Jueves, 9 Agosto, 2012 - 13:52

Rusia
Descubren una secta que mantenía a niños cautivos bajo tierra

Son seguidores de un hombre que decía ser Mahoma. 70 personas vivían sin luz y algunos menores no conocían la luz del sol.

Durante más de una década 70 miembros de una secta vivieron bajo tierra en la república de Tatarstán, en Rusia. Entre ellos había 27 de niños, muchos de los cuales no habían visto nunca la luz solar y se encontraban sucios y en mal estado cuando fueron encontrados.



Subsistían sin luz solar, electricidad ni calefacción siguiendo a un predicador musulmán de 83 años, Fairsrajman Satarov, que se autodenomina profeta de Mahoma y opuesto a algunos principios del Islam.



Quería que su gente cortase cualquier conexión con el exterior, así que ordenó a sus discípulos construir un gran sistema de celdas bajo su casa. Los seguidores no podían salir de la oscuridad salvo en contadas ocasiones y todos vivían en pequeñas celdas sin ventilación dispuestas en ocho niveles bajo el suelo de una finca de 700 metros cuadrados.



Por ahora no se han practicado detenciones entre estos habitantes subterráneos, que se hacen llamar muammin a partir del término árabe que significa "creyente", aunque son conocidos como los Fayzarahmanistas, tomando el nombre de su líder.



Los niños, de edades comprendidas entre los 1 y 17 años, fueron ingresados en un hospital y posteriormente irán a orfanatos. Una niña de 17 está embarazada.



Contra los padres se ha abierto una investigación por maltrato. El hallazgo se debió a una casualidad, cuando un comando especial asaltó el recinto por sospechas de terrorismo cuando investigaba el asesinato de un religioso islámico.



La secta en la ciudad de Kazan, a orillas del Volga y a unos 800 kilómetros al este de Moscú, solo permitía a unos pocos miembros salir al exterior para trabajar en un mercado local.



Satarov, que había sido imam en la provincia vecina de Bashkortostan, había declarado su casa en las afueras de la ciudad como un estado islámico independiente.



En una entrevista en 2008 con el diario ruso ‘Komsomolskaya Pravda’ Satarov había dicho que se distanció de otros clérigos en la era comunista, cuando la KGB al parecer le envió a otras naciones musulmanas con historias sobre libertad religiosa en la URSS, que oficialmente era atea.



Esos viajes eran una práctica común en aquellos años en el caso de los clérigos bien vistos por el Estado, pero él considera que así se convirtió en "un servidor de Satán", así que lo dejó y empezó a predicar por su cuenta.



La casa que ocultaba las cuevas fue construida ilegalmente, según comunicó la policía de Tataristán, república federada rusa. Los miembros de la secta han dicho que se resistirán a la demolición del edificio y los líderes musulmanes de la zona han advertido que los mensajes de Satarov contradicen sus dogmas.



Tras la caída de la URSS, que promovía el ateísmo, los grupos islamistas radicales han florecido en esa tierra rica en petróleo pero con fuertes desigualdades.
Fuente: 
El Mundo