Martes, 3 Julio, 2012 - 07:26

El ingreso de Venezuela al Mercosur provocó cruces entre Uruguay, Brasil y Argentina

Lo dejó entrever el canciller uruguayo al decir que la decisión "no es definitiva" y que aceptó este ingreso para evitar sanciones contra Paraguay.

En la cumbre del Mercosur celebrada el 29 de junio en la ciudad argentina de Mendoza la anfitriona, la presidenta Cristina Fernández, anunció que el 31 de julio en una reunión especial en Río de Janeiro se concretará el ingreso formal de Venezuela al bloque, aprobado en 2006, pero paralizado por la negativa del Senado paraguayo a ratificar el correspondiente protocolo. La suspensión de Asunción del bloque abría el camino.



Mientras la prensa analiza las ventajas y desventajas de la decisión y debate sobre la legitimidad de la medida, el canciller uruguayo Luis Almagro sorprendió a varios. "Nada es definitivo. Si todo el mundo hubiera estado seguro, Venezuela hubiera entrado el viernes pasado en Mendoza. Por algo los países se toman este plazo hasta el 31 de julio", afirmó en declaraciones a la emisora El Espectador. "Nosotros fuimos especialmente contrarios al ingreso de Venezuela en estas circunstancias", insistió, además de cuestionar la "legalidad" de la medida y culpar a Brasil de impulsarla.



La réplica no se hizo esperar. La cancillería argentina aseguró que Fernández y los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, y de Uruguay, José Mujica, habían acordado suspender a Paraguay del Mercosur en rechazo a la destitución de Fernando Lugo como presidente por parte del Senado paraguayo. Y aseguró que la decisión cumple "estrictamente" con los tratados del bloque.



Más dura aún fue la respuesta de Brasil, que además de negar "presiones", aseguró que fue el propio Mujica y no Rousseff quien sugirió la fecha del 31 de julio para reunirse e incorporar a Venezuela al bloque. "Conversé con él (Mujica) hace poco. Fue una decisión unánime, fue una decisión que reflejó consenso", sentenció el asesor de Asuntos Internacionales de la Presidencia de Brasil, Marco Aurelio García, en sintonía con los dichos de Buenos Aires.



VENEZUELA, SANCIONES Y PETRÓLEO

Poco más tarde, el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, tuvo que salir a dar explicaciones sobre los dichos del canciller. Señaló que su país terminó aceptando la medida como parte de una "negociación" con los restantes miembros del Mercosur, en la que exigió que no se impusieran sanciones económicas a Paraguay. "Era importante que Uruguay asumiera una política realista y que, logrado lo que se había logrado, Uruguay no podía quedar vetando el ingreso de Venezuela", explicó.



Incluso, según el portal del ABC, Cánepa confirmó que Montevideo puso sobre la mesa de diálogo la posibilidad de que Caracas no corte el suministro de petróleo hacia Paraguay, lo que ya había sido anunciado. De hecho, este martes la petrolera estatal venezolana PDVSA confirmó que retomará el envío de crudo.







El malestar uruguayo con el ingreso de Venezuela habría quedado plasmado en la reunión en la que Fernández anunció la medida, en la cual el presidente Mujica se ubicó en una segunda fila en señal de molestia y el canciller Almagro se ausentó de la sala.



INTERPELACIÓN Y RENUNCIA

Lo ocurrido en Mendoza dejó mal parado a Almagro, que la pasada semana, en encuentros políticos y en una conferencia de prensa brindada en Montevideo para explicar la suspensión de Paraguay, negó que estuviera vinculada al posible ingreso de Venezuela al bloque. Por eso, la oposición anunció que interpelaría al canciller en el Parlamento, desconforme con las explicaciones ofrecidas.



Así las cosas, Mujica fue quien más caro pagó el costo político del ingreso de Venezuela al Mercosur, aunque este capítulo de la política uruguaya recién parecería estar comenzando. Ante la ola de críticas de la oposición, el senador Luis Alberto Heber, presidente del directorio del opositor Partido Nacional, destacó que el Gobierno "dijo una cosa e hizo otra" y fue mucho más lejos al exigir la "renuncia" del canciller por sus contradicciones.
Fuente: 
Infobae