Domingo, 9 Septiembre, 2012 - 08:32

Aquellos viejos tiempos

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

Los kirchneristas hacen cola para apoyar a una "Cristina eterna".

Antes del 54, una dirigente ?"una sola?" del oficialismo se había atrevido a confesar en público su deseo de una "Cristina eterna". Y lo dijo una sola vez. Nadie se le sumó. Ella se burló: "No se hagan los rulos", dijo. Y a otra cosa, mariposa.
Hoy hacen cola los kirchneristas que se anotan para apoyar esa idea. Un día es el vice, otro los fieles muchachos de La Cámpora que corean "para Cristina, la reelección", otro algún intelectual, de repente aparecen los que quieren la reforma y que la re-re en todo caso se discuta más adelante. El operativo, como en Santa Cruz antes, como en los noventa con Menem, está en marcha.
Antes del 54, el enemigo había desaparecido. Cualquiera que siga sus discursos previos a la elección se sorprenderá. Ustedes tienen suerte, les decía a los jóvenes. Nosotros debimos pelear contra enemigos poderosos. Ustedes sólo tienen que hacerlo para construir un país distinto. Antes del 54, era ella la que intervenía para desactivar a los ultras que intentaban impedir que Mario Vargas Llosa inaugurara la Feria del Libro.
Antes del 54, el país no contaba con una ley antiterrorista.Antes del 54, a nadie se le hubiera ocurrido desplazar a un Procurador General de la Nación, a un juez federal y a un fiscal, sólo porque una investigación judicial sobre el vicepresidente tomaba un rumbo que disgustaba a la Casa Rosada. En esa época, Ciccone era una empresa que había protagonizado un escándalo en la fabricación de DNI en la época de Menem. Y era privada, no estatal. Nadie sabía quién era Reposo.Antes del 54, la cadena nacional se usaba muy esporádicamente, y con un criterio razonable.
Eso: no se usaba la cadena y ella ganó por el 54. Tampoco se recuerda que en aquellos lejanísimos tiempos, un videíto medio tonto utilizara un recurso medio tonto para calificarla como GENia antes de que ella hablara.No es que fuera una época idílica, pero antes del 54 parecía que la política energética era una genialidad, que tendríamos gas y petróleo para siempre y Eskenazi era, como mínimo un amigo y como máximo un patriota, al que se lo trataba por su nombre propio en los actos públicos.
Tampoco es que se haya producido una hecatombe, pero antes del 54 cada uno podía ?"si tenía unos pesos?" salir al exterior de manera mucho más libre. O sea, alquilar un dos ambientes en el sur de Brasil, pagarlo cash y comer en bolichitos donde no aceptan tarjetas.
¿Se acuerdan de esa época lejana? Y si le sobraba algo de plata, podía ahorrar, entre otras variantes, en moneda extranjera, lo que podía llegar a ser un reaseguro en tiempos de inflación.Antes del 54, las personas con pensamiento crítico, y ?"sobre todo?" los trabajadores que lo usaban día a día, sospechábamos que detrás del festival de subsidios y corrupción de la política ferroviaria podría esconderse una tragedia de proporciones. De hecho, muchos lo advirtieron.
Y era obvio que las denuncias de un tal Aníbal Fernández contra el Partido Obrero, o Pino Solanas, o el delegado Rubén Sobrero, eran patrañas. Pero después del 54, se produjo la tragedia. Y ella no habló durante días. Y el día en que reapareció, cuando todo el país lamía sus nuevas heridas, cuando las víctimas acababan de enterrar a sus muertos, ella miró a los jóvenes y les dijo, en una mímica tan expresiva como combativa e irrespetuosa: "Va-mos-por-to-do". Cientos de familias lloraban y, en el mismo momento, ella desplegaba sus nuevos objetivos.
Quizás, antes del 54, hubiera tenido más cuidado en expresar todo lo que es.
Antes del 54 no denunciaba a abuelitos amarretes, a directores de cine, a martilleros evasores que hablaban de más en los diarios.Antes del 54 habían desaparecido los afiches contra periodistas en las calles.
Nadie decía, antes del 54, que estaba en los planes de nadie levantar las barreras de los countries. Cualquiera, además, se hubiera cuidado de justificar el disparate de sacar presos condenados días antes de su salida por delitos realmente estremecedores.
Antes del 54, el salario mínimo aumentaba por encima de la inflación.Antes del 54, tampoco los asesinos nucleados en las barras bravas habían recibido un decisivo respaldo presidencial. Y Daniel Scioli podía pagar el aguinaldo sin problemas.
Era impensable, antes del 54, que la Gendarmería detuviera por veinte horas en Campo de Mayo a personas humildes que protestaban por ser discriminadas en sus salarios.Antes del 54 por ciento, no sabíamos que la Presidenta estaba tan a favor ?"pero tan a favor?" de que vuelen montañas de la Cordillera para que multinacionales denunciadas por crímenes en otros lugares del planeta se lleven minerales preciosos.Hay algo clásico en la historia del kirchnerismo en el poder: luego de las victorias, se producen cambios inesperados, como si algo los hiciera creer invencibles. Néstor Kirchner echó a Roberto Lavagna, por ejemplo, después de la primera victoria electoral en el 2005.
En esos días se fueron exhibiendo las primeras señales de que la primavera K había terminado y que empezaban a desplegarse a nivel nacional rasgos muy característicos de la gestión en Santa Cruz: superpoderes, copamiento del Consejo de la Magistratura, respaldo a patoteadas en San Vicente, el Hospital Francés o en Santa Cruz, apoyo a aventuras reeleccionistas ?"por ejemplo?" en Misiones. Y, sobre todo, la intervención en el Indec.La campaña electoral que depositó a Cristina en el poder intentó recuperar la armonía.
El lema era "Cristina, Cobos y Vos". Curiosamente, en el spot más repetido se insistía en la unidad entre "el campo y la ciudad". Meses después pasó lo que pasó y el kirchnerismo desplegó su teoría de que el país estaba dividido entre los buenos ?"ellos?" y los cómplices de la dictadura, los traidores, los tibios, a los que tarde o temprano vomitaría Dios, o sea, todos los demás. Ustedes saben lo que pasó: parecían definitivamente otros.Antes del 54, CFK era una mujer moderada. Su discurso era sereno.
Y algunas de sus intervenciones deslumbrantes.Todo eso quedó en el olvido.Pero fue hace mucho tiempo, quizás un siglo, tal vez una década, como mínimo un lustro.
Si pasó hace sólo un año, como me dicen algunos delirantes, eso quiere decir que el tiempo, como se decía en Alicia en el País de las Maravillas, es apenas una convención.

Pavada de descubrimiento.
Fuente: Infonews.