Martes, 10 Julio, 2012 - 19:07

Correo de nuestros lectores
Atech: Resultados del censo 2010 de escuela secundaria

Los resultados difundidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, demostraron que la secundaria no ha logrado alcanzar metas principales.

No se alcanzaron los objetivos que se habían fijado para el nivel secundario y desde la ATECH nos hacemos un deber expresar al respecto lo siguiente:



La evaluación de resultados de los aprendizajes escolares por los alumnos, cualquiera sea la etapa de su trayectoria escolar, siempre obliga a movernos en marcos de estricta seriedad, objetividad y responsabilidad.



En el caso particular de los resultados logrados por los alumnos de la escuela media, secundaria, polimodal o como se le denomine, es de rigor que se observen algunas consideraciones que merecen ser puestas a la luz pública: la responsabilidad de los distintos gobiernos y sus respectivas administraciones desde un buen tiempo a la fecha.



En las distintas etapas de reorganización,
que se buscaron para mejorar el sistema educativo argentino, y en particular de la escuela secundaria, no debemos dejar de tener en cuenta que fue, y sigue siendo, uno de los niveles educativos más castigados por varias razones que a continuación se exponen, por lo que es de suma importancia que al momento de emitir opiniones, se tengan en cuenta todos los aspectos que lo atraviesan y no solamente realizar una mirada sesgada en la que emerjan culpas para unos y disculpas para otros, siendo que, tanto el Estado Nacional como Provincial, tienen responsabilidades ineludibles e indiscutibles en este sentido.



La Ley Federal de Educación: de breve duración en lo legal –pero de largo aliento en la práctica-, signó la educación del País por el desorden, la inequidad, la desigualdad de posibilidades y oportunidades para muchos y si hay algo que la hace emblemática, es justamente,
la pulverización que prácticamente ha hecho de la escuela secundaria, no solo en su dimensión organizacional, sino fundamentalmente en la dimensión académica. ¿O acaso nos olvidamos ya que esa etapa iba a estar caracterizada por una marcada función propedéutica? Al poco tiempo ya nadie habló más de la nunca vista propedeusis, porque justamente lo que faltaba para que fuera una concreción y no una mera ilusión, era inversión; situación agravada por el vaciamiento de contenidos.



Por lo tanto, hablar de evaluación de resultados, sobre los diseños curriculares y contenidos en el marco de la ya derogada (felizmente) Ley Federal de Educación, puesto que los de la nueva ley recién comenzaron a discutirse ahora, luego de haber transcurrido SEIS AÑOS de la vigencia de la nueva ley nacional 26206 que vino a suplirla, es un desacierto por donde se mire. Por ende si evaluamos un sistema que fracasó pero que en los hechos se sigue aplicando, difícilmente obtendremos datos que reflejen mejores resultados. Lo planteamos con autoridad desde la ATECH porque hemos participado siempre,
en las distintas instancias en las que se discutieron leyes y normas que organicen el sistema, acompañando –a la crítica constructiva que hicimos y hacemos- las propuestas y alternativas que entendemos viables, como lo hemos hecho –por ejemplo recientemente- con los aportes de público conocimiento para la Ley de Educación Provincial 6691/10 que se sancionara el 29/11/10 o como lo hiciéramos con los planteados para la definición de los diseños curriculares jurisdiccionales en el marco de la nueva ley.



Nos preguntamos entonces, si algunos –desprendidos de cualquier interés distinto al de la preocupación en serio por la educación del pueblo-,
podrán recordar los estragos que ha causado la Ley Federal para con el sistema educativo en su conjunto haciendo del sistema una coexistencia anárquica de
“subsistemas” hasta superar la decena de ellos. Los ejemplos en este sentido abundan, pero basta con detenernos a mirar con claridad la proliferación de “prototipos de polimodales” que de acuerdo al perfil que tuvieran les podaron hasta más no poder las materias de formación general, incluso quitando del último año, algunas materias como es MATEMATICA; y después nos “sorprendemos”,
por el fracaso de nuestros jóvenes egresados de ellas para ingresar a las universidades?



Esta nefasta Ley Federal tuvo su correlato jurisdiccional y no pasó inadvertida en nuestra Provincia:

¿Podrán recordar respecto del “fracaso de la escuela secundaria”, la preocupación y la ocupación entonces, de la docencia del Chaco a través de la ATECH, ya para con la anterior ley de educación provincial (4449/97 que obligadamente se enmarcaba en la nefasta Ley Federal), proponiendo en aquel momento –en razón de lo que preveíamos iba a suceder con el vaciamiento de contenidos del nivel secundario-, que en la ley se estableciera que el tronco común de las materias de formación general no iba a ser inferior al 80 % (ochenta por ciento) para este nivel en particular. Justamente para evitar lo que definitivamente fue: el vaciamiento liso y llano de contenidos de nuestra escuela secundaria. Cuestión que podemos probarla con las copias taquigráficas de las jornadas legislativas del año 1997 realizadas a los fines del dictado de aquella ley provincial. Obvio que nuestra propuesta –amén de ser considerada “importante” por todos los sectores y también por quienes tenían poder de decisión NO quedó en la ley-. Otra de las propuestas que hicimos allí desde la ATECH y que si quedó en la ley fue la obligatoriedad del nivel secundario, que se plantea recién en la última ley nacional vigente.

Ante cada planteo nuestro respecto del perjuicio que iba a ocasionar y ocasionaba la nefasta Ley Federal se nos respondía que “el que no se subía al tren de dicha ley” perdía (Manuel García Solá ex Ministro de Educación Nacional –Gobierno de Menem); o que como enviaban “plata” para su implementación en la Provincia, se la aplicaba a pies juntillas –pese a los reclamos y objeciones de la comunidad educativa y particularmente de los docentes- (Guillermo Agüero -ex Ministro de Educación de la Provincia, gestión Ángel Rozas-).



Hoy –ante los resultados de la última “evaluación” efectuada en el nivel secundario-, se plantea por parte de algunos, que “ahora no puede echársele la culpa a la falta de inversión” porque, aseguran que desde el 4 % del producto bruto interno que se destinaba a Educación se llevó al 6 %, -lo que continuó siendo absolutamente insuficiente-. Lo que sí sorprende es que plantee “con convicción” que aquí el problema no tiene que ver con la inversión como si se hubiesen resuelto los grandes problemas del sistema educativo argentino por ello! Lo dijimos desde la ATECH desde que se discutía la famosa Ley de Financiamiento Educativo: no debía atarse el presupuesto educativo a los avatares de la economía, advirtiendo entonces, su absoluta insuficiencia además. Ley de financiamiento que arrojó como resultados: falta de garantías de las condiciones edilicias adecuadas y suficientes, como salarios paupérrimos para los educadores, y complementados con montos en negro.



El problema de infraestructura escolar a lo largo y a lo ancho del País, es uno de los problemas más graves que atraviesa nuestro sistema educativo, y aquí en nuestra Provincia, es de subrayar –respecto de la escuela secundaria que es el tema en cuestión ahora-, hay aproximadamente 1.500 escuelas primarias y 350 escuelas secundarias. ¿Dónde creemos que pueden ingresar los niños que egresan de las escuelas primarias al nivel secundario? ¿Podrá apreciarse la total desproporción que existe de edificios sin ir más lejos entre un nivel y otro? Esto se llama falta de infraestructura adecuada por FALTA DE INVERSION. No tiene otro nombre.



La asignación universal por hijo instrumentada por el Gobierno Nacional ha producido la eclosión de la matrícula en todo el País y también en el Chaco, habida cuenta de la obligatoriedad de la asistencia de los niños y adolescentes a la escuela –como requisito-para que sus padres pudieran percibirla. Este plan, también fue implementado sin acompañarse el consecuente crecimiento del presupuesto educativo para atender la matrícula mayor.



Nadie puede desconocer la realidad de aulas superpobladas particularmente en las escuelas secundarias, y aquí nos preguntamos, si podrán alcanzar a vislumbrar aquellos que se manifiestan preocupados por la “calidad educativa” –la mayoría de las veces con recetas equivocadas-, cuál es el grado de atención personalizada que pueden llevar adelante los docentes con sus alumnos que superan en muchos casos el número de cincuenta y más por aula, en las Escuelas Secundarias de nuestra Provincia?



Lamentablemente, asistimos una vez más, a un corrimiento de responsabilidades. Esto es un reduccionismo inconducente a solucionar el complejo problema educativo del País y la Provincia.

Hacen falta muchas cosas, pero la primera y fundamental, es el sinceramiento, y la segunda es asumir la responsabilidad que como Estado le es ineludible, porque las leyes se lo marcan.



Tal vez sea ésta una buena oportunidad para que muchos relean (o lean tal vez) la Ley 26206 y su correlato provincial, 6691/10, para un mejor entendimiento de las responsabilidades políticas en este tema.



(*) Secretaria General ATECH