Miércoles, 27 Junio, 2012 - 10:46

Correo de nuestros lectores
Ni chicha ni limonada, veneno

En el día en que la CGT le hace el primer paro al Gobierno de Cristina Kirchner, el lector aporta su mirada crítica sobre la sociedad de los protagonistas del conflicto.

Que hacer ante este panorama político nacional donde despues de la jugada de Moyano y los discursos virulentos de los clasicos chupamedias del gobierno queda la sensación de estar frente a un enfrentamiento bastante mentiroso.



Estos dos boxeadores son los que prometen nocaut pero ninguno podria voltear a un niño de 10 años con su trompada y la pelea sabemos como terminará, empate. Tenemos un oficialismo prepotente, enriquecido e insensible y un sindicalismo corporativo, patotero, jodido.



¡Ahora hay que elegir entre Cristina y Moyano!



Los reclamos de Moyano son justos. Son reclamos salariales y sociales ante un poder que concentra sin límites poder y riquezas. ¿Es la justicia o la solidaridad con los pobres lo que moviliza al cacique camionero? Seguro que no. No hace falta ser demasiado suspicaz para percibir que detrás de estas banderas compartidas por muchos se esconde una increible vocación de poder. No son los principios o los programas de gobierno o los intereses de las clases populares los que diferencian a Moyano de la Presidenta, sino la disputa por espacios de influencia. Al gobierno tampoco le interesan los pobres.



En esa pelea, el pueblo esta olvidado, se lo invoca. Nada más. Están ausentes en esta lucha. Basta con mirar las imágenes de los piquetes para registrar que quienes se movilizan son barrabravas y matonaje reclutado. Hay pocos trabajadores reales en estas movilizaciones. Y el entusiasmo que se exhibe para las pantallas se parece más al festín de las patotas pagas que a la movilización de trabajadores decididos a defender sus intereses.



Pensar lo contrario es ser ingenuo. Quien ahora califica al gobierno de prepotente, fue su principal socio y beneficiario durante años. La sociedad nunca fue perfecta, porque nunca los acuerdos entre jugadores de truco salen bien, pero convengamos que durante años funcionó de maravillas. El gobierno toleraba los piquetes de Moyano y éste toleraba las retenciones al campo. El gremio de camioneros fue el mimado por el poder K y el líder sindical pagaba esos favores con disciplinamiento laboral o con piquetes destinados a poner en su lugar a los “oligarcas” del campo. Se sabía, era evidente, que el romance era más fingido que real, que los naipes estaban marcados y los jugadores esperaban el momento propicio para desplumarse entre ellos. Todo esto se sabía, pero en esos momentos los buenos negocios parecían ser más consistentes que las malas intenciones.



Quienes tienen memoria recordarán que
el nuevo poder “nacional y popular” en sus inicios, estuvo integrado por Él en el vértice y Moyano y Magnetto en los otros dos extremos. De ese triángulo nada queda. ¿Qué hay en su lugar? Es una pregunta interesante porque no admite respuestas sencillas. ¿Cuáles son los soportes reales del poder presidencial? ¿La Cámpora? ¿Guillermo Moreno? ¿Los 114 medios de prensa que posee directa e indirectamente el gobierno?



¿Con quiénes pretende gobernar la presidenta? ¿Los gobernadores? ¿Se puede confiar en los intendentes del conurbano? ¿ En la palabra de honor de Boudou?
¿Invocar el 54 por ciento que la votó hace unos meses? Hoy ya no sirve. La presidenta parece que todavía no lo ha registrado, pero marcha hacia su propia soledad.



Los acuerdos y alianzas trabajosamente diseñados por Él, ella los ha ido rompiendo con diferentes pretextos, que no alcanzan a disimular su concepción del poder, donde el capricho se confunde con pedazos de ideología mal digeridos y cada vez menos creíbles.



Algunos seguidores deliran acerca de una reforma constitucional que facilite su reelección escondida en rotulos como"amplia participacion de las mayorias" o "movimiento reformador" cuando en realidad, si fueran responsables, deberían estar más preocupados por asegurar que concluya su mandato.



Moyano hace su juego, sabe mas que nadie que no existiendo oposición desde hace varios años, él sería una opcion; en algun momento hasta se dejó la barba creyendo que podria imitar a Lula, le sugeriria que empiece a estudiar cuáles son los problemas reales de este país bendito que no puede permitirse más tener la cantidad de pobres rodeando los conurbanos de las capitales en condiciones infrahumanas en que viven.



Mientras tanto ¿quién se perjudica en este "enfrentamiento"? Sin ninguna duda El Peronismo. Los peronistas no sabemos ya cómo explicar que este gobierno de peronista tiene el sello. En 2013, y sobretodo 2015, los peronistas tendremos que apelar a un esfuerzo intelectual gigantesco para recomponer la pésima imagen que están dejando estos actores y los desaguisados que estan generando.



Empecemos por dejar una frase de Juan Domingo Perón: "En la conducción política conducir no es mandar, es persuadir".



(*) [email protected]