Domingo, 28 Octubre, 2012 - 11:21

Sucesores y desheredados

Si no hay re-re, los candidatos K no tienen chapa. Scioli y Massa tejen su proyección 2015 lejos de la Presidenta.

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Medio en broma, los peronistas bonaerenses dicen que la
agrupación La DOS son las iniciales de Daniel Osvaldo Scioli y también,
la más pragmática, "Daniel o Sergio". Son los que apuestan en contra de
Cristina y quieren subirse al barco del gobernador o, en su defecto, al
de Sergio Massa.
Son apenas dos puntas del iceberg que está asomando a
medida que la Presidenta consolida la "democradura" envenenando la
economía y la convivencia, y asaltando la justicia. El 8N y el 7D
provocan tempestades cargadas de incógnitas.
Pero hay algunas certezas.
Por ejemplo, que el elefante del peronismo se puso a caminar. En estado
de asamblea permanente, el PJ olfateó que es muy probable que en 2015
haya nuevamente un presidente peronista, como ocurrió en la mitad de los
años desde aquel 4 de junio del ?46, cuando ganó la fórmula
Perón-Quijano.
El justicialismo gobernó en 22 de los 29 años de
democracia recuperada. Tal como lo describió Juan Carlos Torre, el
peronismo funciona como la totalidad del sistema político, con
oficialismo y oposición en el mismo envase.
Es una vidriera donde hay
candidatos disponibles para las corrientes ideológicas que soplan en
cada época y también para los reclamos locales, en este caso de mayor
racionalidad y diálogo. El resto, por ahora, muestra líderes sin partido
y partidos sin líderes, como dice Sergio Berensztein.
La foto actual demuestra que si se habilita la reelección, Cristina
se sucederá a sí misma. Pese a su pobre gestión, hoy es imbatible. Pero
si el oficialismo no logra forzar la reforma constitucional para diseñar
un traje a la medida de la Presidenta, la lucha será entre el Partido
Justicialista y el movimiento Unidos y Organizados.
Este conglomerado, que funciona como escudo de Cristina, carece de
candidatos taquilleros porque está diseñado con verticalismo a su imagen
y semejanza. Jóvenes de clase media sin experiencia e invictos en
triunfos electorales propios, en la universidad; movimientos sociales
muy atados al clientelismo, con algunos dirigentes que desbordan imagen
negativa como Luis D?Elía y otros dirigentes que han perdido en las
urnas varias veces en sus distritos pero se comportan como inspectores
ideológicos para garantizar la pureza de gobernadores e intendentes que
ponen los votos y la gestión.
Con la otra camiseta podrían jugar Daniel Scioli, Sergio Massa, José
Manuel de la Sota y, en menor medida, Roberto Lavagna y Hugo Moyano.
Entre Scioli y Massa, el que se atreva a romper primero y en el momento
justo se colocará en la pole position. Tres integrantes del equipo
económico que acompañó a Eduardo Duhalde ya trabajan con el intendente,
que se mueve entre sus pares cosechando lealtades.
Se cansaron de
esperar a Scioli y creen que nunca pegará el salto. Tres ex ministros de
Duhalde y Néstor Kirchner creen lo contrario. Que Scioli, fiel a su
estilo náutico, seguirá flotando hasta que la historia vuelva a tocarlo
con la varita mágica. Pepe Scioli, que actúa como constructor entre el
no kirchnerismo, confía en que su hermano se convierta en "Mandela,
porque nos va a unir a todos los argentinos" y está convencido de que
"el kirchnerismo se terminó con el cacerolazo del 13S".
El periodista
Pablo Ibáñez asegura que Sergio Massa recitó en varias ocasiones la
siguiente frase, que actúa simultáneamente como promesa y exorcismo: "Yo
no voy a ser el Reutemann bonarense".
Es que el dos veces gobernador
santafesino nunca se atrevió a pelear por la presidencia. A Scioli y a Massa los une casi toda su historia política y que
Cristina les hizo la cruz: jamás serán sus herederos. Productos de la
incubadora de Carlos Menem, fueron dirigentes de todos los gobiernos
peronistas: con Duhalde, Néstor y Cristina.
También comparten el
desprecio de la Presidenta que los ubica a la derecha de su proyecto y
los acusa de ser "neoliberales". A Daniel le tiene más paciencia porque
lo necesita pero a Massa apenas lo tolera cuando no hay más remedio
institucional.
Jamás olvidará sus confesiones en la Embajada de los Estados Unidos,
donde describió a Néstor Kirchner con una virulencia inédita: "Psicópata
perverso y cobarde, producto de su complejo de inferioridad". De eso no
se vuelve ni siquiera en el peronismo.

Alberto Fernández definió la diferencia en el matrimonio presidencial
con cuatro palabras: "Néstor sumaba, Cristina expulsa". Mas aún, Néstor
hablaba con todos y Cristina habla sola y no escucha a nadie. Cristina
es más vengativa y sus rencores duran más tiempo. Su lista negra crece
todos los días con leales que tira a los leones
sin dar explicaciones.

El caso más reciente y misterioso es el de Gabriel Mariotto. Pocos
jugaron tanto su pellejo para obedecer a Cristina y, sin embargo, hoy
transita por la Siberia patagónica. Otros como el gobernador Daniel
Peralta, que enfrentó duramente el embate de la Presidenta, hoy tienen
más chances de ser indultados. Los grandes maltratadores de la política
suelen actuar así.
Al que se agacha para hacer una reverencia se le
suben a los hombros y al que se planta se lo revaloriza por su coraje.
Se dice que Néstor eligió cinco veces a Scioli (vicepresidente,
gobernador, vice del PJ, diputado testimonial y otra vez gobernador como
mandato post mórtem) y que Cristina eligió a Martín Sabbatella, quien
supo ser un duro enemigo de los pejotistas bonaerenses.
Eso levantó una
gran resistencia. Igual que el viraje conservador de la Ley
Antiterrorista o la complicidad con el sindicalismo menemista (Cavalieri
sentado al lado de Abal Medina es un dato), o que la seguridad la
maneje el coronel Sergio Berni y no el diputado Marcelo Saín, o la ley
propatronal de riesgos del trabajo, que fue defendida con pasión por un
diputado de matriz comunista como Carlos Heller.
Dijo que fue una forma
de " derogar el andamiaje impuesto por el neoliberalismo en materia
laboral". Si fuera cierto eso, sería más difícil de explicar cuáles
fueron los motivos que impulsaron tanto a la UIA como al macrismo a
apoyar la norma con su lobby y su voto en soledad al Frente para la
Victoria. ¿Desde cuándo el partido neomenemista y "Macri basura, vos sos
la dictadura", como gritan los camporistas, comparten ideológicamente
una ley con Cristina? Esos jóvenes diputados debieron tragar un sapo
amarillo difícil de digerir. Alguna vez Cristina puso a Alemania como modelo de país. Hoy nuestro
norte es Venezuela.
De Merkel a Chávez hay un abismo y un salto al
pasado. Algo muy extraño está pasando en el poder. Cristina mantiene su
luto y su recuerdo por Néstor pero, a dos años de su muerte,
prácticamente no queda nada en pie de lo que su marido construyó.

Fuente Perfil.