Domingo, 28 Octubre, 2012 - 11:57

Cuestiones sobre el 7-D

Tareas y preguntas hasta el 6-D. Grupos que negocian la adecuación con el Gobierno.

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Sus razones para hacerlo. Las viejas prácticas dominantes de Clarín, un
ejemplo. Qué pasará con los que no se adecuen, preguntas y algunas
respuestas. Divisiones admisibles, un universo que se abre. Y varias
cuestiones más sobre el 7-D.

de- safíos que afronta el titular de la Afsca, Martín Sabbatella. El
ex intendente de Morón debe reconstruir el barco mientras navega,
mientras juega en varios tableros, uno de ellos contra reloj. Es el que,
por acuerdo ecuménico, se apoda 7-D aunque, como los plazos
administrativos terminan a las 24 horas del día en cuestión, sería más
propio hablar del 10-D. Ahí se corroborará cuántos conglomerados
presentaron un aceptable programa de adecuación a los topes de licencias
que marca la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LdSCA).
La mayoría del espectro, 4500 licencias, está dividido entre 2500
titulares: nada les atañe el 7-D porque están en regla. Hay 250
repartidas entre alrededor de 20 grupos, que superan el cupo admitido.
La relativa imprecisión del número de licenciatarios tiene que ver con
la existencia de situaciones societarias intrincadas o zonas grises. Y
hay un Grupo, el Grupo por antonomasia, que aglutina 250 licencias (ver
asimismo recuadro aparte).
La intención del Gobierno es que al 7-D todos menos uno hayan
presentado su plan de adecuación, proponiendo el esquema de licencias de
las que se desprenderán y cómo lo harán.
Sabbatella viene hablando con esos jugadores, casi todos ladinos,
algunos de los cuales ocupan el espacio nacional. Otros son taitas en
una provincia o en un par. Todos se han acodado a la mesa.
Es sencillo
saber con quién dialogó Sabbatella y dónde transcurrieron los paliques:
fue en su despacho de la Afsca, en cuya página web está la mención de
los encuentros, con foto incluida.
Hasta ahora, solo un grupo de alcance provincial formuló una
propuesta de adecuación: el grupo de Néstor Ick, un factor de poder en
Santiago del Estero.
Sabbatella confía en que todos los demás se pondrán las pilas y
cumplirán con el mandato de la ley. Trabaja para eso, pero lo suyo no es
solo optimismo de la voluntad. Hay motivos racionales para que lo hagan
aun desde su perspectiva de empresarios capitalistas duros, egoístas y
poco habituados a ceder.
Veamos.
Incentivos. ¿Por qué cumplirían la ley los
grupos referidos? La pregunta parecería pavota, si uno se maneja con
parámetros líricos. El apego a la legalidad no es el fuerte de la
burguesía real existente, por ponerlo con delicadeza. Pero hay
incentivos racionales que pueden inducirlos. Repasemos los más
evidentes, a la luz de la LdSCA y de la lectura del Gobierno. El orden
(que seguramente fluctuará según cada jugador) no es de importancia sino
puramente enumerativo.

n El primero es que no es sencillo enfrentar a un gobierno que sabe
hacer valer su poder frente a quienes le plantean batalla o lo
desacatan. Máxime si tiene la ley de su lado, que es el caso.
n El segundo es un aliciente capitalista.
El que adecue antes de
vencido el plazo puede resolver de qué licencias "sobrantes" se
desprende. Y, por única vez, puede transferirlas. Si especula o se deja
estar, las licencias caducarán y será el Estado el que resuelva el nuevo
diseño, sin intervención del concesionario. O sea, que el remolón o el
desacatau arriesgan perder control sobre su estructura futura y
oportunidades en las transferencias.
n El tercero es fuerte y de ardua ponderación cuantitativa porque es
un conflicto de intereses y poderes. La mayoría de las empresas del
espectro audiovisual tiene una larga lista de cuitas, rencores y
conflictos (en tendencia perdidos) contra el multimedios Clarín. Las
prácticas de abuso de la competencia han sido la regla durante
demasiados años.
Clarín compró mucho más canales de cable que los que
creó y a menudo lo hizo mediante abuso de posición dominante. Las
transmisiones de fútbol por cable o hasta codificado fueron una
herramienta formidable en ese insaciable afán. Demos un ejemplo
sencillo, para nada imaginario, ya que se repitió en muchos territorios.
En una provincia o ciudad con dos canales de cable, Clarín concedía el
fútbol televisado para uno solo. Eso significaba un camino de ida a la
quiebra para el rival. ¿Qué usuario contrataría un servicio sin acceso a
la pasión de multitudes? Clarín podía comprar por monedas al vencido,
revertir los contratos futboleros y dejar desvalido al otro. O, en el
"peor de los casos", hacerse del dominante y quedarse con la masa de
usuarios. Los empresarios que rolan por la Afsca tienen un paquete de
historias reales de ese tipo.

Otro rebusque usado en el espacio audiovisual también fue moneda
corriente en el diario Clarín y denunciado docenas de veces por los
empresarios Héctor Ricardo García (propietario de Crónica en sus buenos
años) y Julio Ramos (el fundador y director de Ambito Financiero). Se
trata de presionar anunciantes para que no publiquen avisos en la
competencia, bajo apercibimiento de limitar o cerrar su presencia en las
páginas de Clarín. Con tortas publicitarias a menudo más chicas, las
empresas audiovisuales del multimedios hicieron lo mismo.
n Por último, en un esquema de mayor paridad, los jugadores actuales
pueden proponerse crecer en otras provincias o en espacios que no
ocupan ahora (Canal 9, por caso, no tiene canales de cable). Para
colocarse en la línea de largada, es forzoso que estén bien de papeles.
¿Y si no cumplen?
¿Qué obrará el Estado
frente a la falta de adecuación, sea la que se da por hecha que ocurrirá
o aquellas de otros grupos? La cuestión tiene sus bemoles, porque hay
variedad de casos.

La primera labor, en lo conceptual y seguramente en lo temporal,
será explicitar previamente al 7-D de modo igualitario (esto es, para
todos) cuál es exactamente su situación frente a los genéricos
requerimientos legales. O sea, dicho un poco en criollo, cuántas
licencias le sobran a cada uno.
Proliferan lo actores y ciertas marañas legales piden una
definición, que es trabajosa. Sabbatella está armando, junto a sus
colaboradores más cercanos, un detalle de los excedentes de cada grupo.
La idea es transparentarlo y presentarlo pronto en público, acaso la
semana que empieza mañana, en cualquier caso pronto.
Se sostendría así la universalidad de los criterios y el trato no
discriminatorio, que es uno de los berrinches menos serios, pero más
socorridos del Grupo Clarín.
Con ese mapa, se pondría blanco sobre negro
el panorama y se precisaría a qué debe atenerse cada concesionario.
¿Y si, más allá de los incentivos reseñados y de la precisión, hay
quien no se adecua? ¿Cómo deberá proceder la Autoridad de aplicación el
día después, puesta a discernir qué licencias hace caducar y vuelve a
licitar?
Pongamos un ejemplo real y simple de entender. Pensemos en una
empresa que controle cinco radios y deba quedarse con tres. La cuantía,
se comentó, puede difundirse pronto. Pero arbitrar cuáles se licitan y
cuáles siguen en su poder es otra cosa. Sabbatella, de momento, analiza
dos modalidades. Una sería definirlo de oficio, sin más. Otra sería
armar varios esquemas posibles (se queda con 1-2-3 o con 3-4-5 o los que
sean) y sortear entre ellos en público. El primero puede sonar más
racional, pero más pasible de objeciones el segundo, menos dispositivo o
arbitrario. Hasta donde sabe este cronista, no se ha resuelto aún qué
rumbo elegir, lo que seguramente dependerá en alguna medida de la
cantidad de licenciatarios en off side. Por las dudas, afilá la
garganta, Riverito.
Sobre desguaces y gigantes.
¿Es viable que
un conglomerado fraccione su patrimonio entre varios de sus socios o
personas de confianza? La respuesta extrema no es la correcta. La LdSCA
estipula reglas antitrust, busca mayor igualdad dentro del espectro,
pero no dejar fuera de acción a personas o actores determinados. De
hecho, si Clarín se aviniera a honrar la ley, quedaría con un patrimonio
muy importante. Pero cedería su posición dominante, que es uno de los
objetivos de la ley.

Expuesto con nombres y apellidos: en principio, si los principales
integrantes del Grupo Vila-Manzano (los dos nombrados y Francisco de
Narváez) se dividieran las frecuencias, llegando a dimensiones
admisibles, la movida puede ser válida. Otro tanto, por jugar con un
ejemplo que surge en los cotilleos, pasaría si el Grupo Clarín se
fragmentara en espacios que poseyeran (es un decir) José Antonio Aranda,
los hermanos Noble Herrera, Marcelo Tinelli, Adrián Suar. Claro que las
nuevas empresas tienen que ser realmente autónomas y no "un dibujo".
No
deben funcionar como grupo. Sabbatella explica ante oídos amigables
que, en tal hipótesis, deben tener su estructura legal, sus edificios
diferentes, sus directorios sin repeticiones de personajes, sus móviles
de exteriores, sus cámaras, sus estudios. Hasta sus maquilladoras,
añade, exagerando un poquito con fines didácticos. Hay que escrutar con
lupa los paquetes accionarios, no puede haber más de un diez por ciento
de acciones "cruzadas".
En los hechos, no es lo mismo una potencial confederación de
empresas que un gigante que comprenda todas. Ni en su poder relativo
respecto de sus competidores, ni en su capacidad para atraer inversores,
ni para cotizarse en la Bolsa de Nueva York. Una cosa es un grandote
que pugna con muchos chiquitos que una empresa mediana que dice tener
otras amigas.
Si se cumple acabadamente, la aparición de nuevas unidades
operativas aumentará los puestos de trabajo, la cantidad de medios, la
(parcial) equiparación de la competencia. La línea editorial es muy otro
cantar: un conjunto de empresas diferentes, pero del mismo origen,
sostendrá posiblemente un mensaje común. Pero eso no resiente el
espíritu de, LdSCA, que nada impone sobre contenidos, una de sus
virtudes cardinales.
Bien mirado, opina el cronista en un punto muy polémico, si Clarín
aceptara en tiempo y forma formular una propuesta así, sería un triunfo
del Gobierno y del sistema democrático. Aunque, como nada es idílico en
el mundo real, habría que investigar a fondo.
La estrategia de la exasperación.
Exasperados son los mensajes del Grupo Clarín, cuya relación con el
periodismo es cada vez más equívoca. Las distorsiones informativas son
la norma; el afán de indignar al público, la única regla de estilo que
se acata. Y esto recién empieza.

¿Cuáles serán las tácticas del multimedios para los meses venideros?
Desde ya, se trata solo de análisis sobre virtualidades. Una carta que
ya se puso sobre la mesa es aducir que el 7-D comienza el plazo de un
año para "desinvertir", tortuosa e infundada interpretación del fallo de
la Corte Suprema. Los abogados que trabajan para el Grupo y otros que
son sus letrados-columnistas militantes alegan que es así. Son un
puñado, aunque en los medios dominantes se los bautice como "todos los
constitucionalistas".
Una resolución oficial dando por vencido el plazo podría motivar
acciones judiciales, anche medidas cautelares. Podrían llover otras ante
cada paso administrativo (la caducidad de las licencias, los llamados a
licitación).
Las posibilidades se bifurcan en un puñado de senderos
imaginables.
Sabbatella dialoga cotidianamente con la presidenta Cristina
Fernández de Kirchner, que otorga a la cuestión alta prioridad. El jefe
de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y el secretario Legal y Técnico,
Carlos Zaninni, suelen ser de la partida. La jerarquía de los
protagonistas realza la entidad de la pulseada.
Sabbatella es un buen comunicador y viene difundiendo sus posturas a
través de los medios. El Estado, como también se comentó en la
publicidad oficial, se somete a la ley, no confiscará ni expropiará.
Mantendrá las fuentes de trabajo, lo que viene conversando con los
gremios del sector que apoyaron y apoyan la LdSCA, pero tienen como
prioridad la defensa de los intereses tangibles de sus compañeros. No se
suspenderán transmisiones, no habrá apagón informativo, al menos
provocado desde el Gobierno, porque no se puede descartar que Clarín
promueva esa barbaridad.
Si lo hiciera, incurriría en un grave
incumplimiento como concesionario, pasible de las sanciones más severas.
Sin embargo, en una pulseada de este rango, nada es desestimable.
Foros, recitales y festivales darán cuenta del compromiso de la
sociedad civil y de la militancia en la movida. Al unísono, el
oficialismo deberá armar un 6-D que lo deje bien parado para el 7.
Definir las reglas con "los otros jugadores" es un paso central, porque
servirá de precedente para lo que se haga con Clarín.
Muchos enigmas siguen firmes, entre ellos cuál es la dimensión y el
potencial del mercado si se re-licitan muchas licencias. Y cuáles son
los límites democráticos que admitirá un poder fáctico enardecido y
desatado.
La voluntad del Gobierno no está en duda, su destreza será puesta a
prueba. Una ley superadora, las convicciones del oficialismo son un
pilar. La gestión y la sintonía fina son requisitos más peliagudos,
máxime en un escenario inédito con cien alternativas posibles y
pendientes.
Fuente: Página 12