Martes, 31 Julio, 2012 - 10:53

Correo de nuestros lectores
Sr. Gobernador, vete el artículo 27 de la nueva Ley de Biocidas

La reciente sanción de la nueva Ley de Biocidas, reactualiza el debate sobre el uso de químicos y agroquímicos.

La reciente sanción de la nueva Ley de Biocidas, reactualiza el debate sobre el uso de químicos y sobre todo agroquímicos, asociados a los cultivos que utilizan siembra directa, particularmente la soja, el maíz y el arroz, entre otros, que someten al suelo a grandes desgastes y finalmente se cuestiona el grado de contaminación o envenenamiento de personas, vegetales, animales y cursos de agua.



Para analizar la situación en nuestra provincia resulta necesario hacer una recorrida sobre el caso más difundido en nuestra región y en el uso de uno solo de los agroquímicos más conocidos: el glifosato.



EL CASO CHAQUEÑO

El caso más conocido en nuestra región es el de la arrocera de La Leonesa-Las Palmas, que cuenta con numerosas denuncias de vecinos auto convocados, Organizaciones No Gubernamentales e Instituciones de bien público, por las cuales se constituyó en marzo de 2009, la Comisión Nacional de Investigaciones por Agroquímicos del Ministerio de Salud Pública de la Nación, por orden de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el Decreto 21/09, la cual estuvo a cargo de técnicos de larga y reconocida experiencia en el Ministerio de Salud Pública.



Las denuncias hacían referencia a la aparición de enfermedades desconocidas hasta el momento como “abortos provocados naturalmente, malformaciones en recién nacidos, alergias en vía respiratoria, erupciones en la piel y diversas tipologías de cánceres, entre otras, que en muchos de los casos le han llevado a la muerte” y la “sospecha que las causas de dichas enfermedades es consecuencia del insuficiente control de las deforestaciones en nuestra zona, de la cual están degradando nuestro suelo; fumigaciones aéreas con productos contaminantes que llevan a cabo empresas arroceras en el territorio poblado denominado barrio La Ralera”.



Las conclusiones del trabajo de dicha Comisión Nacional fueron contundentes:

1. Las arroceras se encuentran en un proceso de expansión que en algunos casos han redireccionado los cursos de agua y han llevado la producción a los bordes de las áreas urbanas.



2. Las denuncias comunitarias tienen fundamento justificado: se reconocen evidencias claras del impacto de agro tóxicos donde como límite existen alambrados sin cortinas arbóreas.

3. El impacto sobre la salud humana, “de ninguna manera puede ser descartado”.

4. Los elevados requerimientos de agua que tiene la producción arrocera, con vías de riego y drenaje en un paisaje naturalmente rico en cursos de agua de diversa importancia con numerosas interconexiones naturales y otras producidas por el hombre conllevan importantes riesgos para las comunidades asentadas en esos territorios.



Las recomendaciones también fueron muy claras:

1. El ordenamiento territorial debe prestar atención a la población radicada y asegurar que cualquier proceso de desarrollo económico respete su derecho a un hábitat seguro.

2. En ese ordenamiento deben fijarse, y fiscalizarse adecuadamente, reglas de juego claras. Por ejemplo, requerir cortinas arbóreas en los predios para cultivo que requieran el empleo de agroquímicos, e impedir la dispersión aérea de agroquímicos en un radio no inferior a 5.000 metros de todo lugar habitado, sea éste urbano o rural.

3. Extremar las medidas precautorias de la calidad de los cursos de agua y mantener un sistema de vigilancia que asegure que no se devuelvan aguas contaminadas a cursos libres.

4. Llevar a cabo una evaluación epidemiológica para evaluar las condiciones sanitarias de la población de Las Palmas, la Leonesa y de los pobladores rurales del entorno de ambas arroceras.

5. Acelerar los trámites necesarios para poder aplicar en el Chaco la ley N° 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos.



EL GLIFOSATO, LA CIENCIA Y LAS PRESIONES DE LOS EEUU

EAndrés Carrasco, ex Jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador principal del Conicet, decidió investigar el efecto del glifosato, pilar del modelo sojero, en embriones anfibios.



En abril de 2009 lanzó el alerta: “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión”. Sobrevino una campaña de desprestigio mediática, política y científica.



A principios de 2011 las revelaciones del escándalo Wikileaks, en torno al Glifosato, el producto insignia de Monsanto comercializado bajo el nombre de “Roundup”, ponían al descubierto que la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires tomó nota de su trabajo y ejerció “lobby” para defender el cuestionado herbicida y a la empresa productora, Monsanto ( ).



Carrasco, ante las presiones reveladas es absolutamente contundente: “Saben que no pueden esconder la realidad, los casos de cáncer y malformaciones se reiteran en todas las áreas con uso masivo de agrotóxicos”.



Ante la contundencia de este trabajo científico, quienes están a favor del uso de agroquímicos, expresaron en reiteradas oportunidades que no existían trabajos publicados en revistas científicas que demostraran que el uso de agroquímicos, particularmente el glifosato, fuera perjudicial para la vida del hombre.



Estos argumentos cayeron cuando en 2011, el mismo Carrasco, publicó una investigación en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial), donde quedaba demostrado que “el efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.



Remarcando el caso de Argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente” ( ).



Vamos a obviar los numerosos antecedentes judiciales contra Monsanto que ha sido considerada una empresa criminal en numerosos países y el juicio que se lleva adelante en la provincia de Córdoba, en el barrio Ituzaingó donde 114 de los 142 niños que viven allí presentaron rastros de glifosato y endosulfán en sangre, donde se han producido numerosos casos de cáncer y donde el estudio del Dr. Carrasco está siendo utilizado como prueba contra dos productores y un aeroaplicador.



Sin embargo, nuestra provincia no está exenta de responsabilidad por la legislación que sanciona y los controles que realiza el Estado, el cual deberá hacerse cargo por desconocer todos estos antecedentes contundentes.



EL PEDIDO ÉTICO, CIENTÍFICO, POLÍTICO Y HUMANO

No puedo obviar tampoco, que siempre tuve un compromiso de pelear contra la contaminación de las multinacionales y establecer una cultura de defensa del ambiente, pero este compromiso se vio fortalecido porque tuve la desgracia de que mi hijo Enzo, de tan solo 8 años de edad falleciera de cáncer en el 2008.



Si bien no existen datos serios, por carencias que aún siguen vigentes en las estadísticas del sistema de salud acerca de la procedencia del cáncer de mi hijo, las sospechas estaban en la contaminación del agua o de la alimentación según manifestaciones de varios médicos que lo atendieron en Buenos Aires.



En su memoria y por el solo hecho de pensar que otros chaqueños sufran la misma desgracia tan solo por tomar una mala decisión política, me motiva a solicitarle, compañero Jorge Milton Capitanich, que vete el artículo 27 de la nueva Ley de Biocidas, por motivos éticos, científicos, políticos y humanos.



(*) Técnico Universitario en Políticas y Administración de la Cultura

Vocal del Instituto de Cultura del Chaco - Referente provincial de la Corriente Peronista por el Proyecto Nacional.