Sábado, 18 Agosto, 2012 - 19:20

Correo de nuestros lectores
Rosita, la maestra jardinera

Rosita era la maestra del Jardín de Infantes. No sé si era jovencita, joven o grande, yo tenía sólo cuatro años.

Sí recuerdo, que era muy cariñosa y muchas veces me alzaba y me abrazaba fuerte, podría ahora mismo identificar su perfume.



Tengo la imagen de una mesa larga, con mis compañeritos, uno de ellos era Carlitos que a la hora de la merienda me convidaba con bizcochos.



También estaba Cachito, él era diferente a nosotros, pero no sabíamos que era diferente, porque ya lo habíamos conocido así, tenía la cabeza muyyy grande, (hidrocefalia) yo le veía unas correas en las piernas y se prendía fuerte de la baranda y usaba anteojitos.



Mari, en cambio era muy traviesa y la ponían de penitencia, decían que vivía con su mamá sola, que era por eso.



También recuerdo a Dany, que un día lo trajo su tía y no su mamá. El estaba como distraído, no me aceptó los bizcochos, en voz baja me dijeron que su mamá había fallecido y él la extrañaba., que no lo dejara sólo, pero tampoco quiso jugar.



Nada yo hasta entonces entendía ni de las diferencias, ni de la vida y menos la muerte. Yo, que tenía tanto miedo a quedarme sola y no me fueran a buscar, como cuando tardaron y sentía el corazón muy fuerte y creí se había salido de lugar.



El jardín de Infantes es un lugar casi mágico, donde no se conocen los infortunios y todo cobra vida, hasta los muñecos, es como si todos los días fueran una fiesta, un festejo con sorpresas lindas.



A la seño siempre se la ve especial, todo es especial

Hace poquitos días, los chicos de un Jardín de Infantes perdieron su seño. Cómo explicarles que nunca más la verán, como decirles que no murió porque era viejita, que no estaba enferma. Como explicarles que cuando alguien se porta mal no tiene castigos. Y más aún, que los adultos no pueden hacer nada con los que se portan mal., porque los otros son más fuertes y hasta parece les tienen miedo.



Las autoridades de Seguridad, tuvieran que darles la respuesta a los niños de ese Jardín de Infantes e incluso a los dos hijitos de la seño ¿qué les dirían a ellos?

Existe
una cadena del delito. Cuidar el orden, prevenir o actuar significaría utilizar la logística,
intuición,
percepción,
indicadores, además de medios de comunicación y vehículos que los lleven con la premura que exige la circunstancia.



Darse cuenta que el aparato tanto policial como judicial no logra que haya menos hechos como éstos., y todos con igual fórmula.



La seño murió, porque quisieron robarle. Un robo común, como el de todos los días:

Los de la cartera de Seguridad saben que SI SE PUEDE
bajar los índices, que hay tareas que no se están realizando, y que faltan y que han tomado el compromiso de luchar por ello. No es un puesto político, es una especialidad.



Las causas de la delincuencia, désenla a la cartera que corresponda.



La policía recibe órdenes precisas, insumos que todavía son escasos, y a los de la cúpula les cabe la responsabilidad de reforzar ese plan que dice estar en marcha y hacerlo marchar.



La humanidad no ha cambiado, cambiaron los modos de delinquir y no tengamos miedo a decir que también el número. (Que es otro indicador).



La sociedad ya no necesita discursos, necesita que cuiden de la vida.

Pero, que lindo recuerdo quedó del vigilante de la esquina, los chicos sentíamos que él nos cuidaba, es cierto, fue hace mucho.





(*) [email protected]