Jueves, 23 Agosto, 2012 - 07:30

Este jueves
La Iglesia presenta ante el Congreso sus críticas al nuevo Código Civil

La Comisión Episcopal solicitó que el debate dure el tiempo que sea necesario y que se hagan audiencias públicas en las provincias.

"Hacemos un particular llamado a los legisladores para que asuman en plenitud sus responsabilidades, estudien a fondo las reformas propuestas, sean fieles a la herencia y a las tradiciones patrias y estén abiertos a escuchar todas las voces que tienen algo que decir al respecto”, señalaron los prelados en un documento.



La nota de la Comisión Episcopal de la Argentina (CEA), emitida al cierre de una reunión en la que sus miembros analizaron el anteproyecto que impulsa el Gobierno, solicitó a los parlamentarios “que no dejen de escuchar a la voz de su conciencia, evitando que las legítimas pertenencias partidarias los lleven a votar en contra o al margen de aquella".



Los obispos advirtieron que la sanción de un nuevo Código Civil y Comercial "es seguramente la reforma legislativa más importante de las últimas décadas", por lo que pidieron que a la discusión en el Congreso "se le otorgue todo el tiempo que sea necesario" y se realicen "audiencias públicas en cada provincia".





"Si se aprueba sin modificaciones este proyecto, algunos seres humanos en gestación no tendrán derecho a ser llamados personas”, advirtieron, retomando los cuestionamientos que ya habían adelantado en torno a los cambios en materia de fecundación asistida, el uso de embriones y el alquiler de vientres.





“La maternidad y la paternidad quedarán desfiguradas con la denominada voluntad procreacional; se legitima, por un lado, la promoción del alquiler de vientres que cosifica a la mujer y por otro, el congelar embriones humanos por tiempo indeterminado, pudiendo ser éstos descartados o utilizados con fines comerciales y de investigación", apuntó el documento, entre otras críticas.



Se advirtió además que con este proyecto "se discriminará en su derecho a la identidad a quienes sean concebidos por fecundación artificial, porque no podrán conocer quién es su madre o su padre biológico", mientras que los cónyuges que se unan en matrimonio "no tendrán obligación jurídica de fidelidad ni tampoco de convivir bajo un mismo techo", por lo que "los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y desvalorizados".





"Queremos una sociedad en la cual se fomenten los vínculos estables y se dé prioridad a la protección de los niños y de los más indefensos. Los deseos de los adultos, aunque parezcan legítimos, no pueden imponerse a los derechos esenciales de los niños. Es necesario que reconozcamos y demos protección jurídica a toda vida humana desde la concepción, y que recordemos que no todo lo científicamente posible es éticamente aceptable", advirtieron.



La reforma, auspiciada por la presidente Cristina Kirchner y el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, contempla, entre otras disposiciones, igualdad de derechos a los homosexuales en materia de adopción y fertilidad, y facilidades para trámites de divorcio.



Al respecto, los obispos manifestaron su "preocupación" por el modelo de familia proyectado, que "expresa una tendencia individualista y se opone a los criterios evangélicos y también a valores sociales fundamentales", como "la estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños".





"Queremos proponer y ser escuchados", apuntaron los prelados, tras advertir que las reformas propuestas, junto con otras ya producidas o en curso de tratamiento legislativo, "interpelan fuertemente a la Iglesia".



La Iglesia manifestó ayer su voluntad de participar de la audiencia pública convocada para hoy en el Senado, en donde la comisión bicameral creada para ese efecto continuará evaluando la propuesta. El presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, se inscribió como participante y fue citado a exponer a las 17:30.
Fuente: 
Infobae