Domingo, 4 Noviembre, 2012 - 10:33

Se disparó a 900.000 millones
El gasto público en 10 años ya representa casi dos PBI, pero la insfraestructura aún tiene demasiados huecos

El gobierno tiene cada vez más cuestionamientos por la forma "ineficiente" en asignar recursos.

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Así surge de un estudio realizado por el instituto IARAF, sobre la base de cifras oficiales, según el cual entre 2003 y 2012 el gasto corriente habrá acumulado 3,8 billones de pesos y pasará de representar el 13,4% al 24,3% del Producto Bruto.
De acuerdo con ese trabajo, el grueso del gasto fue a sostener las prestaciones previsionales y solventar un sistema de subsidios que se sabe dónde comienza pero no dónde termina.
Durante los mismos diez años de gobierno kirchnerista, el gasto de capital acumulado ascendió a 486.000 millones de pesos, por lo que respecto del Producto Bruto crecerá del 0,6% al 2,8%.
El IARAF explica que la suma del gasto corriente con el de capital alcanza los 4,3 billones de pesos, equivalentes a 900.000 millones de dólares o dos PBI completos.
El gasto de capital debería ser destinado casi totalmente a inversión pública, pero hasta ahora no se lograron los efectos deseados, ya que la extensión y el servicio del sistema ferroviario, por ejemplo, se deteriora año a año.
El sistema ferroviario argentino ya tiene menos de 18.000 kilómetros de vías y apenas permite llegar desde Buenos Aires a Córdoba, Santa Fe y Tucumán, lo cual plantea un serio problema de logística.
El transporte de carga por ferrocarril, con grandes ventajas comparativas respecto del camión y más barato, traslada sólo el 5 por ciento de la producción nacional, mientras que por camión va entre el entre el 80% y el 85%, a contramano de los principales países del mundo.
No es el único problema que afecta al "modelo": desde el 2005, los contribuyentes argentinos destinaron subsidios al transporte de pasajeros por casi 80.000 millones de pesos, una parte de los cuales fueron para Aerolíneas Argentinas, cuyos servicios no reflejan grandes mejoras, aunque el funcionamiento era aún peor durante la gestión de los españoles de Marsans.
Pero el principal cuello de botella impacta de lleno sobre el corazón de la producción nacional agropecuaria.
Las exportaciones de granos y oleaginosos tienen dificultades para ampliarse a través del río Paraná, donde existen problemas para recibir barcos de mayor porte.
Una pregunta aún no tiene respuesta: ¿Qué ocurrirá si la cosecha aumenta, como es probable, a 150 millones de toneladas en el próximo lustro?
Fuente: 
NA