Sábado, 30 Junio, 2012 - 18:34

Mañana eligen Presidente
México va a las urnas sin un debate serio sobre violencia

Ninguno de los candidatos a la presidencia ofrece una estrategia distinta a la guerra contra los narcos que inició Calderón. Denuncian compras de votos por parte del PRI.

Los mejicanos atraviesan las últimas horas antes de acudir a las urnas para elegir mañana a su presidente, luego de una campaña con escasa oferta electoral sobre la ola de violencia que causó al menos 60 mil muertes en los últimos cinco años y medio.



Además, en medio de la veda electoral, se conocieron ayer denuncias aisladas de compra de votos por parte del favorito Partido Revolucionario Institucional (PRI), mientras la mayoría de los mejicanos recibía con mayor preocupación la prohi­bición de consumir bebidas alcohólicas en las 24 ó 48 horas previas a los comicios.



Las elecciones de mañana son consideradas por diversos analistas como trascendentales, no sólo porque además del presidente se renovará todo el Congreso y se elegirán autoridades en 16 de los 32 estados del país, sino también porque se dan en medio de una ola de violencia inédita para la historia moderna del país.



En un segundo plano. El actual presidente, Felipe Calderón, inauguró al comienzo de su mandato, en 2006, una política de combate frontal contra el narcotráfico y el crimen organizado que, en lo que va de sus seis años de gobierno, dejó al menos 60 mil muertos. El mandatario justificó la guerra para evitar que México se convierta en un narco-Estado.



Sin embargo, los cuatro postulantes que se someterán a las preferencias populares casi no hablaron del tema de la violencia durante la campaña electoral. En cambio pusieron el acento en la profundización de políticas económicas y sociales.



Colaboradores de los dos candidatos con mayor apoyo en los sondeos –el priísta Enrique Peña Nieto y el centroizquierdista Andrés López Obrador– dijeron durante la campaña que el tema de la violencia estuvo presente en las ofertas electorales, pero desde el punto de vista del origen del problema.



Según esta postura, las plataformas electorales de ambos candidatos incluyen agresivos programas de inclusión edu­cativa y planes de creación de 
empleos y microemprendimientos productivos para evitar que 
muchos sectores marginados se sumen a las actividades ilegales ante la falta de oportunidades.



Sólo la candidata oficialista, Josefina Vázquez Mota, mantuvo su propuesta electoral alineada con la actual política bélica de Calderón.



En tanto, el ambientalista Gabriel Quadri, cuya performance en las encuestas no supera los cinco puntos, prefirió presentarse como quien garantizará la despenalización del consumo de drogas para restarle poder a las mafias.



Silencio. Ninguno de los cuatro candidatos mencionaron la tragedia de las víctimas en los dos debates televisados y pasaron en puntas de pie sobre el problema en los mítines, limitándose a reiterar medidas ya aplicadas casi sin éxito por Calderón, es decir, mejor información de inteligencia, más policías fiables, más programas sociales de prevención y la promesa de un pronto regreso de los militares a los cuarteles, al que sólo López Obrador puso un plazo de seis meses.



Alejandro Hope, experto en seguridad del Instituto Mejicano para la Competitividad, explica las razones de esta ausencia. “Vázquez Mota no quería que le recordaran los miles de muertos habidos durante el gobierno de su partido; el PRI gobierna en los estados más violentos y la izquierda ve la inseguridad como un subproducto de la pobreza y la desigualdad”, afirma el especialista.



Aunque la situación está fuera de control en varios lugares del país, Hope afirma que “el presidente ganó el debate sobre seguridad”. “No hay nuevas estrategias, sólo un cambio sutil en el discurso de los candidatos: ya no se plantean destruir los carteles sino tan solo reducir la violencia, lo que preocupa a los sectores más duros de Estados Unidos”, asegura.



Peña Nieto avanzó en este terreno un poco más que sus rivales al anunciar la creación de una gendarmería con 40 mil agentes, inspirada en la guardia civil española, y el fichaje como asesor del general colombiano Óscar Naranjo, el hombre que detuvo al capo de Medellín, Pablo Escobar.



La contribución de Naranjo apunta al modelo colombiano de lucha contra los carteles, en donde fue decisiva la financiación y participación de Estados Unidos. Desde 2006, Washington destinó mil millones de dólares en ayuda a Méjico en materia de seguridad dentro del Plan Mérida, un pacto que Peña Nieto buscará ampliar.



Drama que crece



La cifra de asesinatos relacionados con el crimen organizado creció 16 por ciento en el primer cuatrimestre de este año sobre el último cuatrimestre de 2011, según el especialista Eduardo Guerrero. Son más de cinco mil muertos que añadir al drama.
Fuente: 
La Voz del Interior