Jueves, 28 Junio, 2012 - 12:45

Ley de Defensa del Consumidor
Desde la Subsecretaría de Comercio
Multan a Ford y Merco-Rep con $ 110.000 por no atender reclamos ante rotura de un vehículo en garantía

El damnificado es de Resistencia. Compró una camioneta "Kuga" que dejó de funcionar a los 6 meses con sólo 3.200 km. y quisieron culparlo de haberle dado mal uso.

En marzo de 2011 un reconocido profesional de Resistencia compró una camioneta "Ford Kuga" en la concesionaria Merco-Rep, situada a las afueras de Resistencia, sobre en Ruta 11.



En septiembre, cuando la camioneta de alta gama sólo había recorrido 3200 kilómetros surge un desperfecto. Transitando por un camino rural el vehículo presenta fallas y ante la imposibilidad de volver a ponerlo en marcha, debió ser trasladado con una grúa.



Tras la revisión mecánica, descubrieron que problema no era una simple falla: se había roto la correa de distribución lo que infiere graves consecuencias al normal funcionamiento del vehículo.



Tras la frustración de un costoso y nuevo vehículo inutilizable, el propietario inició la agotadora carrera para hacer valer sus derechos de consumidor, amparado en la garantía que ofrecía el vehículo: 3 años de garantía o 100.000 kilómetros recorridos.



Desde la concesionaria, primeramente le ofrecieron el service y el cambio de respuestos, lo cual fue rechazado por el dueño de la camioneta (teniendo en cuenta que iba a ser una solución temporal para el problema mecánico) ya que reclamaba la devolución del dinero o una camioneta nueva. La respuesta de Merco-Rep fue negativa y trasladaron la responsabilidad a la empresa fabricante de la camioneta: Ford.



Cartas y mails fueron enviados a la empresa, con sede en Rosario, sin ninguna respuesta positiva y frente a la situación el propietario -con su vehículo inutilizado guardado en un garage- recurrió a la Subsecretaría de Comercio de Chaco reclamando la aplicación de la Ley de Defensa del Consumidor.



Desde las empresas argumentaron que la avería fue por "mal uso" del vehículo, señalando que la misma ocurrió cuando transitaba en un camino rural de difícil transitabilidad. Pero el vehículo fue catalogado por los vendedores como "Todo terreno" lo cual lo validaba para recorrer tramos sinuosos.



En medio de las averiguaciones, comprobaron que la camioneta adquirida el 21 de marzo de 2011 no contaba con el otorgamiento de la Licencia de Configuración del Modelo, que fue extendida por la Dirección Nacional de Industria recién en julio de ese año, lo que significó que vendieron al denunciante un modelo cuya licencia aún no estaba autorilzada y esto incluye buen funcionamiento y garantía de seguridad.



Tras el análisis de los argumentos de ambas partes, la Subsecretaría de Comercio falló en favor del reclamante y sancionó a Ford con el pago de  $ 100.000 y a Merco-Rep con $ 10.000. Esos montos, conforme lo determina la Ley de Defensa del Consumidor, se repartirán en partes iguales entre los entes de nivel local y el nacional que tienen la postestad de aplicación de dicha norma. 



El damnificado, a su vez, consiguió con este fallo de Comercio un fundamento sólido que será clave para la próxima instancia, cuando formule la presentación judicial con el propósito de recuperar no sólo los $ 164, 944 que pagó oportunamente por la camioneta "Kuga", sino también -puede deducirse-, un monto que oficie de resarcimiento ante la abulia soportada.






ANTECEDENTES

En 2007, el juez civil, de primera instancia de Bariloche Emilio Riat resolvió condenar a Ford Argentina SCA y a Arauco SACIF a pagar solidariamente en diez días corridos a un cliente de Bariloche 36.244 pesos, más los nuevos intereses moratorios que esa suma devengue, como indemnización por los perjuicios que ocasionaron los defectos de un automotor que había comprado. El juez dispuso que ambas empresas paguen además en forma solidaria las costas del juicio.



Riat recordó que el damnificado demandó a Ford Argentina SCA y a Arauco SACIF por los daños y perjuicios que sufrió por el vicio redhibitorio de un automotor comercializado por Ford y adquirido sin uso en septiembre de 2005 en la concesionaria Arauco.



Dijo que el vicio comenzó a manifestarse en octubre de 2007 y por el cual en noviembre de ese año recibió un deficiente servicio técnico que, al mes siguiente, ocasionó la rotura del motor debiendo él mismo solventar injustamente su reparación en enero de 2008, ya que las demandadas se negaron a asumir las consecuencias del vicio y del incorrecto servicio técnico.



Mayo de este año, en Rosario

La Justicia de Rosario condenó a una fábrica de automóviles y a una concesionaria local a pagar unos 300 mil pesos a una mujer por las fallas que presentó un vehículo cero kilómetro que había comprado hace cinco años.



El fallo del juez Civil y Comercial Hernán Carrillo condenó a la empresa Ford Argentina y a la concesionaria Giorgi Automotores de Rosario.



El magistrado dispuso, además, que la mujer devuelva el vehículo averiado a la concesionaria, donde lo había adquirido por un valor de 148 mil pesos en noviembre de 2007.



El dinero que recibirá la damnificada es algo superior al valor actual que tiene el modelo mejor equipado de los Ford Mondeo cero kilómetro.



A partir de los 20.000 kilómetros el vehículo empezó a presentar fallas en el motor y, pese a todas las reparaciones realizadas, no se logró solucionar los inconvenientes. El eje del problema había sido la correa de distribución; curiosamente, el mismo problema que se dio en la camioneta Ford "Kuga" del reclamante chaqueño, lo que debe observarse teniendo en cuenta que este vehículo tiene el mismo motor que el Mondeo de la damnificada rosarina.



Esto determinó que la mujer presentara una demanda ante la justicia santafesina, porque consideró que los vendedores no estaban atendiendo sus reclamos como correspondía. Luego, las pericias ordenadas por la justicia determinaron que las fallas no pudieron ser causadas por la propietaria del rodado.



En la resolución, el juez Carrillo consideró que hubo un "daño punitivo por la falta de atención a los reclamos de la compradora" e impuso el pago de alrededor de 300 mil pesos, entre capital e intereses, para "sancionar la reprochable conducta de los demandados y disuadir que vuelva a ocurrir". La definición del magistrado tuvo que ver con que los demandados habían argumentado que el problema de la correa de distribución había sido ocasionado por un "elemento externo" y, opinaron, que ese "externo" era una rata que se había comido la correa.



También, el juez estableció que "el comprador de un vehículo tiene derecho a reclamar los daños sufridos a cualquier miembro de la cadena de producción, desde el productor hasta el contratante directo, quienes son solidariamente responsables frente al consumidor".