Sábado, 21 Julio, 2012 - 09:10

El asesino es licendiado en neurología
Estupor en la despedida a las víctimas de la masacre del estreno de Batman

Con velas, llorando y abrazándose, los amigos y familiares de las víctimas de la masacre de Aurora, cerca de Denver. Nuevos datos sobre el perfil del atacante.

El ataque comenzó en medio de una escena de acción del último capítulo de la saga de Batman, "El caballero de la noche asciende", cuando un hombre luego identificado como James Holmes, de 24 años, activó un gas irritante e inició un tiroteo que dejó 12 muertos y 58 heridos.



Tras la vigilia al caer la noche, unas 200 personas seguían reunidas en el estacionamiento y los jardines de una clínica que queda enfrente del cine de este pequeño suburbio de Denver, en Colorado (centro-oeste de EEUU).



"Todavía no conocemos a todas las víctimas, algunas familias nos están llamando para saber dónde pueden estar sus hijos", dijo el pastor Thomas Mayes, jefe de una alianza de iglesias cristianas.



"Tenemos una amiga en la iglesia cuyo hijo de 20 años está desaparecido, y su mejor amigo tampoco nos responde. Están desesperados", agregó.



Los presentes en la vigilia, muchos de ellos adolescentes, lloraban y se abrazaban entre ellos. Algunos sostenían las velas, protegidas por vasos plásticos, mirando hacia el cine donde ocurrió la matanza.



"Yo de hecho iba a ir a ver esa película anoche", dijo Jesse Larson, de 20 años, quien dijo que solía ir a la misma secundaria a la que iban muchas de las víctimas. Pero como no le alcanzó el dinero, no fue. "Tuve mucha suerte. Pero uno realmente no lo puede controlar. Simplemente no sabemos".



Mientras Patty Almond, quien se describió solamente como "una madre", dirigía una plegaria junto a un grupo de jóvenes que se abrazaban en círculo.

Cuando terminaron de rezar, estaban todos llorando.



"Conocí a algunos de los muchachos que estaban allí", dijo Almond. "Son todos amigos, mi hijo va a la escuela con ellos. Algunos están bien, pero acabamos de enterarnos de uno que no, que no se salvó. Estamos rezando por él".



Sobre el césped, había varios grupos de velas y flores rodeadas de mensajes. En una de las cartas, escrita con letra infantil, se leía: "A todas las almas inocentes... Esto es para ustedes. Nunca olvidaremos. Esto es Aurora".



Una mujer llevaba un cartel que decía "Aurora es fuerte". Otro simplemente: "Unidad".



El pastor Mayes evocó la masacre de Columbine, a sólo 32 km de Aurora, donde en 1999 dos estudiantes fuertemente armados ingresaron a una escuela y mataron a 13 personas e hirieron a 23 antes de suicidarse.



"Yo estaba allí. Es la misma sensación de vacío, de que no tienes control. De que la seguridad de la comunidad está en peligro", dijo Mayes.



Todavía no se barajan posibles móviles para el ataque que supuestamente realizó Holmes, un joven descrito por sus vecinos como silencioso y de poco hablar. No obstante, el pastor especuló que el culpable podía ser la violencia en el cine.



"Hay tanta violencia en las películas, estamos aceptando demasiada violencia. Este muchacho probablemente estaba imitando algo que había visto, probablemente en el trailer de Batman", destacó.



Expertos en explosivos retoman este sábado sus esfuerzos por desactivar los detonantes del apartamento del presunto asesino.



James Holmes, de 24 años, supuestamente habría activado un gas irritante e inició un tiroteo que dejó 12 muertos y 58 heridos.



Los escuadrones de expertos intentaron durante todo el viernes ingresar al apartamento de Holmes, pero se dieron por vencidos al anochecer y retoman la labor este sábado, en la espera de encontrar pistas que revelen el móvil del atacante.



La policía informó que el apartamento tiene un sistema de detonantes "muy sofisticado", equipado con "elementos inflamables o explosivos".



PERFIL DEL VILLANO

Con una sangre fría típica de los antihéroes de las películas de acción, James Eagan Holmes entró en una sala de cine y, con calma, fue vaciando los cargadores de las cuatro armas de fuego que llevaba consigo. Su atuendo —un chaleco antibalas y una máscara de gas— le hacían parecerse a Bane, el villano al que Batman se enfrenta en la película que se estaba proyectando en el momento de la matanza.



Este joven de 24 años, nacido en San Diego, había trazado un preciso plan de ataque. Como un espectador cualquiera, compró su entrada y accedió al cine por la puerta principal. Previamente, había dejado fuera de la sala todo su arsenal de armas y parafernalia de ataque. Salió a la media hora de proyección. Recogió las armas. Y atacó al público con sangre fría. Según los testigos, Holmes no actuó de manera precipitada, ni con un objetivo claro. Sus balas atacaron a personas al azar mientras él se paseaba por el pasillo del cine.



Eagan Holmes estudió en la Universidad de Colorado, donde preparaba una tesina en neurología hasta que abandonó sus estudios hace un mes. Había convertido su apartamento en una trampa cargada de explosivos. Pero avisó a los agentes de lo que les esperaba en aquella casa, situada en un edificio en el que residen estudiantes, pacientes y empleados del Centro Médico de la Universidad de Colorado. Según la policía, en aquella vivienda había explosivos suficientes para volar todo el edificio y los que le rodeaban. «Podríamos estar aquí días», explicó el jefe de policía, Dan Oates, cuyo equipo aún estudiaba cómo desactivar aquella inmensa trampa explosiva.



Aunque no tenía antecedentes penales y su único encuentro con la policía se había saldado con una multa por exceso de velocidad, la familia de Holmes pareció no sorprenderse tras la noticia. En cuanto escuchó la noticia, la madre de Holmes pensó que su hijo estaba involucrado en el suceso. Incluso antes de haber sido contactada por las autoridades, ya había afirmado que tenían «a la persona correcta».
Fuente: 
Ámbito y ABC