Jueves, 26 Julio, 2012 - 09:16

PLAN PERFECTO

Jason y Julie se conocieron allá por los veinte, ahora se acercan a los cuarenta y han visto mucho cine romántico (donde el film termina cuando el amor recién ha comenzado) y han visto a los matrimonios amigos colgar la toalla (porque la legalidad de la pareja empieza cuando el amor ya se termina). La conclusión que sacan, palabras más, palabras menos, es que los hijos destruyen la pareja. Es imposible el amor-amor, el amor posta, de las comedias románticas con chicos de por medio.

Aire fresco. Algo tan simple como eso. En tiempos donde las ideas escasean, el mundo entero se pregunta dónde está la originalidad y el Pity confiesa que quiere escribir una canción pero no se le ocurre nada (¿?), Plan perfecto es una bocanada. Cine americano que, cansado de atarse a las reglas que no pueden romperse (las reglas del mercado, que exigen ganancias y éstas, aparentemente, están en las fórmulas recontravistas), hace equilibrio para esconder un destello de originalidad en el paquete que se enseñará a los financistas de la película. Esto es: quedar bien con Dios y con el diablo.



Bien. Alcanza, no sobra, pero alcanza para filmar una buena película, con un planteo más que interesante sobre cómo sobrevive el amor cuando llega el tiempo de conformar una "familia".
Fuente: 
suite101.net