Lunes, 25 Junio, 2012 - 20:14

Defender el proyecto nacional, popular y la democracia en Paraguay

Nuestro país atraviesa los sacudones de la crisis internacional (económica, financiera, política y cultural) sin pérdida de derechos para los argentinos.

Esto se debe a que desde el 2003, a partir de la presidencia de Néstor Kirchner, Argentina inició una clara política destinada a salir del neoliberalismo, cepo ideológico a través del cual se conculcaron derechos,
eliminaron fuentes de trabajo, se entregó el patrimonio nacional y con ello se postró estructuralmente al país como Estado Nación
dependiente.



Sin embargo, el retorno del Proyecto Nacional y Popular permitió, por ejemplo, la creación de más de 5 millones de puestos de trabajo, porque se puso en marcha la producción, porque se recuperó el rol activo del Estado en pos de mayor inclusión, de conquista de derechos, de restitución de justicia social, en un marco de decisiones soberanas (de emancipación del
FMI, de No al ALCA), de desendeudamiento de los organismos financieros y de proyección y unidad latinoamericanas.



Tal el legado que encarna y profundiza desde el 2007 la presidenta Cristina, porque enfrenta
a las
presiones corporativas, tanto a las que pretenden acaparar la renta agraria, como a las que, desde las grandes corporaciones mediáticas, intentan definir la agenda según sus sesgados intereses y construir sentido e identidad antinacional, antipopular y antilatinoamericana, para que en especial cierto sector de nuestro pueblo piense y actúe en contra de sus propios intereses.




De dicha disputa por la redistribución de la riqueza material y simbólica,
se obtuvo el Fondo Federal Solidario de la soja,
se legisló la nueva ley de medios (de servicios audivisuales), a partir de un auténtico proceso de participación y construcción plural de la sociedad civil.



DOS REACCIONES FRENTE A LA CRISIS

Mientras Europa avanza con planes de ajuste sobre la salud, la educación y el trabajo con recetas ya conocidas por todos, aquí asistimos a la nacionalización de los fondos de las AFJP rescatados de la especulación financiera, a la asignación universal por hijo, superadora de todo clientelismo, como claros símbolos de un cambio de época.
Sostener tal política nos demanda la convicción y el patriotismo de ser capaces de garantizar esas conquistas a pesar de la crisis internacional, no sólo porque es la única forma de enfrentarla con eficacia, sino también, porque debemos llegar a tantos hermanos que aún permanecen en la desocupación o en la informalidad laboral, a pesar de la caída histórica de la desocupación del 25% a poco más de 6% actual. Nuestro Chaco, que no escapa a la presión sectorial, puede dar fe de lo que implica el esfuerzo del gobernador Capitanich por reconquistar el Estado para el pueblo sin desatender las inversiones que garanticen salud, educación (130 escuelas construidas en 4 años y medio), trabajo y producción diversificada desde la matriz agroindustrial.



Profundizar el modelo para garantizar la continuidad del Proyecto Nacional y Popular: con el respaldo de más del 54% de los votos, la Presidenta encabezó la recuperación de YPF para restituir la soberanía hidrocarburífera, resiste la presión alcista del dólar para acrecentar ganancias de sectores concentrados en detrimento de los trabajadores, mientras
ratifica la presencia del Estado para sostener el trabajo y el consumo de los argentinos y se formalizaron paritarias en la mayoría de los sectores laborales. Pero defender la vigencia de un modelo que sostiene políticas públicas para las mayorías, sigue sufriendo el asedio
corporativo de los que no están dispuestos a ceder los privilegios de una Argentina para pocos. En ese contexto,
se inscribe la creación de un clima de temor y malestar por parte de los medios hegemónicos, representantes del poder civil más rico del país, que consiste en la intención de transferir como estado social crispado, su propia crispación por la intolerable presencia del estado como árbitro social de la economía.



En nuestra provincia, donde el Gobernador Capitanich ganó por el 67 por ciento de los votos, esto se manifiesta en la intolerancia de un sector de la dirigencia agraria que agredió al ministro Pedrini, por hacer cumplir el derecho de todos de transitar por la ruta de mayor circulación, sin violencia alguna, a la vez que incumplían la promesa hecha al Gobernador de abandonar el corte tras el compromiso asumido por éste –que ya lo tenían antes- de concretar una ayuda de 100 millones para los productores, a través del Banco de la Nación. No es contra Usted Gobernador, es contra las medidas de la Nación, sostuvieron algunos de esos dirigentes. Es, entonces, digámoslo claro, en contra del modelo que refundó la Patria desde mayo de 2003.



Verdaderos intereses contrarios al proyecto nacional, a quienes no debiéramos alimentar con
desmesuradas reacciones sindicales, que terminan haciéndole el juego a la
reacción conservadora, que no dejará pasar las grietas que dejamos en el campo nacional, para recuperar posiciones como ya lo observamos en la actitud del grupo Clarín, que si el bloqueo se lo hacen a
otros, pueden ahora presentar
a Hugo Moyano no ya como el peligro que representaba para sus intereses, sino como una de sus promesas blancas. Porque los trabajadores merecemos un destino más digno que el de fuerza de choque de los sectores de la antipatria.



No hay Provincia sin Nación y no hay Nación sin UNASUR y Proyecto de la Patria Grande Latinoamericana: repudiamos enérgicamente, como lo está haciendo ejemplarmente nuestra Presidente Cristina, nuestro Gobernador Capitanich y los Presidentes de nuestros países hermanos, el Golpe de Estado que destituyó al Presidente Lugo, para reinstaurar, grosera, desembozadamente un régimen de privilegios. Esta amenaza destituyente golpeó a Honduras y también a Venezuela, Ecuador y ahora nuevamente a Bolivia.



Impugnan, sobre todo, los Proyectos Nacionales y Populares, la construcción de unidades regionales que recuperan el viejo sueño de Patria Grande de nuestros héroes libertadores.



Es mucho lo que está en juego, y son muy grandes los proyectos nacionales y latinoamericano en que estamos embarcados, que hoy más que nunca
vale recordar las palabras de nuestra Presidenta Cristina en el acto de Vélez: "cada vez que nos habían dividido y enfrentado, sobre estos falsos enfrentamientos lucraron unos pocos, los convoco a trabajar juntos, unidos y organizados, para construir un país mejor".





Francisco Tete Romero, Silvia Robles, Jorge Migueles y Ricardo Pico Bugnart.