Domingo, 12 Agosto, 2012 - 19:03

Homenaje
Entre dos izamientos
Evita de la Plazoleta

Hace 63 años, en una plazoleta de Resistencia, "la señora de Perón" izó la bandera nacional e inauguró un barrio de 48 viviendas. Ayer los vecinos lo recordaron.

Era el 19 de mayo de 1949, jornada otoñal que imaginamos calurosa. El gobierno había resuelto un asueto que la C.G.T. acompañó desde el movimiento obrero. A las 11 y 20, cubierto de tierra, el convoy de doce vagones resopló y se detuvo en la estación de Avenida Laprida, donde esperaban el gobernador del Territorio Nacional, Antenor Farías, su par correntino, una cohorte de funcionarios militares y eclesiásticos y, más atrás, los alumnos de varias escuelas formados desde temprano, inquietos por la demora.



Farías y los demás, incluido el comisionado municipal, subieron al vagón principal y pusieron a los visitantes al tanto de los detalles de última hora. Cuando descendieron lo hicieron rodeando a Eva Duarte, cuya delicada figura contrastaba con la dureza de su mirada, que se iluminó cuando vio a los chicos. Hacia ellos se dirigió, suponemos que rompiendo el protocolo. Los notables se miraron de reojo y caminaron detrás suyo para no perderle el paso. Al rato la comitiva ya avanzaba por Avenida Sarmiento hasta la calle Brown y bajaba por Carlos Pellegrini hasta el palco ubicado sobre Avenida 9 de Julio, donde Eva le habló al "pueblo descamisado del Chaco", en el que Perón pensaba "como en el de toda la República". Era un mensaje sin contenidos técnicos, sin chicanas, al borde de la religiosidad, como demandaban los tiempos.



Pero Eva no estaba en campaña: ni era candidata ni se venía una elección. Sí sostenía un proyecto político "hasta en desmedro de su estado físico", como reconocería esa tarde el obsipo De Carlo, "por atender a los humildes y a los desvalidos". Un viaje al Chaco en tren no era un paseo bucólico y los votos chaqueños no inclinaban ninguna balanza, pero los ojitos de esos pibes, de esos gurises, ya habían pagado el esfuerzo.



"La señora de Perón", como se empeñaba en llamarla El Territorio (costumbres de la época entre el "respeto" y la pulverización de su identidad), no era un apéndice de El General. La fundación que llevaba su nombre (como lo llevaría el barrio que inauguraría esa tarde en el marco del Plan Quinquenal impulsado por su marido) no sólo financiaba obras de contenido social sino que era parte de una metodología de construcción política que obraría, en los años que asomaban, un cambio fundamental para la región: dos años después de esa segunda visita al Chaco (y un año antes de su muerte en 1952) se creó la Provincia Presidente Perón (acaso una concesión humilde de Eva a un proyecto que, sabía muy bien, la excedía a ella y al propio Perón, y que el golpe de 1955 se encargaría de "corregir"). Cuentan que durante esa visita, en una breve reunión con la C.G.T. que probablemente se llevó a cabo en su "residencia" del Banco Hipotecario, se habló de quien sería el primer gobernador elegido por los chaqueños: Don Felipe Gallardo. Y es que Eva había reclamado que el candidato del peronismo viniese del mundo del trabajo y que fuese esencialmente honesto.



Que Eva no era un personaje secundario en la trama de poder encabezada por Perón lo testimonian infinidad de registros. Ese mediodía de 1949 se sobrepuso al cansancio del viaje y gritó, desde el palco de la 9 de Julio: "Ser peronista no es solamente un derecho, sino también un deber, puesto que el pueblo trabajador sabe que el general Perón se desvela en todo momento por conseguir para el mismo una vida más feliz". Alguien tenía que amalgamar los ladrillos de esa mampostería.



A las 17.30 se izaba la bandera en la plazoleta del barrio "Evita", a punto de ser inaugurado. Su Fundación de Ayuda Social, además de los fondos para la construcción del complejo de viviendas, donó $ 3000 de entonces para equipar la sede de la Central Obrera del Chaco, que funcionaría en ese barrio.



El diario del 20 de mayo de 1949 no da mayores precisiones sobre el discurso que pronunció Eva Duarte (los facsímiles fueron proporcionados a este redactor por los integrantes de la Comisión Permanente Homenaje Plazoleta Evita). En cambio, se enfoca en las elogiosas palabras del obispo De Carlo (que a El Territorio le resultaron tan excluyentes como para omitir las de la principal figura del evento) dedicadas en su totalidad, vaya cosa, a resaltar la obra de Eva y su Fundación. La prensa le ponía las fichas a De Carlo, el local, y el tiempo le daría la razón.



Evita nunca supo que así como la Provincia Presidente Perón pasó a llamarse Chaco con el golpe del 55, el barrio Evita, construido con el aporte de su Fundación, sería rebautizado "Monseñor De Carlo" por prerrogativas parecidas. Este sábado se volvió a izar la bandera en esa plazoleta de la que probablemente muchos vecinos ignoren su historia e impronta. Fue un acto "chiquito", emotivo. También descubrieron una plaqueta. Bienvenido el homenaje.



(*) De la Redacción de Diario Chaco.
Fuente: 
El Territorio (19 y 20 de mayo de 1949).