Viernes, 2 Noviembre, 2012 - 12:28

Informe: varios alimentos elaborados en el país son más baratos en el exterior

Aceites, galletitas, yogures, conservas y vinos forman parte de esos artículos.

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El informe de IProfesional señala que los altos costos en dólares que debe enfrentar la industria local, debido al fenómeno del atraso cambiario
-por el cual los precios suben a un mayor ritmo que el movimiento del
billete verde-, están generando situaciones que, a primera vista,
parecerían inverosímiles.
En efecto: según un relevamiento realizado en momentos en que el Gobierno intenta mantener a raya los precios
presionando a las cadenas de retail, en países limítrofes como Uruguay sepueden conseguir productos con el sello "Industria Argentina" a precios más bajos que los que debe pagar un consumidor local en un supermercado local, medidos en divisa estadounidense.
En buen romance: que un alimento sea elaborado en territorio nacional
no garantiza que éste sea más económico aquí que en el exterior. Por el
contrario, en algunos casos, en el propio mercado interno se debe pagar
hasta un 50% másque fronteras afuera.
La canasta relevada incluye productos de primera necesidad, tales como yoguresyconservas, pasando por aceites,galletitas, golosinas y snacks.
Pero esto no es todo. En la actualidad es cada vez más común encontrar vinos de bodegas nacionales, elaborados en provincias como Mendoza, que terminan costando mucho más caros en un supermercado o en una vinoteca de la Ciudad de Buenos Aires que en mercados ubicados a miles de kilómetros de distancia, tales como Estados Unidos o el Reino Unido, pese a la competitividad natural que posee la Argentina a la hora de proveer con alimentos y bebidas al mundo. Las diferencias en dólares, que pegan fuerte en los bolsillos de los consumidores argentinos, tal como se puede ver en el siguiente cuadro, llegan a ser del41%.

Estos casos insólitosde productos argentinos más baratos en el exterior que en la plaza doméstica, se dan a pesar de la fuerte inversión que deben realizar las empresas para exportar y de los costos extra por flete para llegar a los mercados de destino. En lo que respecta a alimentos, según el relevamiento, realizado en los principales supermercados
de Montevideo
, es posible encontrar la clásica leche chocolatada Cindor en su envase de 250 cc a un precio de 25 pesos uruguayos, lo que equivale a u$s1,25. VER IMAGÉN EN GALERÍA.
Como contrapartida, en el portal de venta online de supermercados Disco de la Argentina, ese mismo producto de manufactura nacional se comercializa a un precio de $7,75, es decir, a u$s1,63 al tipo de cambio oficial, lo que arroja una diferencia del 30 por ciento. VER IMAGÉN EN GALERÍA.
En la misma línea, según el catálogo de ofertas de octubre, en las sucursales de Disco del país vecino es posible comprar un yogurt Yogurísimo con cereales a unos 20 pesos uruguayos, equivalente a u$s1. VER IMAGÉN EN GALERÍA.
Sin embargo, en la Argentina, esta cadena de supermercados ofrece este mismo artículo producido localmente a $6,89 (u$s1,45), lo que arroja una diferencia del 45%. VER IMAGÉN EN GALERÍA.
Las brechas de precios que determinan que en muchos casos los
consumidores locales deban pagar bastante más que sus pares de otros
países -por productos que se fabrican en la propia Argentina y se
exportan al mundo-, también alcanzan a otros alimentos de primerísima necesidad, como el aceite.
En efecto, en el país vecino es posible encontrar una botella de 1
litro de aceite de maíz marca Arcor a unos 75 pesos uruguayos (u$s3,80),tal como se puede observar en la web de la cadena Devoto. VER IMAGÉN EN GALERÍA.
Como contrapartida, ese mismo artículo "Made in Argentina", en el mercado doméstico se vende al equivalente de u$s4,24, es decir, 44 centavos de dólar más caro que en Montevideo, pese a que en Santa Fe existe el polo aceitero más importante del mundo. VER IMAGÉN EN GALERÍA.
LA BEBIDA NACIONAL MÁS CARA
Tal como se mencionó anteriormente, las diferencias de precios también se observan en el negocio vitivinícola. En efecto, en la actualidad es posible encontrar etiquetas elaboradas por bodegas mendocinas que cuestan menos en vinotecas de Estados Unidos que en un local porteño,
pese a los miles de kilómetros que debe recorrer por tierra y por mar
una botella para llegar a una góndola en Nueva York o a cualquier otra
ciudad del país del norte.
Así las cosas, en el portal de ventas número uno de EE.UU. se ofrece un Achaval Ferrer Quimera 2009 a unos u$s45. Como contrapartida, en vinotecas locales esta misma etiqueta, producida por la bodega en el Valle de Uco, cotiza al equivalente de u$s55, al tipo de cambio oficial. Esto significa que un consumidor de Buenos Aires deberá sacar de su bolsillo un 22% más de dinero para conseguir la misma botella -elaborada a 900 kilómetros de su hogar- que un comprador que viva en Nueva York y que se encuentra a 8.500 kilómetros de Mendoza. Diferencias más importantes se observan en el caso de Altos Las Hormigas, cuyo vino Reserva Malbec 2009 que en EE.UU. se puede conseguir a u$s29 mientras que en el mercado doméstico tiene un precio sugerido de u$s41. El atraso cambiario, esa pesada mochila.
Para los expertos, el hecho de que los argentinos deban pagar más en dólares por productos nacionales que un extranjero obedece a un cóctel de razones, dominado principalmente por el fuerte proceso inflacionario iniciado en 2007que no fue acompañado en la misma medida ni por el dólar ni por las mejoras en productividad.

En
este sentido, desde Finsoport hicieron hincapié en los costos de
producción que impactan en la industria de alimentos, de la mano de
altos salarios en dólares.
Sucede que, previendo un incremento de 15% en el tipo de cambio
nominal durante los próximos doce meses y un crecimiento de la
productividad en línea con los años anteriores, las subas en las
remuneraciones que se acordaron durante este 2012 "implicarán un deterioro inexorable en la competitividad" de este sector.
La consultora hizo foco especialmente en el rubro alimentos y bebidas de exportación, que se prevé que, al finalizar el año, pase a tener un costo laboralajustado por productividad un 10% más elevado que en 1998, es decir, que en plena convertibilidad.
Marcelo Elizondo,
ex director ejecutivo de Fundación ExportAr, aseguró que "por la
inflación, casi todas las empresas argentinas están muy complicadas a la hora de competir por precios en el exterior".
"En el mejor de los casos, hay firmas que están sufriendo un alza de
costos en dólares del 10% anual, por eso ahora la ecuación a muchas les cierra peor que en la época de la convertibilidad. Esto alcanza a cualquier rubro y lleva a que en la Argentina tengas que pagar un artículo electrónico, una prenda o un café el doble que en otros países", disparó el experto.
Esto genera que las empresas ajusten precios en la plaza doméstica pero, a la hora de exportar, muchas no tengan más remedio que resignar rentabilidad o directamente deban vender a pérdida en los mercados externos, donde sus productos deben competir en igualdad de condiciones y los consumidores no convalidan alzas de dos dígitos cada año. En la misma línea,Horacio Lazarte, economista de Abeceb, aseguró que"cada vez más firmas exportadoras se ven obligadas a vender casi al costo fuera del país para no perder esos negocios que tanto esfuerzo les llevó conseguir. Como en el exterior no se aceptan subas de precios como las que se producen en la Argentina, empiezan a darse casos en los que, si se compara un mismo producto, éste pasa a valer menos afuera que en nuestro propio país", aseguró.
Incluso, los expertos consultados por iProfesional.comdestacaron
que muchas compañías están tratando de sobrellevar el temporal y no
perder a sus clientes importadores que tienen en otros países subsidiando lisa y llanamente el negocio de exportacióncon los retoques de precios que sí pueden realizar en el mercado local, tal como reconocen muchas compañías bajo estricto off the record.
Esto se da especialmente en el negocio vitivinícola.Al
respecto, Javier Merino, director de la consultora Area del Vino,
aseguró a este medio que "hay bodegas que, con tal de no perder
posiciones, subsidian sus ventas al mundo con las del mercado interno, donde hay mayores posibilidades de modificar los precios. Esto es lo que genera que después un argentino encuentre que un vino nacional esté a menor precio afuera que adentro".
Por su parte, Guillermo Banfi, director de la bodega Sur de Los
Andes, aseguró que "algunas empresas han logrado mantener el precio a
costa de perder rentabilidad o incluso no ganando dinero ya que pueden compensar con el mercado local,
en el cual sí pueden efectuar aumentos. Esto afecta muchísimo a las
bodegas chicas que orientaban al menos el 80 o 90% de su producción al
mercado exportador.
Muchas tendrán dificultades para sobrevivir.
Indudablemente se viene una concentración en el mercado. No hay lugar para todos".
Desde Area del Vino alertaron que "las consecuencias de los
consabidos problemas de la vitivinicultura argentina llegaron para
quedarse. En los primeros 8 meses del año, las exportaciones de vino
fraccionado en botella tuvieron una caída interanual en volumen de 1 millón de cajas", equivalente a 12 millones de botellas menos.
En este contexto, Lazarte encendió la luz de alerta, dado que la
Argentina -que debería liderar cómodamente en las exportaciones de
agroalimentos por su histórico rol como granero del mundo-, está "commoditizando" su oferta exportadora:
"La consecuencia del atraso cambiario es que los envíos de vino a
granel, que antes representaban el 15%, ahora equivalen al 40%.
Evidentemente la industria, en vez de agregar más valor, se está
primarizando. Eso implica que muchos procesos que generan empleo, por un
tema de costos,ahora se están realizando en el exterior".
Elizondo coincidió:
"Lo que estamos viendo en los últimos 36 meses es que, a raíz del atraso cambiario, se desaceleran cada vez más las exportaciones de bienes con valor agregado y sólo siguen creciendo las de productos primarios".
Y arrojó un dato más que preocupante: la Argentina en el primer
semestre pasó a ser el quinto exportador de la región, "siendo superado
no ya por economías mas grandes en tamaño, como Brasil y México, sino
también por Venezuela y Chile".
Bajo la óptica de los expertos, en esta ecuación marcada a fuego por el atraso cambiario, todos pierden: las empresas, que exportan con márgenes reducidos o incluso a pérdida, y los argentinos, que deben pagar en dólaresmucho más que los consumidores del exterior. Incluso por productos que se fabrican muy cerca de sus hogares.

Fuente: IProfesional