Domingo, 28 Octubre, 2012 - 15:33

Boca consiguió un empate sobre la hora y River se quedó con sabor a poco

Casi al final, los de Boca consiguieron un agónico empate por 2 a 2, frente a River.

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Con una agónica aparición y toque de Walter Erviti en tiempo adicionado,
Boca Juniors le empató 2-2 y ahogó el festejo a River, que se había
adueñado del superclásico desde el inicio con dominio casi a voluntad
con ventaja de dos goles
River estableció las pautas del juego a lo largo de todo el partido,
tuvo la iniciativa cuando se lo propuso, pudo haber goleado, sus
hombres fueron los mejores protagonistas pero pecó por no definir cuando
tuvo todo a disposición.

Leonardo Ponzio abrió el marcador al
minuto y medio y cuando faltaban veinte para el final Rodrigo Mora puso
el 2-0. Nada hacía pensar que en ese segmento un penal de Silva y una
aparición fantasmal de Erviti cambiaran el destino de un partido que
solo tenía a River como destinatario de celebraciones.


Boca, perdidoso desde el comienzo, no tuvo estructura de quipo ni
individualidades que lo rescataran. Estuvo expuesto incluso a la
goleada pero aprovechó la última oportunidad que le quedaba para
llevarse un resultado que se hace difícil de explicar desde lo expuesto
en el campo.
Una falla del arquero Agustín Orión dejó
tempranamente a River en ventaja cuando un tiro libre de Ponzio desde la
izquierda que pareció centro se le metió junto al palo derecho del
arquero.

A lo largo del primer tiempo River siempre tuvo el
control de las acciones con un medio campo firme y le creó problemas a
Boca con la velocidad de Mora, que más de una vez dejó al desnudo la
lentitud de movimientos de Schiavi y bastante falta de coordinación de
los defensores visitantes. No obstante no hubo situaciones de riesgo
concretas para Boca porque a River le faltó pausa para concretar jugadas
que inició sin buen final.
Apenas un cabezazo de Silva recién a los 34 minutos fue la única llegada de Boca en la etapa inicial.

Mérito de River porque en trece minutos se quedó sin dos titulares
(Ramiro Fúnes Mori y Aguirre) y gastó dos cambios (entraron González
Pirez y Ariel Rojas).

En el segundo rápido atacó Boca con un
cabezazo de Viatri desviado pero River volvió a mostrar que aún cediendo
la pelota llegaba más, con un cabezazo de González Pirez, a los 7 que
se fue desviado, un remate alto del uruguayo Carlos Sánchez, que
empezaba a elaborar un gran segundo tiempo.

A los 24 llegó el
segundo gol y la mejor maniobra del partido, ya que Trezeguet eliminó a
Somoza, extendió a Sánchez, que dejó fuera de acción a Colazo (entró en
lugar de Sánchez Miño con luxación de hombro) y dio una gran asistencia
para Mora, que eludió a Orión y convirtió de derecha desde ángulo
cerrado.

Parecía que estaba todo definido pero a los 30 González
Pirez le cometió una grosera falta a Acosta dentro del área y Silva
descontó de penal.
River pudo haber llegado al tercero a los 35 con una media vuelta de Cirigialino que tapó Orión y todo era fiesta en Núñez.

Pero en el minuto de agregado, pelotazo, peinada de Silva
anticipando a Bottinelli, y Erviti que apareció para tocar antes de la
llegada de Barovero y establecer el 2-2 absolutamente inesperado, que
puso fin al clásico troncando los festejos.

Fuente: Agencia DyN