Lunes, 22 Octubre, 2012 - 11:06

Agradecimiento de la familia Villa

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El sorpresivo y doloroso trance del recuerdo feliz a la muerte.

Es decir, del acto de imposición del nombre de nuestro padre a la "Escuela de Comercio Nocturna Ramón Villa" concretado el viernes 7 de septiembre pasado, en oportunidad de su 94º natalicio, al fallecimiento de nuestra madre Emilia Nieves García de Villa ocurrido ¡vaya paradoja¡ el día del maestro, el martes 11 del mismo mes, es decir apenas cuatro días después de aquél acto, nos sumió en un largo silencio y es por ello que recién ahora podemos agradecer a Dios y a la comunidad de Resistencia el notable gesto de apoyo que nos brindara en ambas ocasiones.

Son los avatares de la vida y los designios de Dios al que amamos y respetamos, primero por que fue Él el que nos puso en el mundo para ser partes de una gran familia, cuya responsabilidad terrenal estuvo a cargo de dos seres maravillosos que nos legaron sabiduría, afecto y formación humana e intelectual.


Es así que fuimos criados en el amor y con el generoso aporte de padres sacrificados, trabajadores, pero por sobre todo con notable entereza, dignidad y respeto hacia nuestros congéneres, vecinos, amigos, familiares.

Segundo porque fue Él quien nos permitió que viviéramos junto a nuestra madre el notable acto de cariño en la Escuela, el otro hogar de nuestro recordado padre, como corolario de un proceso cotidiano, quizás algo burocrático pero exento de lisonjas banales por cuanto descubrimos que nos podíamos sentir enormemente orgullosos del riguroso sistema impuesto para destacar a las personalidades merecedoras de tales muestra de afecto y cariño.
Comenzando por la selección de nombres, siguiendo con el voto de la comunidad local que determinó la preferencia hacia el nombre de nuestro padre por sobre otros tan notables e igual de merecedores, y concretado por el Poder Ejecutivo del Chaco con la Resolución 4195/12, a la que adhirieron la
Cámara de Diputados y la Municipalidad de Resistencia.

Y tercero, porque Él permitió que nuestra madre superara sus 85 años de vida sin dolores ni sufrimientos en su salud, en plenitud intelectual y física.

De allí entonces que hacemos público nuestro agradecimiento primeramente a Dios y a toda la comunidad local, entre colegas docentes, alumnos, ex alumnos, vecinos, autoridades provinciales y municipales, y los directivos de la citada Escuela.

¡Gracias a todos¡ sin otras distinciones, por cuanto nos han hecho parte de su cariño y estima, tanto en el momento de feliz imposición como en el acompañamiento de nuestro dolor de hijas.

(*)Emilia Edda Enriqueta Villa (*) María Leticia Villa (*)Marta Alsacia Silvia Villa