en las elecciones legislativas, desbancando al anterior gobierno
socialista y dando a su formación, el Partido Popular (PP), su
mayor victoria electoral desde el regreso de la democracia a
España tras la muerte de Franco en 1975.
Pero desde entonces las malas noticias no dejan de acumularse:
el desempleo crece, el país recayó en la recesión y la deuda y el
déficit públicos se disparan.
Jurista de formación, Rajoy prometió transparencia ante las
"mentiras" de los socialistas, pero se lanzó con su equipo a un
baile de cifras que dañó su credibilidad ante los mercados y el
electorado.
Así, a finales de septiembre anunció que el déficit público
español alcanzaría el objetivo fijado del 6,3% del PIB y dos días
más tarde reconoció que habría un desvío, al menos temporal, que
lo llevaría al 7,4% debido a una ayuda pública a los bancos.
Aunque oficialmente, Bruselas respalda los esfuerzos de España, "su gobierno se ve como un gobierno oportunista y no fiable", afirma Antón Losada, profesor de Ciencia Política en la
Universidad de Santiago de Compostela.
"Por ejemplo, anuncia una cosa en Bruselas y otra en Madrid.
¿Cómo puede comprometerse a cumplir el déficit y prometer una
revalorización de las pensiones?", dice Losada.
"¿Da la talla Mariano Rajoy?", se preguntaba el semanario
económico francés Challenge, aludiendo a las dudas europeas,
mientras que The Economist lo calificó de "insondable" y
"enigmático".
En agosto anunció en persona los recortes presupuestarios,
minando la imagen de buen padre de familia, tranquilizador y
valiente que quería proyectar.
Su imagen se resintió también cuando pareció en una fotografía
en Nueva York fumando un puro mientras su gobierno anunciaba
nuevas medidas de austeridad y suscitó sornas con la publicación
en la página web del gobierno de una fotografía en la que posaba
tímidamente junto a Barack y Michele Obama.
Pero lo que más impaciencia ha causado es su reticencia a
solicitar un rescate global para la economía española, después de
haber obtenido una ayuda europea de hasta 100.000 millones de
euros para sanear el sector bancario español, a pesar de que, por
ahora, se beneficia de una calma en los mercados.
"La gran crítica que se puede hacer a Rajoy es que ha perdido
tiempo", considera Vallespín, quien considera que "tal vez es muy
dependiente de la política interior" primero con las elecciones
andaluzas (en verano, donde la izquierda se mantuvo en el poder) y después en los comicios vascos y gallegos.
La derecha se mantuvo en el poder en Galicia, pero no pudo
impedir la subida de la izquierda independentista en el País
Vasco.
"Rajoy tiene otro gran reto con las elecciones catalanas",
afirma Losada, recordando que el presidente de Cataluña, el
nacionalista Artur Mas, convocó comicios anticipados para el 25 de noviembre y quiere organizar un referéndum de independencia ante la negativa de Madrid a negociar una mayor autonomía fiscal para esa región del noreste del país.

Aunque el proyecto de los nacionalistas sigue siendo ambiguo,
el reto independentista es lo suficientemente serio para que el
jefe del gobierno se lance personalmente en la batalla electoral y acuda a Barcelona este martes y el viernes.
Fuente: 
NA