Domingo, 18 Noviembre, 2012 - 09:42

Por Alfredo Leuco
La sucesión de CFK
Rebeldes con causa

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Gobernadores y dirigentes ya muestran un desafío leve. El cristinismo, en su laberinto y sin liderazgo.

El cristinismo carece de conducción estratégica y se quedó sin
candidato presidencial. Ese olor a fin de ciclo obligó a la liga de
gobernadores peronistas a recuperar protagonismo y autonomía. La
rebelión en la granja está en ciernes. La ineptitud de muchos
funcionarios y la ansiedad inexperta de La Cámpora los lleva a cometer
torpezas seriales apañadas por Cristina.
A José Manuel de la Sota le
regalaron lo único que no tenía: visibilidad. Aumentaron su nivel de
conocimiento público, que era su mayor debilidad en todas las encuestas.
Una vez más lograron el efecto contrario al que buscaban. Con Scioli ya
habían caído en el mismo error. Mientras más ministros le pegaban, el
gobernador de Córdoba más crecía. Le subieron el precio en lugar de
dejar que girara en falso. Pero hay más chisporroteos con otros jefes territoriales del
justicialismo.
El jujeño Eduardo Fellner ya no sabe qué hacer para
frenar a Milagro Sala y sus muchachos, que le arman futuras listas de
candidatos por afuera de su estructura. Daniel Peralta en Santa Cruz
sufrió algo parecido, pero demostró que el poder de daño de Cristina ya
no tiene la misma potencia. Lo acusaron de lo peor: de espiar a la
presidenta de la Nación. Y no pudieron voltearlo. Allí anda Peralta,
desafiante, autodefinido peronista y nunca kirchnerista, abrazado a
estibadores de Puerto Deseado, lejos del acto de Cristina en El
Calafate. De paso dijo que el intendente del lugar en el mundo de
Cristina era "un mendigo de dádivas".
El caso de la agrupación DOS (Daniel o Sergio, ¿se acuerda?) es
paradigmático. Ya no temen mostrarse una y otra vez juntos y sonrientes
en actos no kirchneristas. El Gobierno nacional tuvo que calmar sus
ímpetus destituyentes. Parece haber comprendido que sin tener de su lado
a Scioli y a Massa en Buenos Aires están condenados a una derrota
nacional en 2013. Y eso los embarca en un vuelo turbulento hasta 2015.

Los otros cuatro distritos en importancia ya los dan por perdidos. En
algunos, el cristinismo puro podría llegar a salir tercero: 1) Córdoba: El oficialismo provincial, con Juan
Schiaretti a la cabeza, peleará, según todas las encuestas, por el
primer lugar con el juecismo y el radicalismo. Chicanero, el ex
gobernador dijo que los operarios mecánicos silbaron a la ministra
Giorgi porque pagan impuesto a las ganancias y la renta financiera está
exenta.
2) Santa Fe: Binner-Barletta encabezarían la lista que mide apenas por encima de la que liderará Miguel Torres del Sel. 3) Capital: Gabriela Michetti gana en todas las
opciones y en segundo lugar aparece Pino Solanas, que tal vez consiga el
respaldo de todo el Frente Amplio y hasta del radicalismo.
4) Mendoza: Asombran en su propio partido los números de intención de voto que tiene Julio Cobos.
Tal vez esto explique el perfil bajo cero de Gabriel Mariotto, los
elogios del camporista Santiago Carreras y que José Ottavis se haya
puesto a trabajar para sacarle leyes al gobernador. ¿Se terminó el látigo o ya casi no duele para los sciolistas? El
seminario que hizo ayer La Juan Domingo a pocas cuadras de la Casa
Rosada es todo un símbolo. En otro momento hubiera sido leído como un
desafío imperdonable. En esta ocasión fueron convocados para exponer
todas sus críticas tres símbolos del peronismo que hace mucho rompió con
los K: Jorge Sarghini, Jorge Remes Lenicov y hasta Roberto Lavagna, que
no pudo concurrir por problemas personales pero que estaba dispuesto.

Daniel Scioli aseguró frente a esos dirigentes que "la lealtad es un
camino de ida y vuelta" y todos entendieron. Otro dato inédito fue la fiereza con que Alberto Pérez cruzó a Martín
Sabbatella. Por radio, y en medio de la discusión por el paro docente
encabezado por Roberto Baradel, lo acusó de jugar para el partido "Nuevo
Desencuentro" y aseguró que "ningún manual de ciencias políticas dice
que quien sacó el 55% de los votos debe debatir con quien logró apenas
el 5%". Estaba hablando de Sabbatella, que hoy es el principal ariete
que tiene Cristina en la única batalla que la ocupa, que es la del 7D
contra Clarín. Subrayo: ese castigo provino del jefe de Gabinete y la
persona de mayor confianza de Scioli.
El peronismo que todavía sigue acompañando al Gobierno (Julián
Domínguez, Florencio Randazzo, Juan Manuel Urtubey, entre otros) ya
reconstruyó los puentes que habían roto con sus compañeros que están en
la vereda contraria. Cada vez son más frecuentes las reuniones y los
intercambios de información con Lavagna, Alberto Fernández, Julio
Bárbaro, Jorge Busti, Enrique Thomas, Francisco de Narváez, Graciela
Camaño, Alberto Iribarne, Jesús Cariglino y Hugo Moyano, que pasado
mañana clavará en el lomo del Gobierno la primera banderilla de un paro
nacional al kirchnerismo. El peronismo tiene una sola lealtad: el poder.
Por eso está en
asamblea permanente y en estado deliberativo. A todos los une la
inquietud por la falta de un candidato ganador para reemplazar a
Cristina y les molesta que la Presidenta los quiera conducir a través de
los muchachos que militan en "La Máximo", como dicen con mordacidad. El aparato propagandístico de ayer en el Luna Park, los fondos de una
caja cada vez más flaca, el freno de la economía y la falta de
iniciativa han abierto más preguntas que certezas de victoria. El gobierno de Cristina salió en bloque a castigar a José Manuel de
la Sota, que simplemente pidió diálogo, que le paguen la deuda, y que
propuso que los trabajadores no paguen Ganancias. Obvio: fue ovacionado
por los obreros mecánicos y la ministra Débora Giorgi recibió algunos
silbidos.
Luego llegaron las presiones. A la empresa Renault para que
repudie al gobernador o se atenga a las consecuencias de las demoras
burocráticas para habilitar el nuevo modelo. Y a Ricardo Pignanelli, que
sacó una solicitada inflamable contra De la Sota acusándolo de cobarde e
irresponsable. Antes había dicho que los peronistas no deben pelearse
en público. Dos preguntas: ¿desde cuándo Giorgi es peronista? ¿Sabe que
el jefe del Smata Córdoba es el actual ministro de trabajo de De la
Sota? El delincuente y barrabrava Richard apareció en una foto con Néstor
Kirchner, lo que no quiere decir más que eso. Pero integró la agrupación
kirchnerista Hinchadas Unidas Argentinas. Sin embargo, los medios
adictos recibieron la orden de vincularlo a Hugo Moyano y el aire de la
tele se llenó de operaciones. Falta candidato y conducción, pero sobra
manipulación extorsiva.
Fuente: Perfil