Sábado, 14 Julio, 2012 - 20:52

De esto no se habla

Lo que se conoce es el hecho consumado, y los tristes resultados, luego que una niña o un varoncito fuesen abusados. En ese momento es noticia.



Lo que no se conoce, es lo que piensa y sintió el niño. Difícilmente lo haya hablado, pero seguro que sí haya llorado. Es difícil que lo cuente. ¿Quién le creerá cuando generalmente “esa persona” que lo abusó, violó, puede ser del entorno familiar, o en quien todos confían o simpatizan, o que lo conocen hasta como una persona de bien?



Además, se cree que los niños fantasean o mienten.

Hay reacciones múltiples, descontroladas, y compulsivas por parte de los adultos en los primeros momentos que se enteran. Algunos piensan denunciar, otros exigir justicia, vengarse, muchos, aunque duela, desean ocultar el episodio, justificando a ese
alguien como alguien que “se descontroló”, un momento de debilidad, pero puede ser una buena persona, y si se hiciera público se desprestigiaría la familia o a una institución, mejor callar.



Pongamos a prueba a la sociedad: a quienes ajusticiaría, ¿justificarían? ¿Ocultarían? ¿Porqué?
Se producirán unas respuestas diferentes y encontradas en cada caso, aunque se sabe que la mayoría
son hombres que tomaron a un niño,
abusaron y violaron.

Mientras, el niño, el menor, varón o mujer, queda paralizado, azorado, confundido, avergonzado, y menoscabado. Ya su “personita”, no valdrá como la de los demás.



Y a partir de ese sentimiento de “autodiscriminación”, su mirada es el mejor espejo. A
veces en complicidad familiar o social, carga con el estigma de “culpabilidad”, camina por la vida haciendo elecciones erradas, rebeldes, o desaconsejables, muchas veces se convierte en un adolescente retrotraído, otros violentos, no siempre tiene buen rendimiento escolar, y la mayoría de las veces es una persona melancólica, debilidad que puede dar pie a cualquier adicción o presa fácil para otro abuso.



El niño/niña no busca la oportunidad ni la ocasión, los encuentran, los eligen y los convierten en un objeto, que generalmente sienten la presión de guardar silencio tras amenazas, ante el poder del adulto socarrón.



Cuando hay un abusador, es probable que existan cómplices, pero no son los niños , ellos son rehenes.



La reacción de esa madre de Santiago del Estero, que quiere casar
a su pequeña con su abusador, habla de una total ignorancia, y no sería para asombrarse si en su hija se refleja su propia historia.A los 11 años la ve mujer.



Las declaraciones tristes de un funcionario de la vecina provincia, habla de una mentalidad feudal, y de un corazón de piedra "algunas chicas se embarazan porque tienen un recurso económico como premio". Fuente: Agencia DyN



¿ Un niño , una niña recibe un premio tras una violación?. ¿Tendrá hijos este señor?

Pero ésto no ocurre solamente en Corrientes o Santiago del Estero, también ocurre aquí, y son noticias,
con un dejo de resignación tal como “poco se puede hacer”, y quedan en un registro.



Miren en perspectiva hacia delante y verán
madrecitas muy jóvenes con niños sin futuro. La solución no serán más hogares para “madres niñas” , ni más comedores para carenciados, ni más psicólogos para quienes fueron heridos. La solución es legislar y luchar por una niñez con futuro, hacia una sociedad sana. Con igual garras que luchan contra la violencia de género, esto es también Violencia.

.

Es desgarrador hablar de éste tema. Pero quienes pueden frenar este flagelo? TODOS. Enseñarles a cuidarse y defenderse a sus hijos..Y el que ve, se entera,
sabe, denuncie sin temor. Y algo más importante; estar más cerca de ellos, generar más confianza, sostenerlos y auxiliarlos. Y una Justicia que actúe con la celeridad que exigen las circunstancias. El equipo interdisciplinario es necesario, pero está interviniendo cuando el daño está hecho. Se está en condiciones de trabajar por todas las necesidades de la sociedad, porque hay recursos, profesionales, ámbitos, y somos muchos

“Los niños primero”,tiene que ser en serio y algo más que un slogan.





(*) [email protected]