Domingo, 11 Noviembre, 2012 - 13:07

Por Juan Chaquires (*)
"La oposición debería trabajar en mejorar la calidad de la representación política"

El dirigente justicialista cuestiona los documentos sobre una re-reelección hipotética.

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042
Las normas constitucionales establecen el trámite para la formación y sanción de las leyes, y en ninguna de las cámaras que componen el Poder Legislativo de la Nación existe proyecto alguno para declarar la necesidad de una reforma de la Constitución en lo que respecta a la elección, reelección y duración del mandato del presidente.
Careciendo de una entidad en la cual basar sus posiciones negativas, y al encontrarse faltos de liderazgos propios que los aglutinen, una diversidad de actores políticos ha coincidido en una puesta en escena ya representada en otras circunstancias de la vida nacional, y a partir de un uso premeditadamente operativo del lenguaje, intenta generar una acción con la sola pronunciación y reiteración de la palabra.
La re-reelección así instalada, como una evidente operación mediática de la oposición, ha demostrado aunque no haya sido el objetivo de ésta, cuán sobrecargada ha estado la población electoral de versiones supuestamente desencontradas de la misma realidad. La polarización de senadores y diputados alistados en partidos políticos otrora tan disímiles, y unidos solo por "estar en contra", en sendos documentos en los que expresan un compromiso alegórico, para muchos acotado en su vigencia porque terminarán su mandato tras las elecciones legislativas del año que viene, los termina asimilando en detrimento del pluralismo que tanto decían que pretendían representar.
La sociedad argentina, como ha ocurrido a lo largo de la historia con respecto a los temas primordiales para el país, asiste al funcionamiento de un sistema electoral en el que dos posiciones dinamizan la competencia partidaria. Las actitudes electoralistas de los terceros partidos políticos debilitan sus lazos con la ciudadanía, y es un defecto del sistema democrático -el mejor de los sistemas- que no debemos minimizar.
En el Chaco comenzamos a debatir la necesaria reforma del sistema político, sobre la base de proyectos que tienen estado parlamentario y se encuentran radicados en la Comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados de la Provincia. Lo estamos haciendo con todos los sectores políticos -inclusive los partidos que no tienen representación parlamentaria- y la sociedad civil.
Además de propiciar las elecciones primarias abiertas, obligatorias y simultáneas con simplificación del calendario electoral e implementación del voto electrónico, uno de los principales objetivos de esta búsqueda de consenso es asegurar la transparencia del financiamiento de la actividad política (asegurando la equidad en el acceso a la publicidad en los medios de comunicación durante la campaña electoral, que se refuerza con las limitaciones ya vigentes por ley a la publicidad oficial en la etapa previa a las elecciones). Y otro es mejorar la calidad de la representación política, a través de la necesaria legitimación de los candidatos que llegan a la compulsa electoral.
Tal como lo viene presentando el espectro opositor, pareciera que la adjudicación de una pretensión solamente imaginada por ellos, ya que en los hechos tal posibilidad no ha sido planteada por parte de la presidenta, constituye un excedido intento de socavar la legitimidad de un gobierno que recién inicia un mandato de cuatro años.
En las elecciones del 23 de octubre de 2011, Cristina Fernández de Kirchner recibió una contundente aprobación a sus primeros cuatro años de gestión, y logró la reelección en el cargo de presidente con el respaldo de más del 54 por ciento del electorado. Las otras fórmulas se dividieron el resto de los votos válidamente emitidos con porcentajes que apenas superaron el 16, 11, 7, 5, 2 y 1 por ciento en el escrutinio final.
Sobre la base de esos resultados que seguramente querrán mejorar, los diversos partidos que de un modo genérico llamamos la oposición todavía no tienen individualizada a la persona con capacidad de convertir su poder disperso en el poder de construcción y gestión que la ciudadanía considera necesario a la hora de elegir a un gobernante.
La democracia se ejerce todos los días, y en ella hay que respetar la voluntad del pueblo. Las urnas son el único medio a través del cual el poder puede ser delegado u otorgado. El pueblo argentino eligió a la presidenta Fernández de Kirchner para que gobierne hasta el último día de su mandato, y también los partidos de la oposición deben respeto a este contrato social del cual, es parte mandante la ciudadanía.
Además, y a modo de conclusión, podemos señalar que es evidente que en el país, cuando llegamos a momentos de definiciones cruciales, se termina apreciando que solamente existen dos posiciones. Esto habla a las claras que en la práctica política de la sociedad argentina existen muchas posturas tendenciosas y/o estériles, que expresan matices para nada reales. Estos yerros también tienen que ser corregidos por el soberano al momento de emitir el voto.
(*) Secretario general de la Gobernación