Martes, 4 Septiembre, 2012 - 20:25

También en Sáenz Peña se puede jugar al "paintball"

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El Campamento Yaguareté Paintball abrió sus puertas y cuenta con 30 hectáreas.

Funciona hace dos meses en Sáenz Peña el Campamento Yaguareté Paintball, el deporte en que los participantes usan bola de pintura (paintball), las que son accionadas por aire comprimido, CO2 u otros gases para disparar pequeñas bolas rellenas de pintura a otros jugadores.
"Es un juego de estrategia complejo, en el cual los jugadores alcanzados por bolas de pintura durante el juego son eliminados de éste a veces en forma transitoria, a veces en forma definitiva dependiendo de la modalidad. Contrario a lo que se piensa es uno de los deportes de aire libre mas seguros", señalaron algunos de los integrantes de este campamento entre ellos Diego Andrés Torregrossa, José Luis Ruiz, Jorge Alfredo Svriz y Jorge Kochol.
Explicaron por otro lado que "normalmente en una partida de paintball se enfrentan dos equipos con el fin de eliminar a todos los jugadores del equipo contrario o completar un objetivo, como capturar una bandera o eliminar a un jugador concreto.
CAMPAMENTO EXTREMO
Durante este fin de semana se llevó a cabo en el campamento Yaguareté Paintball de esta ciudad una jornada de campamento extremo, un curso de supervivencia dictado por Roberto Luque de la División Medicina Legal e instructores del sistema de Tecinas de Instrucción Inmediata (T.R.I).
Se dictaron cursos de supervivencia, navegación en el monte, tácticas de combate, refugios temporarios, uso de brújula, defensa personal extrema y primeros auxilios en combate.
"Fue una jornada intensa donde los asistentes adquirieron diversos conocimientos sobre campamento extremo que fue beneficioso para los amantes de este nuevo deporte, el paintaball", señalaron los organizadores.
CARACTERISTICAS DEL JUEGO
Explicaron los integrantes del Campamento Yaguareté de Paintball que este tipo de juegos se realiza en escenarios naturales y se hacen además actividades a domicilio en cumpleaños, despedidas y eventos empresariales.
Cabe señalar que un juego de paintball típico no profesional suele durar de unos cinco minutos a media hora. El equipo básico necesario para practicar el paintball no es excesivamente caro, aunque si pueden serlos las marcadoras y demás elementos de gama alta. El número de bolas de pintura disparadas durante una partida varía según la modalidad de juego y de un jugador a otro: algunos disparan cientos, otros unas pocas e incluso algunos no llegan a disparar en todo el juego.
Desde su nacimiento, el paintball ha arrastrado a una multitud de jugadores ocasionales o permanentes. La Sporting Goods Manufacturer´s Association estima que aproximadamente 10 millones de estadounidenses juegan anualmente al paintball.
El Campamento Yaguareté de Paintball cuenta con un campo de juego de 30 hectáreas ubicado por calle 12 a 3 km en sentido norte desde el Cementerio Municipal.
Este grupo de personas que se identifican como el Grupo Yaguareté han participado en varias competencias a nivel provincial.
UN POCO DE HISTORIA
Las primeras partidas de paintball eran muy diferentes a las modernas. Las pistolas Nelspot eran las únicas disponibles. Utilizaban cartuchos de CO2 de 12 gramos, duraban un máximo de 12 disparos, y tenían que ser amartilladas tras cada uno de ellos. Las máscaras especiales para paintball aún no habían sido creadas, así que los jugadores usaban gafas convencionales que dejaban expuesto el resto de sus caras expuso. Las primeras bolas de pintura tenían una base de aceite y por tanto no eran solubles en agua, por lo que las «fiestas de trementina» eran frecuentes tras un día de partida. Las partidas a menudo duraban horas mientras los jugadores se acechaban entre sí, y dado que cada jugador sólo tenía un número limitado de cartuchos, los disparos eran raros.
Entre 1981 y 1983, fabricantes rivales empezaron a crear productos competidores, y fue durante esa época cuando el deporte sacó despegó. La tecnología del paintball se desarrolló gradualmente a medida que los fabricantes agregaban una bomba delantera para hacer el amartillamiento fácil y substituían los cartuchos de 12 gramos por tanques de aire más grandes, comúnmente llamados «aire constante». A estas innovaciones básicas siguieron posteriormente las alimentaciones de gravedad y los codos de 45 grados para facilitar la carga desde la tolva.