Sábado, 14 Julio, 2012 - 18:05

Indagaron a Videla y otros ex represores por el cuerpo de Santucho

El ex dictador, el jefe de Inteligencia de su gobierno, Carlos Martínez y el responsable de Campo de Mayo, Santiago Omar Riveros fueron los interrogados.

El dictador Jorge Rafael Videla, su ex jefe de inteligencia Carlos Alberto Martínez y el ex jefe del Comando de Institutos Militares Santiago Omar Riveros, se sometieron ayer a un careo ante la jueza civil Martina Forns, sobre el cuerpo del del ex jefe del ERP, Roberto Mario Santucho, abatido por un pelotón del Ejército en julio de 1976.



Trasladados desde su lugar de detención, donde dos de ellos cumplen condena por delitos de lesa humanidad, los jefes militares respondieron durante más de dos horas a las preguntas de Forns, ante la presencia de Ana, una de las hijas del guerrillero, y Julio Santucho, hermano del jefe del ERP.



Llegaron al Juzgado de San Martín al mediodía en móviles del Servicio Penitenciario Federal: Videla desde la cárcel de Marcos Paz, Riveros desde su casa de Belgrano y Martínez desde la suya en San Miguel, ambos con arresto domiciliario. El ex titular de la Jefatura II de Inteligencia es el único sin condena: fue detenido por primera vez hace apenas dos semanas.



Según publicó hoy el diario Página 12, Riveros dijo haber sido consultado “muchas veces" por el cadáver de Santucho, "incluso (Martín) Balza me lo preguntó, pero Santucho no era San Martín como para que lo entierren en Campo de Mayo”, expresó.



“Puede que algún trasnochado o tarado mental se le haya ocurrido, pero no me consta”, afirmó. Y reconoció que recibieron la noticia de la muerte del joven con alegría. “Santucho fue la búsqueda del tesoro para el Ejército por ser el hombre más importante de la subversión”, aseguró.



Martínez declaró no recordar cómo se enteró de la muerte de Santucho. “Supongo”, dijo, que por intermedio de Videla, con quien se reunía “dos o tres veces por semana”. Cuando la jueza le recordó que en el enfrentamiento murió el capitán Juan Carlos Leonetti, miembro del Batallón de Inteligencia 601 que dependía de su jefatura, insistió en que “desconoce” los hechos.



Por su parte, Videla declaró: "El destino del cuerpo fue analizado por la Junta, fue una decisión compartida, una especie de pacto de silencio. Ojalá hoy se pudiera revelar ese secreto. Las condiciones actuales son distintas y el problema de la veneración del cuerpo de Santucho hoy no tiene sentido".



El dictador coincidió con Riveros en que “más allá del respeto a los familiares, la muerte de Santucho” les causó “íntimamente alegría, porque se había abatido al enemigo” y “en combate abierto”. “Si viera a alguien que le deja una flor a Santucho lo aplaudiría por el respeto que se merece”, señaló.



El dictador ratificó la orden de desaparecer el cuerpo por “lo que implicaba su figura”, aunque aclaró que “fue una resolución de la Junta (que compartía con Emilio Massera y Orlando Agosti), dada la trascendencia del problema”.



Si bien admitió que la orden debió haberla recibido Riveros, aseguró no estar al tanto de que así hubiese ocurrido. "La lógica orgánica indica que debió recibirla, pero no fue una orden dada personalmente y tampoco por escrito", respondió Videla.



Riveros admitió que “tenía capacidad para darle muerte a Santucho y hacer desaparecer su cuerpo”, pero aseguró que no participó porque nadie pidió la intervención del Comando de Institutos Militares. “La muerte de Santucho era para el Ejército un galardón. El personal militar se motivaba para detenerlo o matarlo porque era un adversario importante”.



“Lo hubiera cumplido con todo gusto”, abundó, y anadió que “tenía capacidades para cavar un pozo y enterrarlo o tirarlo”.
Fuente: 
Infobae.com