Miércoles, 27 Junio, 2012 - 20:57

Panorama político
Moyano golpeó a Cristina donde más le duele

Moyano golpeó hoy donde más le duele al gobierno nacional al cuestionar no sólo el "peronismo" de su gestión sino el carácter "nacional y popular" del modelo.

El jefe de la CGT lo hizo, en primer lugar, cuando sostuvo que en el gobierno "se dicen peronistas". Y hubo una crítica mas sutil, aunque no menos incisiva hacia el corazón del kirchnerismo, cuando ironizó: "Algunos creen que los pueden sustituir a Perón y Eva Perón".



Pero Moyano también se animó a poner en duda, no sólo la gestión de Cristina -como cuando dudó si las viviendas que se anuncian se construyan realmente- sino el modelo, al opinar que "ya dejó de ser bastante nacional y popular". Así, buscó despegarse como un aliado del gobierno desde el 2003 a esta parte, al deslizar que algo cambió en los últimos meses.



No hay dudas que el acto de la CGT se convirtió, mas allá de quiénes se movilizaron y quienes se limitaron a adherir o acompañar el reclamo por el impuesto a las Ganancias, en el mayor acto opositor de los últimos tiempos. Sólo comparable a las marchas del campo, durante el conflicto por la 125.



Pero Moyano fue un poco más allá e hizo un "llamado" a la "sociedad" para que el gobierno de Cristina abandone la "soberbia", en un intento por transformarse en un faro del antikirchnerismo. ¿Como líder? Por ahora parece algo ambicioso, porque la imagen que guarda el sindicalismo es refractaria a los segmentos medios y altos de la sociedad. Aunque esa misma sociedad, al no hallar ningún referente político opositor, prefiere, mientras tanto, respaldar desde lejos el reclamo de la CGT.



Está claro que el correlato que necesita Moyano para consolidarse y volver a ser un factor de poder, aunque ahora para la oposición, es la reelección en la conducción de la central obrera. El apoyo del barrionuevismo a la marcha de hoy, si se repite en el congreso sindical del 12 de julio, podría resultar desequilibrante en favor del jefe de la CGT.



Pero el significado del primer paro y movilización de la CGT peronista a un gobierno peronista, no es menor. De hecho, en un discurso lavado durante un acto en la provincia de San Luis, la presidenta reivindicó la figura de Perón y del movimiento peronista, algo que hace sólo de vez en cuando. Hoy, no fue casual.



El otro duro golpe que Moyano le asestó a Cristina tiene que ver con el rol del matrimonio Kirchner durante la última dictadura militar. Sugerir que en época de la represión, el ex presidente y la actual mandataria "se fueron al sur argentino a lucrar con la 1050" es una fuerte apuesta a desprestigiar otro de los pilares del kirchnerismo desde el 2003, como es la condena a las violaciones a los derechos humanos en la represión.



Más allá del llamado a "dialogar", después de las críticas vertidas hoy y de quitarle por un día la plaza al kirchnerismo, Moyano sabe que no hay retorno en la relación con la presidenta. Invariablemente, el camionero pasará a formar parte, desde la CGT o desde otra fracción sindical, de otro proyecto político, de cara a las legislativas del próximo año.



(*) Editor de Política, Agencia DyN.