Lunes, 29 Octubre, 2012 - 14:50

Nueva York
"Rebeldes" resisten orden de evacuación y desafían a Sandy

Vecinos rechazan la orden de evacuar y esperaban tranquilos
la llegada de Sandy.

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A pesar de que es anunciada como una de las peores tormentas del siglo en la costa este de Estados Unidos, Blair y Candace, dos vecinos de Battery Park City, decidieron rechazar la orden de evacuación de la alcaldía de Nueva York y esperaban tranquilos el lunes a Sandy.

Las autoridades ordenaron el domingo la evacuación preventiva de unas 375.000 personas que viven en zonas costeras de Manhattan, Brooklyn, Queens y Staten Island, pero muchas de ellas desoyeron el llamado, tal como había ocurrido el año pasado cuando la tormenta tropical Irene llegó a la ciudad.



"El año pasado seguí la evacuación. Me fui al norte de la ciudad y tuve una buena cena con mucho vino. Este año simplemente decidí quedarme", cuenta a la AFP Candace Ruland, una neoyorquina de 67 años, que salió el lunes por la mañana a tomar unas fotos de las primeros efectos de Sandy sobre Nueva York.



"Pienso que vamos a estar bien. El edificio resiste vientos de hasta 129 millas por hora (más de 200 km/h)", agrega con optimismo Ruland, vecina desde hace cinco años en este barrio del sudoeste de Manhattan en el que habitan unas 10.000 personas.



A su lado, Blair Fensterstock, de 62 años y socio de una firma de abogados, asiente, describiendo las cualidades de la torre en la que viven: "Este edificio es un poco diferente a otros porque tenemos un generador. Entonces no nos vamos a quedar sin ascensor o sin luz en los pasillos", explica.




En la torre de Candace y Blair, de 110 apartamentos, 60 tienen residentes de manera permanente, de los cuales 25 seguían allí el lunes, según Fensterstock.



A pesar de su "rebeldía", ambos vecinos aprueban la orden del alcalde Michael Bloomberg de evacuar zonas de Nueva York que quedarían inundadas por el paso de Sandy.



"El alcalde no tiene opción. Está haciendo lo correcto. Tiene que tomar recaudos", dice Fensterstock.



Si bien Bloomberg dijo que quienes no abandonaban sus hogares ponían en riesgo no sólo sus vidas sino también las de los socorristas, la policía estuvo en el edificio y en ningún momento los vecinos fueron intimados a cumplir con la orden del alcalde.



"La policía estuvo aquí anoche, vigilando en la puerta del edificio. Salí a pasear el perro y hablé con ellos. No hubo orden alguna ni presión", precisa Fensterstock.



En la vecina zona de Battery Park, desde donde sale el ferry que va a la Estatua de la Libertad, el panorama es desolador y apenas se ve a algunos periodistas de televisión realizando salidas al aire con la imagen del paseo junto al agua, inundado por la fuerte marea alta que trae el huracán.



Unos pocos vecinos se pasean con sus perros. Uno admite que vive en la zona de evacuación obligatoria pero se niega a hablar.



Por su parte, Connie Anderson, una empleada de 30 años, cuenta que no quiso volver a irse de su casa tras haberlo hecho el año pasado con Irene, un huracán que se convirtió en tormenta tropical en las puertas de la ciudad.



"El año pasado decidí acatar la evacuación y no pasó nada. Este año me quedo en casa. Tengo suficientes provisiones en caso de emergencia", sostiene.



"Mi única preocupación es el ascensor. Pero puedo sobrevivir, vivo en el piso 15", agrega.


Si las calles del sur de Manhattan aparecían desiertas y la mayoría de los edificios sin movimiento, los encargados de los grandes inmuebles estaban presentes en sus puestos de trabajo, como George Thomas, que llegó en auto desde Staten Island (sur).


"Habitualmente tomo el autobús, pero fue cancelado así que manejé", dice este hombre de 55 años, encargado de un edificio de negocios y oficinas comerciales.


"No hay actividad hoy en el edificio. Sólo tenemos equipos de ingenieros y equipos de seguridad", explica.



El fenómeno de los "rebeldes" que desafían a Sandy no abarca sólo a Manhattan y a quienes viven en lujosas torres.


El taxista Rada Alí, de 36 años y vecino de Bay Ridge (Brooklyn, sureste), tampoco acató la orden.



"Vivo a dos calles del mar. Yo mismo no creo que sea duro. Nadie se fue en mi calle", afirma, en referencia a ese popular barrio.



"La vida sigue como todos los días ahí, las tiendas y los restaurantes estaban abiertos anoche", señala.



El lunes al mediodía, Bloomberg reiteró la necesidad de que se respete la evacuación decidida, afirmando que la "ventana" para abandonar las zonas de riesgo se cerraba ante el acercamiento de Sandy.


"Si todavía está en la zona A (de evacuación) y tiene una manera de salir, salga de inmediato. Las condiciones se están deteriorando muy rápido Y la ventana para que salgan de manera segura se está cerrando", instó.


Fuente Agencia NA