Domingo, 18 Noviembre, 2012 - 09:30

Piratas financieros y buques de la Armada

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Durante 2011, la Deuda Pública se redujo 3,5% respecto de fines del 2010.

Según datos oficiales del Ministerio de Economía, la Deuda
Pública Nacional Bruta ?excluyendo los títulos en manos de quienes no se
presentaron a los canjes 2005 y 2010? alcanzó los 178.963 millones de
dólares a fines de 2011. Eso equivale aproximadamente al 41,8% del PIB
de Argentina. Así, durante 2011, se redujo 3,5% respecto de fines del
2010. Si se toma el período 2002-2011, la Deuda Pública Nacional
(interna y externa) se redujo en el orden de 125% mientras que la Deuda
Pública Externa lo hizo en el orden del 81%.
En lo que va de este año,
el Tesoro pagó todos los compromisos, incluyendo el Boden 2012,
cancelado el pasado 3 de agosto, que significaron 2.300 millones de
dólares, y tiene los fondos para pagar los llamados cupones atados al
PBI, que deberá efectuarse a fin de año, por un total de 3.400 millones. El Gobierno logró encauzar positivamente un tema crucial que refiere a
las decisiones soberanas sobre financiamiento de la economía, sin
riesgos de no cumplir con los tenedores de títulos ni necesidad de
endeudarse a altas tasas, sectores opositores aliados a actores claves
del poder financiero internacional crearon una serie de fantasmas que
confunden a buena parte de la opinión pública. Quienes no entraron en
los canjes mencionados ?que representan el 7% de la deuda original? se
convirtieron en la vedette de la prensa opositora.
El juez de Nueva York
Thomas Griesa ?y una cámara de apelaciones que ratificó su fallo?
amenazan con bloquear parte de los pagos a los legítimos acreedores para
entregarle ese dinero a, entre otros, el NML de Paul Singer, uno de los
litigantes, concretamente el que logró un fallo de la Justicia de Ghana
para embargar la Fragata Libertad. Dado que el Estado nacional tiene
maneras de pagar por vías legítimas que impedirían la incautación de
fondos por parte del afiebrado juez Griesa, la prensa opositora
argentina siembra el terror al advertir que "la Argentina puede entrar
en default técnico" en caso de no pagar por vías bancarias que sí
podrían ser interferidas por el juez de los bonistas. Es decir, los editorialistas del miedo quieren, sin vueltas, que la
Argentina pise el palito y caiga en la trampa de los llamados fondos
buitre.
Quienes no aceptaron los canjes podrían verse beneficiados en
ese caso. Lo increíble es que ya no se trata siquiera del FMI, un
organismo internacional, sino de una serie de financistas privados cuyas
sedes están en paraísos fiscales para eludir el pago de impuestos y
enmascarar el origen de sus fondos. Resulta casi increíble que La
Nación, Clarín, Infobae y El Cronista, por ejemplo, estén a la espera de
algún "error argentino" que obligaría a destinar más recursos públicos
para pagar deuda externa, precisamente aquella que no quiso escuchar la
oferta del gobierno de Néstor Kirchner en Dubai en septiembre de 2003 y
que se materializó para ser un factor clave de la recuperación
argentina. Es más, alientan que la Argentina pague por alguna vía que
luego pueda ser convertida en la torpeza de algún funcionario bisoño.
Mientras eso no suceda, amenazan con el "default técnico", una categoría
inexistente. Default es cesación o interrupción de pagos, el agregado
de "técnico" parecería salido de una jerga que aceptara la categoría de
"casi embarazada". En concreto, la Argentina paga la deuda contraída y renegociada, lo
cual no le trajo inconvenientes con la banca internacional ni los
organismos de crédito, pero ahora, diez años después de iniciado ese
camino, para varios operadores mediáticos de gran porte, se trata de una
nación "técnicamente" inconveniente. Desde ya, no precisan en qué
consiste esa definición, pero sí citan a "voceros" de Merrill Lynch, del
Crédit Suisse o del JP Morgan para ratificar los argumentos que desde
hace años sostienen las páginas de análisis político y económico de La
Nación y Clarín: que los inversores no creen en la Argentina.
Basta recordar la labor de desgaste emocional producida por esos
medios durante fines de 2001 y todo 2002 cuando recordaban en letras de
pánico las cifras del "riesgo país". Tanto el Grupo Clarín como La
Nación tenían unos pasivos que podrían haberlos llevado al desastre y,
por supuesto, con sus artículos contribuyeron a que el Estado fuera
custodio de sus intereses. El caso más emblemático, y que fuera
denunciado a diario por Julio Ramos en Ámbito Financierofue la llamada
ley Clarín, que terminó con el bello nombre de Ley de Industrias
Culturales, y que impedía cláusulas de quiebra a un medio que tuviera
una mayoría de capital nacional. Es decir, de un animal que tuviera
trompa de elefante y orejas de elefante.
Hace una década, la situación financiera latinoamericana era de gran
fragilidad externa mientras que Estados Unidos y Europa gozaban de un
gran margen de maniobra que utilizaron de un modo tal que llevó a vivir
en estos momentos una crisis financiera sin precedentes. Los llamados
fondos buitre son un sector marginal de primer mundo financiero. Quizá,
para disciplinar a gobiernos como Grecia y Portugal ?y otros?, con
deudas externas impagables, haya sectores del poder que vean con buenos
ojos una sacudida a la Argentina. Esta línea de análisis significa: si
algún día los gobiernos europeos entran en default (real) no conviene
aceptar que algunos tenedores de bonos europeos queden fuera de las
negociaciones.
Este escenario no es para nada descabellado. Los
interrogantes sobre la posibilidad de que algunas naciones europeas no
afronten las deudas que tienen es resultado de la puja (real) que
afrontan por el aumento de las protestas sociales. Las huelgas del
pasado miércoles en varios países europeos, con epicentro en España, son
una muestra clara de resistencia popular a los planes del poder
financiero. Las diferencias entre los fondos especulativos marginales y
los bancos públicos y privados de gran peso pueden tener intereses en
común. En ese escenario, la Argentina queda señalada como un "mal
ejemplo". Este es el factor externo.
El interno parece estar a las claras
vinculado con el 7D, como se ha llamado a la fecha en la que vence el
plazo para que el Grupo Clarín se desprenda voluntariamente de las
licencias que exceden lo permitido por la Ley de Servicios de
Comunicación Audiovisual. Los directivos de ese grupo quedaron en el
lugar central de la oposición política y pretenden medir fuerzas como un
poder que ellos consideran real pero que no tiene anclaje
institucional. Es algo similar a lo que sucede en la mayoría de los
países latinoamericanos en los cuales la derecha no logró formar
expresiones de representatividad como para ser una alternativa de
gobierno. Claras excepciones son Colombia y Chile. La primera con un
Juan Manuel Santos quien, al interior de su país, resultó quedar "a la
izquierda" del ultramontano Álvaro Uribe. Esa curiosidad y su buena
relación con el venezolano Hugo Chávez muestran un camino audaz que no
comparten las derechas conservadoras y desunidas en el resto de las
naciones de la región.
En cuanto a Chile, se trata de un país que tiene
un empresariado de derecha ?en muchos casos pinochetista? pero que sabe
hacer negocios en la región. Por caso, en la Argentina, donde Horst
Paulmann tiene un gran peso en los supermercados (cadena Cencosud, que
tiene Easy y Jumbo entre otros). Este año, una serie de notas del
periódico El Mostrador, de Santiago de Chile, revelaron que el padre de
Paulmann, Kart Werner, era un alto oficial de las SS y que habría
participado en actividades criminales. Werner pasó por la Argentina en
1945 y luego se instaló del otro lado de la cordillera.
Paulmann tiene
un excelente trato con el presidente Sebastián Piñera, a quien trata
casi como un subordinado, y mantiene muy buenos vínculos en la Argentina
dado que sus negocios avanzan viento en popa. En la Argentina, la dispersión de la oposición partidaria es un dato
de debilidad que tienen en cuenta quienes, como el directorio del Grupo
Clarín, pretenden liderar la confrontación contra el Gobierno. Tienen
sus expectativas puestas en dos cosas. Una es el crecimiento de las
protestas de sectores medios, de gran peso social en el país. Y la otra
es la tradición de rupturas institucionales, no solo de los viejos
golpes militares sino de variantes donde los "golpes de mercado" pueden
ser usados como excusa para desplazamientos institucionales.
Buques sin destino
No puede decirse con certeza si
la Fragata Libertad hizo escala en Ghana por impericia de la Armada y
del Ministerio de Defensa, que avaló la parada en el puerto de Tema. Las
sospechas de que algunos mandos de la Marina de Guerra formaron parte
de una pequeña conspiración tienen razonable sustento. La realidad es
que los abogados de Paul Singer tuvieron la información a mano con mucha
anticipación. El 1º de junio de este año, un comunicado oficial de la
Armada informaba sobre los puertos donde la Libertad haría sus escalas.
Cuando la nave llegó a Tema, el 1º de octubre, la Justicia de ese país
caía sobre la nave escuela y la embargaba. La falta de antecedentes en
la Justicia internacional sobre el embargo de una nave de guerra y la
sorpresa de semejante decisión pueden servir para evitar una
aproximación conspirativa. Sin embargo, lo sucedido con la corbeta
Espora en Ciudad El Cabo resulta mucho más confuso.
En efecto, entre el
24 de septiembre y el 10 de octubre pasados, debía llevarse a cabo el
operativo Atlasur, en mar sudafricano cercano a Ciudad del Cabo, con la
participación de efectivos y material de guerra de Brasil, Argentina,
Sudáfrica e India. En la dotación argentina, entre otros barcos, iba a
participar la corbeta Spiro. Todo estaba dispuesto ya que el pasado 28
de agosto, en Puerto Belgrano, se realizó la ceremonia de despedida de
la Spiro con toda su dotación. Debía partir al día siguiente a las 10 de
la mañana hacia Sudáfrica. Por cuestiones "técnicas", en cambio de la
Spiro partió la corbeta Espora, que tiene las mismas características. El
18 de octubre, cuando la Fragata Libertad ya llevaba 18 días de
embargo, un comunicado oficial de la Armada informaba: "La corbeta
Espora se halla amarrada en el puerto de la Base Naval de Simon?s Town,
Sudáfrica, luego de haber finalizado la novena edición del Operativo
Atlasur, en aguas de ese país" y agregaba que "a la fecha, la corbeta se
encuentra en etapa de alistamiento para realizar el cruce del océano
Atlántico, a fin de regresar a su apostadero habitual en nuestro país,
previo a efectuar una escala de reabastecimiento en el puerto de Río de
Janeiro".
Por entonces arreciaban las versiones de que los abogados de Paul
Singer podían lograr el embargo de la Espora.

El canciller Héctor
Timerman viajaba para reunirse con autoridades sudafricanas y parecía
despejarse el panorama. Sin embargo, la Espora no volvía y se sabía que
tenía desperfectos "técnicos". Anteayer, viernes, un comunicado de la
Armada llenaba de nubarrones el panorama: "Ante la información falsa
publicada hoy por el matutino La Nación respecto de la situación de la
corbeta ARA Espora, la Armada Argentina informa que los avances en los
trabajos de reparación del buque al día de la fecha son cercanos al 65%
de la obra y que la institución no mantiene ninguna deuda con la empresa
alemana MTU, ya que los pagos se están efectuando según lo acordado al
momento de la contratación del servicio". Agregaba que "el buque no se
encuentra retenido sino que se están efectuando las tareas de
alistamiento previstas".
La empresa MTU, del grupo Daimler Benz, no emitió ningún comunicado
pero la Armada tuvo la precaución de no informar quiénes eran los que
estaban reparando el supuesto desperfecto. La MTU Friedrichshafen GmbH (Motoren-und Turbinen-Union
Friedrichshafen SRL) tiene la sede en Friedrichshafen, en el sur de
Alemania. Es parte del complejo militar-industrial, liderado por la
Daimler SA y es líder como constructora de motores para cualquier uso.
Fue fundada en el 1909 como Luftfahrzeug-Motorenbau GMBH; es decir,
constructora de motores para aviones. Creció de modo exponencial durante
el hitlerismo, por la venta de motores para tanques, buques y aviones
para la Wehrmacht, las Fuerzas Armadas de Hitler. En 1960, Daimler
adquiere la MTU y en 2005, se la vende al grupo sueco Tognum, pero luego
recompró gran parte del paquete accionario, de modo que Daimler pasó a
tener el paquete mayoritario de Tognum. Por un contrato celebrado con la Armada, MTU se ocupa los
motogeneradores eléctricos de las corbetas argentinas.
El comunicado de
la Armada emitido hace dos días no aclara quién repara y se supone que
cuando una empresa del porte de MTU tiene a su cargo esa tarea resulta
muy raro que en este mes de espera "los avances estén al 65%". Eso no
explica nada: ni quién lo arregla ni cuándo va a estar reparada. Más
bien, es extraño que el Ministerio de Defensa no haya tomado en sus
manos la tarea de dar información precisa al respecto. Sobre todo,
porque la sensibilidad del asunto requiere fuentes confiables. No hace
mucho, precisamente, fue removida la cúpula de la Armada por supuestas
fallas o sospechas en el affaire de la Fragata Libertad. Lo de la Espora
no parece muy claro. Y la versión de La Nación requiere una
rectificación precisa, si es que es información falsa.

Fuente: Infonews