Viernes, 31 Agosto, 2012 - 09:34

En la Casa de las Culturas
Muestra de Rafael Galíndez en el Museo de Bellas Artes René Brusau

Fue presentada anoche como "Ritual de nuestro paisaje", bajo la curaduría de Felicitas Romero y Gustavo Insaurralde.

La curaduría de la muestra está a cargo de Felicitas Romero y Gustavo Insaurralde, quienes en el texto del catálogo escriben: "Compenetrado espiritualmente con el Chaco, desde entonces y hasta su muerte practicará una y otra vez el ritual de adentrarse en el monte para dejarse tomar por la fuerza de su luz y sus colores, plasmándolos finalmente en óleos y acuarelas para volverlos siempre presente". Es importante resaltar que la exposición se compone por obras de colecciones privadas cedidas especialmente para la ocasión como así también de algunas de la colección del Muba.
Silvia Robles, presidenta del Instituto de Cultura, escribe en el prólogo de la muestra: "Rafael Galíndez nos legó una prolífica producción que admiramos no sólo por su sensibilidad sino por su maestría. En sus obras podemos advertir un delicado sentido de la observación y la precisión de un botánico que supo captar la prepotencia de la naturaleza con luces y sombras, con euforias y agonías". Asimismo, concluye: "Por todo ello, inaugurar esta exposición es un hecho histórico -tan justo como necesario- para reconocernos en la idea de forjar colectivamente nuestro paisaje de ideas y convicciones, afianzando la ética y poética que nos distingue como chaqueños".
En una entrevista realizada por Luis Enrique Moro, publicada en el diario El Territorio del domingo 14 de septiembre de 1980 bajo el título Rafael Galíndez: Poeta de la luz, del color y del paisaje chaqueños, el artista afirma: "Llevo la luz chaqueña en mi alma. Tocó íntimamente mi sensibilidad todo lo que pertenece a esta tierra de sol radiante, en la cual el hombre se reencuentra a diario con la lucha para construir en ella lo perdurable, y aun para lograr su propia subsistencia".
Asimismo, en el catálogo se rescata un texto de Miryam Romagnoli, publicado en ocasión de la muestra 50 años de arte chaqueño. 1953-2003. De los pioneros a los nuevos lenguajes y que afirma: "Rafael Galíndez (Catamarca, 1903 - Chaco, 1980) abrazó la tierra chaqueña como propia y la reflejó en innumerables pinturas, mayoritariamente ejecutada a la acuarela, técnica sobre la que poseía un notable dominio, que le permitió captar, con sutiles transparencias, el desplazamiento de las nubes, el rítmico balanceo de las palmeras o el movimiento del agua agitada por el viento. Fue más que nada un paisajista si bien detuvo también su mirada en el hombre, especialmente en el indio, al que supo conferir grandeza aún en la desventura" (Centro Cultural Nordeste, marzo de 2003).
PERFIL DE ARTISTA
Nació el 4 de julio de 1903 en Santa Rosa de Toay, La Pampa. Su padre, Dermidio Galíndez, y su madre, Raquel Cavabatti, eran oriundos de Catamarca, ciudad a la que pronto regresó y donde cursó la escuela primaria y la secundaria. Hacia 1919, se trasladó a Resistencia, junto a su familia, acompañando al padre que vino a cumplir la función de secretario de la gobernación del entonces Territorio Nacional del Chaco. Desde entonces, los hombres y el paisaje de esta tierra marcaron su destino para siempre.
Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Catamarca y egresó con el título de Profesor Nacional de Dibujo y Pintura. En esa ciudad realizó sus primeras exposiciones, de óleos con temas paisajísticos. A los 25 años retornó a Resistencia, junto a su hermano Alfonso Julio y comenzó a trabajar como docente en la Escuela Normal, en la recién fundada Universidad Popular de Resistencia y en la Escuela Zorrilla; y en 1933 se incorporó como profesor fundador del Colegio Nacional "José María Paz", tarea que desarrolló por casi cuarenta años.
El regreso definitivo al Chaco trajo aparejada también la intensa búsqueda de temas telúricos, los que plasmó en una primera etapa en óleos, trabajos en los que serán recurrentes los retratos de originarios y los paisajes. En abril de 1931 fue protagonista de la primera exposición individual de artes visuales realizada en Resistencia y que tuvo lugar en el entonces Salón Chrysler (agencia de automóviles ubicada en la actual calle Illia al 100, por entonces llamada Florida). Allí expone una veintena de óleos de motivos indígenas, entre los que destacan El regreso y Baile del sapo.
En 1934 inaugura una muestra en el Club del Progreso, en la que introduce paisajes de la región, como Río de Oro y Río Negro. En 1935 expone en la Sociedad Rural y al año siguiente en la Gran Exposición Rural con numerosos trabajos. En 1940, presenta sus obras en la Exposición del Chaco en Palermo junto con tallas de Juan de Dios Mena y Crisanto Domínguez. En esta muestra aparecen sus primeros trabajos de acuarela y comienzan a surgir sus célebres paisajes de jacarandáes y lapachos, islotes y riachos que formarán una basta producción presentada en más de exposiciones realizadas entre las décadas del 30 y 50.
Expuso en El Ateneo del Chaco (1957), institución de la que fue uno de los primeros integrantes; y en el Salón Clarín de Resistencia (1961). Entre 1969 y 1971, realiza varias exposiciones en la sala de la entonces Dirección de Cultura del Ministerio de Gobierno, Justicia y Educación de la Provincia del Chaco. También realizó muestras en Catamarca (1970), la Casa del Chaco de Capital Federal y Villa Carlos Paz, Córdoba (1973), Rosario (1975), Concordia (Entre Ríos) y Resistencia (1976).
Su última muestra individual fue en octubre de 1978 y se realizó en el Salón Austral de Resistencia. Falleció el 9 de febrero de 1981, en Resistencia, dejando numerosas obras.