Domingo, 18 Noviembre, 2012 - 10:01

Twist K

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Las líneas de aprobación y desaprobación sobre el gobierno de Cristina Fernández.

En la contratapa del domingo 20 de septiembre de 2010, PERFIL publicó
el gráfico de la tradicional encuesta de Ipsos/Mora y Araujo, que desde
2004 viene midiendo bimensualmente la aprobación/desaprobación de la
gestión de gobierno, donde se observaba un cambio de tendencia.
Hacía
seis meses que Cristina Kirchner había comenzado su repunte, y por
primera vez en casi dos años la línea de aprobación volvía a ser mayor
que la de desaprobación. En 2012 se repite la historia de 2008: meses después de empezar su
segunda presidencia, el gobierno de Cristina Kirchner volvió a perder
una parte significativa de la aprobación con la cual asumió, y la
desaprobación se encamina a superarla.
La esperanza del kirchnerismo es que el rulo aprobación/desaprobación
repita en 2013 el mismo giro positivo que tuvo en 2010, para ganar las
elecciones de octubre próximo y poder hacer renacer su proyecto de
reforma constitucional y re-reelección de la Presidenta en 2015. Tres
años pasaron desde el piso de aprobación de Cristina Kirchner en mayo de
2008 hasta el cenit de abril de 2011, los mismos tres años que nos
separan hoy de las elecciones de 2015. Pero esta vez les será mucho más difícil, porque el kirchnerismo ya
consumió gran parte de los recursos de la Anses y el Banco Central que
le permitieron agregar demanda con acciones por todos celebradas, como
la asignación universal por hijo. La inflación viene sumando estragos
año tras año, los subsidios consumen una parte creciente del producto
bruto, ya se aumenta anualmente el circulante casi el 40%, el atraso
cambiario es cada vez más insostenible y la creación de empleo es nula. Además, si bien es cierto que la Presidenta había comenzado a mejorar
su popularidad en 2010, bastante antes de la muerte de Néstor Kirchner,
la inesperada desaparición de éste generó un aumento extra de diez
puntos en la aprobación del Gobierno.

ADN K. El rulo que construye el gráfico del sube y baja
de la aprobación/desaprobación de la Presidenta tiene la misma forma de
doble hélice del código que contiene instrucciones genéticas (ácido
desoxirribonucleico), llamado también "mapa de la vida".
Ese continuo rotar del humor social en un bucle sin fin es una señal
de atención para quienes creen que después del 8N se clausuró la
continuidad del proyecto kirchnerista.
Hoy estamos en un escenario
similar al de 2009, cuando el Gobierno perdió las elecciones
legislativas de medio turno; pero si la misma gente que desaprobó en
2008 y 2009 a partir del conflicto con el campo luego aprobó con tanto
entusiasmo su reelección, y con la mayor cantidad de votos desde el
regreso de la democracia, ¿por qué no podría suceder lo mismo? Los que creen que el kirchnerismo es capaz de volver a conquistar a
quienes manifestaron en su contra apelan a que el 30% de los
concurrentes al 8N ya habían votado por Cristina Kirchner en octubre de
2011, y que la oposición no mejoró su aprobación.
Si la opinión pública
es tan volátil que puede pasar varias veces del 70% de aprobación al 70%
de desaprobación en sólo medio año, podría mantener su twist. Los kirchneristas creen que las marchas del 13S y el 8N (como las del
conflicto con el campo en 2008) no habrían sido posibles sin el apoyo
de Clarín, y que una vez aplicada la Ley de Medios al Gobierno se le
alinearán todos los "planetas". Por eso la obsesión de Cristina Kirchner
con el 7D. Es probable que la Presidenta pueda recuperar la consideración de
quienes hoy desaprueban su gestión, pero aun así resulta imposible que
consiga una reforma constitucional. Además, en el ejercicio teórico de
que pudiera ser candidata, y aun en la hipótesis de que la oposición
fuera a la primera vuelta dividida y surgiera ella como la más votada,
perdería en un ballottage. Todo indica que el kirchnerismo comenzó su camino final, pero en su recorrido tiene todavía mucho ruido por producir.
Fuente: Perfil