Viernes, 2 Noviembre, 2012 - 15:32

El transporte público terminó siendo una pelea entre pobres

La discrecionalidad se ha
hecho evidente en la distribución de los
subsidios.

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Hace meses que presenté ante la Cámara de Diputados de la Nación, un proyecto de ley para regular la "Redistribución Federal de Compensaciones Tarifarias a Empresas de Transporte de Pasajeros", que apuntaba a equilibrar las asimetrías y la profunda discrecionalidad que se ha hecho evidente en la distribución de los subsidios al transporte y demás recursos para proyectos de infraestructura vial, que hoy reciben las Provincias y Municipios del interior del país.

Esperaba que a partir de la decisión presidencial de modificar el Ministerio del Interior y Transporte, el criterio en la asignación de subsidios sería más federal. La situación actual es que la Nación transfiere cerca de 18.000 pesos por ómnibus en ciudades del interior del país y 50.000 pesos por ómnibus en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Queda claro que en materia de transporte automotor, el gobierno nacional ha puesto muy especial, y casi exclusivo énfasis, en el ámbito geográfico conocido como Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

La crisis del transporte en el país resulta agravada en los servicios urbanos de pasajeros, donde se ven perjudicados cada vez más los usuarios del interior del país y de manera principal los sectores populares, que no disponen de otras alternativas de movilidad.


En este contexto, hoy en nuestra provincia se encuentra casi confirmado un nuevo aumento en el precio del boleto de colectivo a 3,25 pesos, un 30 % más de los $2,50 actuales, pero recién se aplicará una vez que la municipalidad capitalina apruebe la nueva tarifa.

Personalmente, lamento no tener acompañamiento para que se trate el proyecto de ley D3886 de mi autoria (de Redistribución Federal de las Compensaciones Tarifarías de Transporte de Pasajeros) porque de ser tratado lograríamos una mejor redistribución de los subsidios y no tendrían que ser nuevamente los usuarios los que estén pagando las políticas nacionales. Si no lo hacemos, seguiremos siendo unos tontos que peleamos entre pobres.