Domingo, 29 Julio, 2012 - 10:18

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Épica de entrecasa

La autocelebración por el pago de Boden será un eslabón más de la cadena oficial de éxitos. Los tiempos que vienen.

La puesta en escena de un nuevo capítulo de la “épica” del kirchnerismo será el próximo jueves. Ese día, en la Bolsa de Comercio, la Presidenta celebrará el pago de los Boden 2012 y lo presentará como un paso en dirección de la “liberación nacional”. En la ocasión, además, seguramente insistirá con la idea de una Argentina desendeudada. Es verdad que el pago de esta rémora de la catástrofe del 2001-2002 es un acto de cumplimiento imperioso. Lo que no es verdad es que el Gobierno lleve a la Argentina por los caminos del desendeudamiento. Lo que sucede es que los acreedores ahora son otros: El Banco Central, el Banco Nación, la Anses. El superávit fiscal, que supo ser la nave insignia del Gobierno de Néstor Kirchner, ya no existe. La inflación no para y, con este nivel de gasto público que hoy presenta el país, el combate contra ese verdadero flagelo que azota a la economía, está en la raíz del problema y hasta que no se instale en la agenda del Gobierno, solucionarlo no será otra cosa que una utopía. Hará falta mucha soja a precios como los de hoy en día para alimentar las necesidades de fondos que demanda el Estado.



Así como el pago de los Boden 2012 ayuda a que el Gobierno se inserte en el mundo, otras medidas lo alejan. Algunos de los auditores de varias compañías estadounidenses que operan en el país han producido informes lapidarios sobre lo que vendrá: todos coinciden en que se va en rumbo de la Venezuela de Hugo Chávez y que, en consecuencia, habrá que olvidarse de nuevas inversiones significativas destinadas a sus empresas que operan en el país.



Vaya como ejemplo lo que está sucediendo con YPF. La nacionalización de la compañía –concretada de la peor forma posible– tuvo un apoyo político y social mayúsculo. La difusión de un documento interno de Repsol con fecha 28 de abril de 2010 aconsejando la desinversión en la Argentina, obliga a preguntarse, una vez más ¿dónde estaba, qué hacía, hacia dónde miraba, qué controlaba el representante del gobierno de los Kirchner en esa compañía, de la que la Presidenta hablaba loas hasta hace muy poco? Como casi todas las cosas que hace este Gobierno, buenas iniciativas son anuladas después en sus efectos por un desvío de los objetivos que las motivaron o por una mala instrumentación. Eso es algo de lo que está ocurriendo con YPF. La designación del ingeniero Miguel Galuccio como su presidente, generó elogios unánimes. Pero la realidad es que la empresa está manejada políticamente por Axel Kicillof a quien, además, se le ha otorgado ahora el manejo de todas las inversiones que se hacen con fondos del Estado. Habrá que ver cuáles son las decisiones que se tomen de ahora en más por parte del preferido de la Presidenta, para el que es reaccionario utilizar los fondos de la Anses para pagarles a los jubilados lo que les corresponde. Se habla de soberanía energética, pero en realidad lo que se verifica es que las necesidades de importación de combustible no ceden. Lo que se ha visto es que las negociaciones para concretar emprendimientos conjuntos con las grandes empresas del mundo del petróleo no han arrojado ningún resultado positivo, y que la única opción que quedó fue la asociación con Pdvsa. Por otra parte, y para justificar la medida por la que los precios de los combustibles, los planes de inversión, la producción y las ganancias de las empresas serán de ahora en más regulados por el Estado, el ministro de Planificación, Julio De Vido, dijo que lo que se había hecho es una “planificación inteligente” de la actividad. Pregunta: ¿al Gobierno le llevó nueve años darse cuenta de la necesidad de dictar una norma a fin de asegurar la “planificación inteligente” (sic) del negocio petrolero?



Es así: todo en el kirchnerismo está teñido de oportunismo e improvisación. Se anuncian los nuevos billetes de cien pesos con el rostro de Evita, pero después se observa que los cajeros automáticos no están preparados para aceptarlos.



La Presidenta dice que por primera vez se imprimen billetes con la cara de la segunda esposa del General Perón, pero luego se sabe que ya había habido una emisión en 1952. Se inaugura el aeropuerto internacional de Río Hondo como un hecho extraordinario destinado a cambiarle la vida a los habitantes del lugar, pero luego se conoce que sólo habrá dos vuelos por semana y que la mayoría de los turistas que visitan esa ciudad y que viajan por avión deberán llegar como lo hacen hasta ahora, vía Santiago del Estero o Tucumán.



Durante la inauguración de Tecnópolis, la Presidenta le entrega a una chica de Formosa la netbook número dos millones, pero cuando termina el acto se la sacan y es recién a raíz de que ello trasciende periodísticamente dos semanas después, que el gobernador Gildo Insfrán corre presuroso a solucionar el “descuido”.



En estos días, además, se han conocido las declaraciones juradas de varios funcionarios del Gobierno. Lo que se aprecia es cómo todos ellos han incrementado sus patrimonios de manera casi exponencial. El submundo de funcionarios devenidos en poseedores de una indiscutible riqueza que impacta demuestra, además, que los que provienen de Santa Cruz se han apoderado de la tierra a base de compras hechas a un precio vil. Este es uno de los procesos más escandalosos de distribución de tierras que parece extraído de aquel otro que llevó adelante el general Julio Roca tras la Campaña del Desierto completada durante su primera presidencia.



En donde se vive una cierta calma, tras el vendaval que debió soportar, es en el “campamento” de Daniel Scioli. No es algo casual, sino producto de algo muy simple: las encuestas. Los últimos números, aún de aquellas hechas por consultoras que le responden, le señalaron al Gobierno una caída de la imagen positiva de la Presidenta mucho mayor que la que experimentó Scioli. Algunos, además, advirtieron con tino que si se hundía la Provincia, la Nación no iría a salir indemne de dicho naufragio.



Mientras tanto, en el Gobierno ha surgido un nuevo motivo de contento. Es la fecha del 7 de diciembre venidero, día en el cual cesará la cautelar que pesa sobre el artículo 61 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Para la Presidenta, en ese momento habrá de terminar la cadena nacional del desánimo y el miedo. A lo que alude la Dra. Fernández de Kirchner concretamente es a la posibilidad de que TN, origen de sus tirrias y desvelos así como también las de su difunto esposo, deje de existir. De esta manera, han quedado claramente explicitado unos de los objetivos fundamentales de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El otro, es la conformación del multimedios oficialista para cuyo logro el Gobierno viene haciendo cosas todos los días. Una de ellas fue la anulación del concurso para acceder a nuevas licencias de unos 200 canales de televisión digital. La falta de sustento de muchos de los oferentes afines al Gobierno, las dudas que había sobre la fidelidad de algunos de los oficialistas y la presencia de postulantes críticos, hizo que bajara la orden de anular el concurso en cuestión. Como se ve, para la Presidenta la pluralidad es una herejía. Kirchnerismo puro.





Producción periodística: Guido Baistrocchi
Fuente: 
Perfil.