Sábado, 1 Septiembre, 2012 - 19:52

El federalismo invisible

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El abandono
unilateral del pacto fiscal tiene la necesidad de recuperar los puntos perdidos
de coparticipación.

Porque el actual mecanismo revela un concepto del federalismo muy particular, casi sin serlo es parecido al separatismo entre la nación y las provincias. Sigue faltando esa visión de nuestros próceres de una patria grande, integrada en un destino común, de ser una nación de progreso y desarrollo constante. Pero hoy luchamos por recibir en proporción más generosa de lo que se aporta, para compensar las desigualdades. Hoy aceptamos que hay provincias inviables a las cuales se abandonan a su suerte, y para muchos funcionarios y dirigentes el reclamar al poder central pareciera ser un acto indecoroso, cuando sus ingresos vuelven como aportes reparatorios.

Todos coincidimos que falta una ley de coparticipación que reparta de modo justo los recursos que se generan en las provincias, pero esa ley no se discute en el Congreso Nacional, si puede estar en la agenda parlamentaria si se incluye en reforma constitucional, y ese debe ser el debate más importante en estos tiempos, para terminar con tantos intereses contrapuestos y se federalice en el concepto más amplio de nación la distribución de los ingresos públicos.


Hoy los gobernadores en su mayoría son partes del gobierno nacional, y a pesar de las dificultades en sus provincias siguen eligiendo delegar en el poder central el cobrar impuestos para generar ingresos, de esta forma quedan como dialoguistas pero siguen siendo súbditos de la caja central. No es sencillo en el juego del poder, cuando hay que pagar las cuentas, el dialoguismo y la obediencia de nada sirven, porque el gobierno central cierra sus ventanillas y no importa quien es quien. Ese es un federalismo muy particular de los gobiernos provinciales, que exigen recursos a la nación mientras delega en ella sus propios recursos.


Los distritos con más recursos naturales, industrias, agricultura y ganadería, son los que más exigen recursos para cubrir importantes déficits crónicos. Las autonomías de las provincias esta en el cobro de los tributos y sus recursos naturales, es algo esencial en el concepto del federalismo. Pero hoy estamos en el marco de un Federalismo del "divide, somete y vencerás".


Este federalismo invisible fomenta la diversidad y consolida la desigualdad y en su nombre se invoca lo nacional y popular, pero marginando a las provincias como lo hace con el Chaco, una provincia sin gas natural, sin autopistas, con poblaciones sin agua potable, sin red ferroviaria para mover la producción, esto es muy similar al desprecio, de ser parte de un país profundo, que se juzga desde el poder central de ser incapaz de producir y pensar por su cuenta.


La realidad pone de relieve las enormes distorsiones que hoy existen en materia de desarrollo, donde en la provincia la pobreza alcanza niveles significativos. En materia de saneamiento ambiental, la población del chaco dispone de muy escaso servicio de cloacas. Muchos indicadores de salud no mejoran como se desea y hay vastos sectores de la población sin cobertura. Este es solo un ejemplo del gran esfuerzo que tenemos que hacer. Es fundamental que aprendamos a planificar y ejecutar políticas de desarrollo con sentido regional.



Cada año en el Congreso de la Nación, se discute el presupuesto y las obras e inversiones que la nación debe realizar en las diversas provincias, la distribución de los recursos fiscales, las políticas de salud y educación. Estos son termas de suma importancia para los estados provinciales y por ende los representantes del Chaco deberán priorizar, su esencia como chaqueño que su obediencia partidaria.


El federalismo no es feudalismo.
Comprender eso nos habilita a prestar atención en el debate que tenemos que hacer para la recuperación del país federal. Podemos coincidir y compartir con un concepto del * Dr. Antonio María Hernández: que dice "el futuro de la Argentina depende del respeto a la Constitución, y a la ley; de instituciones sólidas y del fortalecimiento de la calidad de su democracia. Entendiendo estas cosas los Senadores y Diputados Nacionales por el Chaco deben proponer el gran debate por una nueva ley de coparticipación. Porque la Constitución dice con claridad que la distribución debe ser equitativa y solidaria, y asegurar la calidad de vida y la igualdad de oportunidades para todos.


Por estos días todo parece estar centrado en una posible reforma constitucional cuando desde 1994 aun no se ha cumplido con ella, y esta efectuó profundas modificaciones. Todavía no se han sancionado aproximadamente la mitad de las 25 leyes reglamentarias que son imprescindibles para la plena vigencia de la reforma (ley de coparticipación; ley del amparo, ley de la Auditoría General de la Nación, la de los pueblos originarios entre otras). Pero los requerimientos hoy parecen tener un único objetivo, posibilitar la continuidad en el Poder Ejecutivo de la Sra. Presidente, lo que es muy negativo para el sistema político y democrático, que ha establecido límites prudentes para el ejercicio presidencial.


Para terminar vuelvo a citar al Dr. Antonio M. Hernández, constitucionalista. Ex convencional, quien manifiesta que "La Constitución es un gran proyecto político que debe resumir los sueños, valores, creencias e ideales de un pueblo, con un marcado sentido de futuridad. Por ello es un producto cultural e histórico que se va logrando y decantando a través de las generaciones, por medio de política arquitectónica, basada en grandes acuerdos, que no se condice con imposiciones coyunturales".