Sábado, 1 Septiembre, 2012 - 09:41

El crimen de Facundo Cabral expone a las redes narco centroamericanas

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En el juicio por la muerte del cantautor argentino hay 24 imputados.

Las investigaciones para esclarecer el asesinato del cantautor argentinoFacundo Cabral están sacando a flote las extensas redes que el narcotráfico internacional
había levantado en Centroamérica, para realizar sus operaciones de
tráfico de estupefacientes de Colombia hacia México y Estados Unidos.

Para esclarecer lo ocurrido, ha dado comienzo en Managua el juicio más mediático de los últimos años. 24 personas, entre las que figura el empresario nicaragüense del mundo del espectáculo, Henry Fariñas,
que conducía el vehículo en que fue asesinado en Ciudad de Guatemala
Facundo Cabral, serán juzgadas durante el proceso. Fariñas resultó
gravemente herido durante esa emboscada ordenada por su otro socio, el
costarricense Alejandro José Jiménez González, alias «El Palidejo», que había decidido «pasarle la cuenta» por discrepancias surgidas en sus ilícitas relaciones de negocios.
El blanco del atentado era Fariñas, pero la lluvia de balas que
dispararon los sicarios alcanzó fatalmente a Cabral, al que Fariñas
trasladaba al aeropuerto para abandonar Guatemala después de realizar
una actuación.

El asesinato del artista levantó
una ola de condenas de sus admiradores y presiones del gobierno
argentino en Centroamérica para que se investigara a profundidad los
hechos relacionadas con su asesinato. En cuestión de días, las autoridades guatemaltecas capturaron a los sicarios y en marzo pasado, «El Palidejo», considerado uno de los líderes del cartel centroamericano de las drogas,
fue capturado en Colombia y extraditado a Guatemala en donde se les
juzga por sus actividades ilícitas y por el asesinato de Cabral. El
empresario nicaragüense, Henry Fariñas, después de reponerse de las
heridas que sufrió en el atentado fue detenido sorpresivamente en Managua y actualmente es juzgado, junto a otras 23 personas, por los delitos de lavado de dinero, crimen organizado y tráfico de drogas. Entre los acusados figura el magistrado del Consejo Supremo Electoral de Nicaragua, Julio César Osuna.
A todos se les acusa de formar parte de una red encargada de traficar -desde Costa Rica hasta Guatemala- droga del grupo colombiano «Los Fresas», que tendría como destino final a la banda mexicana «Los Charros».

El involucramiento del magistrado Osuna hace sospechar que las
actividades de Fariñas y de «El Palidejo» ya habían echado raíces en
algunas estructuras de poder en Nicaragua. Se sabe que algunos agentes
policiales nicaragüenses están siendo investigados para esclarecer el
grado de relación que mantenían con Henry Fariñas, quien solía atender generosamente a miembros de la Policía en su exclusivo Club Elite,
ubicado en una de las zonas más importantes de la capital. Dado el
número de personas acusadas el juicio que se inició el 20 de agosto
podría concluir hasta mediados de septiembre.


De sorpresa en sorpresa Mientras
se realizaban los preparativos del Juicio de la banda de Henry Fariñas,
18 mexicanos ingresaron a Nicaragua por la frontera con Honduras a
bordo de una extraña caravana de 6 modernas unidades móviles con el
logotipo de Televisa. Los mexicanos, que se hicieron pasar como periodistas,
portaban documentación falsa de la mexicana Televisa y aseguraban que
venían a cubrir el juicio de Fariñas.
Las autoridades nicaragüenses
capturaron a los mexicanos a quienes le decomisaron más de 9 millones de
dólares y las unidades móviles y ahora tendrán que responder por los
delitos de lavado de dinero bienes y activos y crimen organizado
internacional, que les imputa el Ministerio Publico de Nicaragua.
Desde México Televisa emitió un comunicado desligándose de los periodistas impostores.
Al igual que el juicio que se sigue a Fariñas, este nuevo juicio
incoado contra los 18 mexicanos podría abrir una caja de Pandora cuando
tengan que revelar como consiguieron toda la documentación que los acreditaba como periodistas,
y como logaron pasar tranquilamente las fronteras centroamericanas;
además se conoce que estos mexicanos se han movido en distintas
ocasiones por todo el istmo sin ser detectados por las autoridades de
los distintos países.