Domingo, 5 Agosto, 2012 - 08:58

El que apostó al Bodén ganó (II)

Justo tres años atrás esta columna cerraba preguntando: “¿El lector se comportaría hoy como Juan K en octubre y le pondría unas fichas al Boden 2012?”.

La referencia era para fines de octubre de 2008, cuando en plena crisis financiera internacional tras la caída de Lehman Brothers, y con la city vernácula muy enojada por la reestatización del sistema previsional, Juan K igualmente había decidido apostar al Boden 2012 y en ese breve lapso hasta que se escribió la columna en agosto de 2009 obtuvo un rendimiento en dólares superlativo: ¡bastante superior al 100 por ciento! En efecto, Juan K había comprado los bonos a un precio nominal de 101 pesos la lámina de 100 dólares (el dólar billete cotizaba a 3,39), y nueve meses después valían 266 pesos (dólar a 3,84). Además de esa revaluación, Juan K cobró un puchito correspondiente al interés semestral que devenga el título.



La historia del Boden 2012 finaliza este viernes, cuando el Gobierno pague con billetes de dólar la última de las ocho cuotas anuales equivalentes al 12,50 por ciento cada una sobre el valor original emitido de 17.500 millones de dólares. Desde hace varias semanas la página web del Ministerio de Economía muestra un reloj con la cuenta regresiva y la leyenda “Terminamos de pagar el corralito. Sin deuda somos más libres”. El Boden 2012 se creó para devolver en diez años y cómodas cuotas los dólares atrapados en el corralito que los ahorristas no aceptaron pesificar y para compensar a los bancos por la pesificación asimétrica.



A pesar de que el Estado venía cumpliendo rigurosamente todos los pagos de capital e intereses desde que comenzaron los vencimientos en 2005 (tras el período de gracia), en octubre de 2008 la cotización del bono estaba por el piso, debido al efecto de la crisis y al riesgo que algunos le asignaban a un eventual nuevo incumplimiento por parte del Estado, a pesar de que por entonces había superávit fiscal, superávit comercial, superávit de cuenta corriente y un Banco Central con enorme cantidad de reservas. Juan K lo consideró una oportunidad, compró y, como vimos, hasta agosto del año siguiente obtuvo una ganancia sideral.



¿Y qué pasó con los lectores que en agosto de 2009 se comportaron como Juan K el año anterior, y apostaron algunas fichas al Boden 2012?



Les fue bárbaro. Compraron a 266 pesos la lámina de 100 dólares, y ahora tienen 100 dólares billete. Al tipo de cambio oficial son 460 pesos. A la cotización del mercado negro tienen 645. A lo que habría que agregar el interés que fueron cobrando semestralmente.



¿Lo anterior significa que Eduardo Duhalde en parte tenía razón? ¿Acaso no ocurrió que el que depositó en dólares y optó por los Boden, finalmente recibió sus dólares? Muy lejos de eso. En primer lugar, porque los dólares de hoy no tienen el mismo poder de compra que en 2002: por ejemplo, con igual cantidad de dólares se compran ahora menos metros cuadrados que entonces. En segundo lugar, muchos de los ahorristas que en su momento optaron por los bonos los vendieron o canjearon en momentos en que estaban desvalorizados.



El gran negocio con los Boden lo hicieron los bancos, fondos de inversión, o personas como Juan K que compraron barato durante los largos períodos en que eso fue posible. Los que compraron hace un año harán una diferencia del 50 por ciento en pesos (algo menos en dólares si se tiene en cuenta el aumento de la divisa por un lado y el cobro del interés del bono por el otro), y los que lo hicieron a principios de 2012 habrán ganado un 40 por ciento en pesos. Fueron los que apostaron a que el Estado cumpliría. Y aunque es una obviedad no está de más señalarlo, si hubo quienes ganaron mucho comprando o manteniendo los bonos que tenían, les pasó lo contrario a los que vendieron y a los que se perdieron la oportunidad.



A pesar de que el bono mantuvo una marcada tendencia alcista, igualmente siguió siendo muy demandado a altos precios. Eso se explica porque la compra de bonos en dólares es una manera indirecta de acceder a la divisa. Hubo quienes el pasado 20 de julio compraron Boden 2012 a un precio nominal de 668 pesos, con el solo fin de recibir este viernes 3 de agosto dólares billete. ¡Que les habrán costado 6,68 pesos cada uno!



A la luz de la buena experiencia de los Juan K con el Boden 2012 que cumplió su ciclo, ¿el lector apostaría algunas fichas a alguno de los títulos en dólares que circulan? Están a disposición, por ejemplo, el Boden 2015, el Bonar VII y el Bonar X, que en los primeros siete meses de 2012 aumentaron en pesos un 27,6, un 41,4 y un 24,8 por ciento, respectivamente; sólo en julio las subas fueron del 12,1, 12,8 y 10,2 por ciento, respectivamente. ¿Se tienta?



Tenga en cuenta que sigue habiendo superávit comercial y que los pronósticos sobre el precio de los commodities agropecuarios e industriales que exporta la Argentina son promisorios. Pero también considere que la cuenta corriente (es decir el conjunto de la balanza comercial y la balanza de servicios como fletes, turismo, regalías, intereses y giro de utilidades) ha dejado de tener saldo a favor.



Por algo el Gobierno ha restringido importaciones y prohibido la compra de dólares para atesorar. Es un síntoma de que hay problemas en el sector externo. Pero al mismo tiempo evidencia que el cuidado de los dólares es prioridad oficial.



Tampoco se olvide de que la situación fiscal ya no es holgada. Pero no pierda de vista que el peso de la deuda externa ha bajado abruptamente y se encuentra en niveles bajísimos.



Y, por supuesto, tenga presente que si apuesta y gana, no pagará por eso ni un solo peso de impuestos. Bien lo sabe el amigo Juan K, que amasó una pequeña fortuna y se está riendo de esa absurda injusticia.
Fuente: 
InfoNews.