Sábado, 11 Agosto, 2012 - 08:18

Divergencias discursivas

El cardenal Jorge Bergoglio apeló a un lenguaje encriptado para juzgar un estilo de conducción gubernamental fundamentado en la dinámica de la crispación.

El cardenal Jorge Bergoglio apeló a un lenguaje encriptado para juzgar un estilo de conducción gubernamental fundamentado en la dinámica de la crispación y la confrontación permanente que, consideró, no contribuye a que "todos tiren para el mismo lado".





Un mensaje elíptico y abierto a las interpretaciones que el primado argentino lanzó dos veces en menos de quince días, en fiestas religiosas muy populares.

Aunque se entendió que el arzobispo hizo alusión al modelo discursivo que impuso el fallecido Néstor Kirchner y que su esposa la presidenta Cristina Fernández siguió, pero con matices, desde la Iglesia relativizaron tal interpretación.



Las fuentes eclesiásticas porteñas consultadas por DyN fueron amplias al direccionar la prédica del purpurado: "A quien le quepa el sayo que se lo ponga". 



No obstante, precisaron que bien pudo ser para los argentinos en general y para la clase dirigente en particular, que, según dijeron, "tiene más responsabilidad que otros en sembrar concordia y alentar el diálogo en pos del bien común de los ciudadanos". 



La queja eclesiástica es porque a este "estilo retórico presidencial" también recurren otros funcionarios, legisladores y operadores kirchneristas, hasta en las redes sociales Twitter y Facebook. 



En especial, el senador Aníbal Fernández, quien al referirse al prolongado conflicto del subte utilizó este jueves una frase poco feliz y de matiz despectivo, al comparar a los funciones macristas con los pastores evangélicos. 



El ex jefe de Gabinete dijo que los colaboradores del mandatario comunal Mauricio Macri parecen "pastores de la Iglesia evangélica que repiten todo de la misma forma y tono", pero aclaró que lo hacía con "respeto". 



Palabras, dijeron voceros católicos, que "irritan" y "no suman para resolver conflictos".

Sin embargo, fue Bergoglio quien reprobó dos veces los modos del discurso K.

Primero fue el 27 de julio en el templo de San Pantaleón, en el barrio de Mataderos, donde puso en duda la autoridad de quienes se imponen a los gritos o con nervios. 



"El que se pone nervioso por cualquier cosa termina con los cables pelados, ¿o no? Entonces no hay que ponerse nervioso. Además, el que está exigiendo, imponiéndose o con nervios, en el fondo se las creyó que es el patrón del mundo y no es así", aseveró.



El purpurado apuntó además contra los que "siempre están armando líos", contra los "cizañeros", pero sobre todo contra las personas que se reúnen para "ver a quién pueden hacer caer".



Apenas once días después, Bergoglio repitió la idea-queja en la fiesta de San Cayetano, donde objetó el desempeño de quien no contribuye al bien común ni trabaja por la equidad y la justicia social porque "mal-dice las cosas: las dice mal, miente, inventa, dice la mitad".

En ese marco, el arzobispo también condenó el egoísmo y consideró "despreciable" el comportamiento de quienes sólo "atesoran para su hoy" o "piensan en manotear una tajada".



Bergoglio destacó, en cambio, que la mayoría de los argentinos no maldigan, aunque puedan protestar y discutir, porque están abocados a "luchar por la justicia, por la paz, en definitiva, a sembrar paz y no guerra ni pelea".



DyN