Viernes, 14 Septiembre, 2012 - 21:19

Repercusiones del cacerolazo nacional
El Gobierno desacreditó la protesta y la oposición culpó a Cristina

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Dirigentes de la UCR, el PRO y el FAP coincidieron en la necesidad de "tomar registro" y admitieron "la falta de representación política". El Gobierno consideró que se manifestó "un grupo minoritario".


El gobierno nacional prefirió hoy salir a criticar con dureza a quienes se manifestaron en su contra a través de cacerolazos en todo el país, mientras la oposición se hizo responsable de algunos reclamos, aunque en general adjudicó la protesta a la gestión de la presidenta Cristina Fernández.
El portavoz de la administración de Cristina Fernández fue el Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, quien consideró que quienes se movilizaron son personas a las que "les importa más lo que pasa en Miami que en San Juan", además de calificarlos de un grupo "minoritario".
Desde la oposición, dirigentes de la UCR, el PRO, el FAP y el peronismo disidente coincidieron en la necesidad de "tomar registro" de los cacerolazos porque, razonaron, no sólo evidencian la "falta de representación" política de esos sectores que se manifestaron contra el gobierno sino también la necesidad de unidad del arco antikirchnerista.
En la noche del jueves, una multitudinaria manifestación con cacerolazo, realizada con consignas en contra del Gobierno, tuvo como epicentro la Plaza de Mayo y concentraciones en distintos barrios porteños, localidades del conurbano y ciudades del país como Córdoba, Mendoza, Rosario, San Miguel de Tucumán y La Plata.
En sintonía con Abal Medina, el titular de la Anses, Diego Bossio, señaló que "muchos" de los que protestaron "no ven mas allá de su egoísmo personal" y los desafío: "Si quieren, que se organicen democráticamente en un partido político y se presenten a elecciones".
Para el jefe del bloque kirchnerista en la cámara baja, Agustín Rossi, "el escenario de anoche fue absolutamente funcional a las corporaciones", estimó, al tiempo que admitió que "fue una protesta sin disturbios, pero con una fuerte carga de violencia simbólica y discursiva" porque "no parece muy republicano y respetuoso de las instituciones pedir que se vaya un gobierno reelegido hace meses o desearle a través de los cantos la muerte a la Presidenta de la Nación".
En un tono más moderado que el habitual, el senador kirchnerista Aníbal Fernández admitió que la movilización fue "importante", aunque afirmó no saber "cuáles son los planteos que están haciendo".
Desde el antikirchnerismo, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, opinó que "es una protesta a la Presidenta pidiendo que escuche los problemas reales y para que no diga que se puede comer con seis pesos por día, que no hay inflación, que no hay inseguridad. Que baje la inflación, que se ocupe de la inseguridad", afirmó.
Por el radicalismo, su titular Mario Barletta aseguró que "el cacerolazo fue expresión del hartazgo social" y advirtió que "la Presidenta debe dejar la soberbia de lado, hacer un esfuerzo de humildad y escuchar el mensaje de la gente".
El referente del FAP, el socialista Hermes Binner, comparó los cacerolazos de anoche con las protestas de 2001, aunque advirtió que "todos" tienen que hacerse "cargo de esto, no solamente quienes gobiernan".El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, a diferencia del discurso desde Casa Rosada, sostuvo que "con mucho respeto, humildad y seriedad" se deben "escuchar e interpretar" los reclamos y que ello "exige que redoblemos los esfuerzos para cumplir con la expectativa que tiene la sociedad sobre distintas cuestiones".
Asimismo, el mandatario cordobés José Manuel De la Sota subrayó que "el país necesita diálogo para tranquilizarse y unirse".
Incluso, el kirchnerista gobernador mendocino, Francisco Pérez, admitió que "sin lugar a dudas es un llamado de atención. Fue importante, y hay que hacer un análisis profundo de cuáles son sus derivaciones".
Fuente Agencia DyN