Domingo, 4 Noviembre, 2012 - 09:28

Guerra Santa

El enfrentamiento entre el Ejecutivo y el STJ, en fase terminal.

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042
"Si un ejército se implica en campañas prolongadas los recursos del Estado se quedarán cortos". (Sun Tzu, 500 a.C.).
En 2007, antes de ganar las elecciones, Jorge Capitanich se comprometió en público con la "Justicia independiente", postura que fue considerada por analistas una concesión a sus aliados más que una línea propia. Las premisas eran rescatar a la jueza Lotero de Volman del limbo en que la tenía el Consejo de la Magistratura rozista, derogar la "ley de desamparo" y, hablando mal y pronto, cargarse por inconstitucionales a los jueces del STJ Ricardo Franco, Rolando Toledo y Ramón Avalos. Todo expresado de forma lacónica, medida y algo imprecisa, como le pasaba en esa época cuando tenía que exponer sobre temas que no eran su especialidad.
Ya en funciones el escenario fue menos romántico, más áspero: debía convivir con un Cuerpo que con presencias fuertemente asociadas al gobiernoaliancista podía marcarle el paso administrando las causas dinerarias contra el gobierno (Müller, Operativo Retirada) como si fuesen armas de destrucción masiva arrobadas en viejos depósitos de la Guerra Fría. Sólo tenía que insinuar que le tocaría un pelo a un ministro judicial para que retiraran las espoletas.
En 2008 presentó un proyecto para modificar la Carta Magna e introducir el concurso público de antecedentes y oposición como método de selección de los miembros del Superior Tribunal de Justicia, decisión que esta semana usó el Alto Cuerpo como argumento para espetarle al gobierno una estrategia confusa. En efecto, a quienes vieron en soltarle la mano a Franco un gesto de debilidad inocultable de los jueces, les responden que Juan Manuel Pedrini contradice abiertamente a su jefe, ya que tiene a tres de sus pares por inconstitucionales mientras Capitanich con su proyecto asumía que el artículo 158 de la Constitución estaba mal redactado.
Como si fuese una tragedia griega en la que ninguna acción queda sin consecuencias (aunque impartir Justicia no es lo mismo que tomar venganza), en 2009 un STJ ad hoc le dio la razón al ex fiscal Gustavo Müller en su demanda contencioso administrativa contra los ministros que se dieron un aumento violando la ley de Enganche, lo que tras un viaje de ida y vuelta hasta la Corte Suprema y considerando que hay unas 1200 causas similares,derivó en un cálculo escalofriante: la provincia tendría que pagar a los empleados de ese Poder más de $ 2 mil millones.
Era el acabóse, tanta caballerosidad tirada a la marchanta; de las salvas disparadas al aire en abril de 2008 a esta descarga de metralla al bulto.
En 2010 hubo una fortísima puesta en escena encabezada por Pedrini, una suerte de reactivación del Foro por una Justicia Independiente, con consultas y la presencia de María Inés Pilatti Vergara, Carlos Martínez (que ya no estaba en el frente gobernante) y hasta Rolando Núñez (que nunca lo estuvo). Después, a través del fiscal de Estado ad hoc Edgardo Aguirre Hayes, el Ejecutivo presentó la promocionada acción de inconstitucionalidad en el nombramiento de los tres jueces. El camino del Señor ya no estaba regado de buenas intenciones. Era una cruzada, una Guerra Santa. Casi en simultáneo se presentó en la Legislatura el pedido de juicio político contra los tres magistrados cuestionados.
Como toda campaña prolongada, ésta también tuvo un alto costo: de los varios pedidos de juicio político prácticamente no quedó ninguno (el de Martínez no tuvo el esperado acompañamiento de sus antiguos aliados). En la prensa parecía que los jueces estaban en el patíbulo; en los papeles no tanto. Y si bien sería fútil tratar de cuantificar el daño, también hubo un alto costo económico, con un sistema de Justicia erosionado por los reclamos gremiales y un presupuesto cada vez más acotado que ya durante el rozismo había caído de casi siete puntos de participación en el presupuesto, a cuatro.
El año que casi toca a su fin seguramente fue el más tenso entre los dos poderes en lo que va de la gestión Capitanich. Curiosamente el que decidió inmolarse por la causa fue su ministro de Gobierno, ungido milite Christi y dispuesto a todo. De los últimos acontecimientos destaca, sin dudas, el acompañamientode la bancada legislativa oficialista al pedido de inconstitucionalidad.
Del otro lado hay cinco jueces que hablan por sus sentencias pero cada vez más por sus comunicados de prensa. Responden (a veces de a cinco, a veces de a cuatro) con consignas políticas, mientras critican (como si el análisis del discurso no fuese accesible a los chaqueños) la intencionalidad política del gobierno. En otro tiempo hubiese resultado poco menos que imprudente leer a los garantes de la Justicia de un distrito expresarse como militantes opositores.
JUSTO AHORA, EL CASO DEL AÑO
Es esta Justicia (que además de un tribunal superior tiene jueces, fiscales, funcionarios y empleados) la que, si el juez federal Carlos Skidelsky admite el pedido del fiscal Patricio Sabadini, recibirá en los próximos días la causa por el asesinato de Tatiana Kolodziey, un hecho que conmocionó al país.
La muerte de la radióloga de 33 años había sido interpretada como un secuestro extorsivo que terminó mal, por lo que en principio era materia de la Justicia federal. Al parecer la hipótesis perdió fuerza al punto que la carátula debería referir ahora a una violación fallida o tentativa de violación seguida de muerte, caso propio de juzgados locales. Quedaría en manos de la Fiscalía Nº 2, que estaba en turno cuando desapareció la mujer.
Especialistas locales temen que el expediente llegue cargado de nulidades (la presencia del principal imputado, Cabeza, en la escena del crimen, ya los escandaliza), con el agravante de que los tiempos siguen corriendo y el que quede a cargo de la investigación tendrá que decidir la situación procesal del imputado en un lapso perentorio. No es que Cabeza vaya a quedar en libertad efectiva ya que habría violado su libertad condicional; además hay otras líneas de investigación que permanecen abiertas, pero la población se generó una expectativa que difícilmente sea satisfecha en estas condiciones. ¿A quiénes culparán los chaqueños si tienen la leve sensación de que el asesinato quedó impune?
Y LA GUERRA SIGUE
Como si dijera "la Biblia", Pedrini asegura que a los jueces del STJ les habla con la Constitución en la mano, y ellos que Pedrini no tiene seriedad y encima se arroga, por pura invención, la voluntad de la gente. Parece una guerra al margen de los verdaderos intereses de la Justicia y de la población. Todos están cansados pero hacen un esfuerzo extra para seguir luchando un día más.
No son pocos los que creen que la suerte de Ricardo Franco está echada, y que su alejamiento del Poder funcionaría como símbolo del esfuerzo de Capitanich por oxigenar la conformación de la Corte; como huella de su paso por el Gobierno y referencia seminal de una nueva etapa; como factor de descompresión de la interminable pelea entre los dos poderes.
Es de desear que la guerra termine, los ejércitos se retiren y la población vuelva a tener una Justicia a la altura de sus expectativas y necesidades.

(*) De la Redacción de Diario Chaco.