Lunes, 2 Julio, 2012 - 11:00

38 años sin el Padre de la Justicia Social

Pasaron 38 años desde su partida y Juan Domingo Perón sigue tan vigente como siempre en un Justicialismo que se fortalece con cada gestión.

Hombre incomparable. Hacedor de momentos históricos de nuestra Patria. Tres veces Presidente de la República, elegido constitucionalmente.



Su vida política estuvo centrada desde sus inicios en la clase trabajadora, ocupándose firmemente de sus dificultades y necesidades. Promovió la creación de Sindicatos que nuclearán a los trabajadores y sembró la necesidad de Justicia Social.




Su presencia era tan fuerte y estaba tan arraigado a los trabajadores que no dudaron en levantarse en una huelga nacional cuando se supo de la detención del General. El pedido fue unánime y multitudinario: la Libertad del General. El reclamo popular fue escuchado. El padre de la clase obrera era liberado el 17 de octubre de 1945.



Y comenzó allí su camino hacia la Presidencia. María Eva Duarte, la tan querida “Evita” ya estaba a su lado. Nació de su mano el Movimiento Peronista. Hizo que los derechos sociales estuvieran plasmados en la Constitución Nacional al igual que el voto femenino y la reivindicación de los derechos de la mujer, lucha suprema de Evita.



UN VISIONARIO LLAMADO PERÓN

40 años atrás, allá por 1972 y exiliado en Madrid, Perón hablaba al mundo con una visión asombrosa, en el Mensaje Ambiental a los Pueblo y Gobiernos del Mundo: La justicia social debe exigirse en la base de todo sistema. Necesitamos nuevos modelos de producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico.




Necesitamos un hombre mentalmente nuevo en un mundo físicamente nuevo. No se puede construir una nueva sociedad basada en el pleno desarrollo de la personalidad humana en un mundo viciado por la contaminación del ambiente y la sed y enloquecido por el ruido y el hacinamiento. Debemos transformar a las ciudades cárceles del presente en las ciudades jardines del futuro.




El crecimiento de la población debe ser planificado, en lo posible de inmediato, pero a través de métodos que no perjudiquen la salud humana.




El crecimiento de la población es mejorar la distribución de alimentos y la difusión de servicios sociales como la educación y la salud pública, y que la educación y el sano esparcimiento deberán reemplazar el papel que los bienes y servicios superfluos juegan actualmente en la vida del hombre.




Así pensaba este hombre de convicciones fuertes y de visiones tan actuales.
Para finalizar, dos pensamientos que rememoran su hacer y sentir y que deben ser la guía de nuestras acciones: Para conducir un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo… Mi único heredero, es el pueblo.



(*) Intendente de Quitilipi.