Domingo, 2 Septiembre, 2012 - 17:08

"El etnógrafo" una historia multicultural

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Último documental de Ulises Rosell en un viaje revelador al corazón de la comunidad Wichí.

El documentalEl Etnógrafocuenta la historia de John Palmer, un antropólogo inglés que hace 30 años llegó ala Argentinapara estudiar la cultura wichí. Una vez finalizada su tesis doctoral en Oxford, Palmer regresó a vivir a la comunidad en el Chaco Salteño.
Allí formó una familia con Tojueia, una joven aborigen con la que tiene cinco hijos que balbucean inglés, wichí y castellano. Entre otras cosas, se convirtió en el asesor legal de la comunidad Lapacho Mocho: desde allí lucha por la libertad de Qatú, un wichí que hace más de 6 años está preso, acusado de abusar de su hijastra Estela.

La película se adentra en el universo wichí, revelando su cosmovisión y sus tradiciones. De la mano de Palmer, podemos conocer a Estela, quien se había unido a Qatú con el consentimiento de su madre y ya no era considerada niña porque había tenido su primera menstruación.

El Etnógrafo
pone en evidencia cómo la justicia impone un sistema legal a otras culturas, desconociendo su sistema de creencias.
El filme, además, pone en escena la intimidad de la familia de John y Tojueia.
Conviven en una multiplicidad de lenguas que forman una identidad única. Ulises Rosell, el director (Bonanza, 2003), habló con Revista Ñ digital sobre el rodaje de su nuevo documental.
"La noche en que conocí a John decidí que tenía que hacer una película. Puse el foco en el trabajo que realiza para la comunidad, así el espectador puede descubrir el Chaco salteño desde su mirada", contón.

John Palmer lo acercó a la comunidad de Lapacho Mocho. ¿Cómo fue ese primer encuentro?
-La comunidad nos recibió muy bien. Desde el primer momento empezamos a registrar todo el trabajo que John lleva adelante en ese lugar. No me interesaba tanto mostrar la vida en una comunidad aborigen, sino enfocarme en la relación de John con los wichís.
-¿Cómo fue el proceso de filmación en la comunidad?
-Al principio fue desconcertante, hasta que logré desprenderme de muchos prejuicios. Las diferencias culturales se dan hasta en la forma en que tenemos para comunicarnos. Por ejemplo, cuando nosotros iniciamos un diálogo instintivamente buscamos la mirada de nuestro interlocutor, aunque sea una conversación que necesita traducción. Dentro de la cultura wichí, las charlas se dan sin mirarse a los ojos y en forma de susurro. Y generalmente hablan todos al mismo tiempo.
Esto para nosotros puede ser totalmente confuso. En el documental pareciera que se están mirando mientras hablan, porque decidí seguir esa convención para que el espectador no se sintiera perdido. Por otra parte, durante el rodaje, cuando les pedía que volvieran a realizar una acción para grabarla con la cámara, no entendían por qué tenían que volver a hacerlo y, por supuesto, no lo hacían. Recrear una situación, ficcionalizar, es ajeno a su cultura, así que yo tuve que aprender a filmar lo que sucedía, sin la posibilidad de repetir.

-La mayor parte de la película está hablada en wichí. ¿Cómo fue registrar escenas en un idioma que no entendía?
-Fue una experiencia muy interesante, ya que me retiré forzadamente de lo que representa la palabra. Y aprendí a confiar en que las dos personas que se estaban comunicando, estaban contando algo. Yo sabía qué temas iba a discutir John con la comunidad, pero por ejemplo en medio de una reunión apareció un incendio y yo no entendí que el fuego estaba avanzando hacia nosotros hasta que lo pude ver. Nada en la actitud de ellos me avisaba que había un peligro inminente de que se quemaran sus casas. Me sorprendió lo diferente que reaccionamos ante un evento de esa naturaleza. Yo hubiera visto como una tragedia que se incendiara mi casa con todas mis pertenencias y para ellos eso es una circunstancia. No es algo que los alegre, pero tampoco es una catástrofe.

-John lleva adelante todos los reclamos de la comunidad de Lapacho Mocho, intentando defender sus tradiciones y su tierra. ¿No es extraño que la voz que representa a los wichís provenga de otro continente?
-Creo que John es una persona extraordinaria, que comprende perfectamente a la cultura wichí. Además, tiene los elementos para poder pelear por los derechos de la comunidad en los ámbitos judiciales. Hace unos años una empresa comenzó a extraer petróleo de un pozo que está en medio de las tierras de la comunidad y nunca pidieron permiso para hacerlo. Ellos hicieron las denuncias por usurpación, pero no obtienen respuesta. Recién ahora el Estado está construyendo caminos en la zona, pero es porque hay un interés en explotar diferentes cultivos en esas tierras. Los wichís están sufriendo incendios y desmontes.

-El Etnógrafo pone en evidencia las profundas diferencias que existen entre el sistema de valores y creencias occidentales y el de la cultura wichí.
-Creo que tenemos poca conciencia de que somos un país multicultural. Los aborígenes cuando concurren a la escuela deben aprender cosas que no tienen nada que ver con su vida cotidiana, y en un idioma que ni siquiera entienden. Es obligatorio ir a la escuela, ¿pero qué tipo de enseñanza les ofrecemos? ¿En qué los queremos transformar? En la película, la madre de Qatú le cuenta a John que su marido murió de tristeza y todavía no la visitó su espíritu. Y le explica que para ellos las enfermedades pueden ser generadas por una acción espiritual de otra persona
.-Qatú está preso hace más de 6 años sin haber tenido un juicio. Es un claro ejemplo de los vacíos de nuestro sistema judicial y el desconocimiento que tenemos de su cultura.
-A Qatú se lo acusa de abusar de la hija de su esposa, mientras para los wichís lo que hizo Qatú fue tener relaciones con su cuñada. La categoría que se usa en esa cultura para todos los familiares de su esposa es la de cuñada. Es una forma muy diferente ya de enunciarlo. En su cultura el hombre puede tener varias esposas mientras las pueda mantener. Yo no tengo un juicio sobre si Qatú cometió un delito o no. Sí me parece que se lo juzga con una ley que para él es totalmente ajena a su sistema de creencias.

-John y Tojueia construyeron una familia muy particular, donde se habla tres idiomas a la hora del almuerzo. ¿Cómo logró registrar la intimidad familiar?
-Cuando ideaba la película, decidí focalizarme en el encuentro de culturas. Lo más importante para mí era poder dar a conocer la intimidad de esta familia. Desde un principio, me intrigó ver cómo los hijos iban construyendo su identidad, a partir de la unión de estas dos personas que provienen de culturas tan diversas. Además, los dos sonoutsidersde sus propios mundos. Tojueia, que quiere decir en castellano mujer distante, fue a la escuela y aprendió a manejarse en nuestra cultura para poder ayudar a su gente. John no es el típico antropólogo inglés. Cuando se fue a vivir con la comunidad wichí, pasó a formar parte de ella hasta el punto de poner por debajo toda su historia anterior, sin renegar de eso, pero colocando toda su formación en otro nivel de importancia. Cada uno habla con sus hijos en su idioma materno y se da una situación única, porque los idiomas no sólo son totalmente diferentes, sino que construyen un imaginario muy distinto.

-Los padres de Tojueia viven en medio del Chaco Salteño manteniendo todas las tradiciones wichí. Es interesante ver cómo se relacionan los hijos de Tojueia y John con los otros chicos de la comunidad.
-Para mi ese viaje representa el corazón de la película, porque se puede ver la vida cotidiana de los wichís y entender de dónde proviene Tojueia. Además, se puede apreciar libertad con la que viven, y eso ayuda a imaginar lo difícil que debe ser para Qatú estar encerrado.
Fuente: 
revistaenie