Lunes, 25 Junio, 2012 - 19:46

Correo de nuestros lectores
El hambre tampoco es una sensación

La muestra que nos dejó el programa de Jorge Lanata al recorrer algunos lugares del Conurbano Bonaerense y Capital Federal, se reitera en innumerable cantidad de poblaciones de la Argentina.





Abandonar este valle por desnutrición es grave, pero no podemos dejar pasar la situación que están padeciendo muchos padres de adolescentes casi niños que están muriendo a diario por el consumo de cualquier elemento nocivo que produzca humo frente a sus ojos (y no precisamente tabaco). Mal de muchos, consuelo de estúpidos pero por ello no vamos a hacernos los tontos mirando para otro lado. La muestra que nos dejó el programa de Jorge Lanata al recorrer algunos lugares del Conurbano Bonaerense y Capital Federal, se reitera en innumerable cantidad de poblaciones de la Argentina , pero basta volver a verlo en la TV, para darnos cuenta que nos duele cuando está frente a nuestros ojos.



Según los expertos, la plaga del “hambre”, de la exclusión social y del desempleo que ya se extienden como una epidemia por las áreas empobrecidas del planeta, están generando las condiciones para un “Apocalipsis social” y para la FAO, cada 6 segundos muere un niño de hambre en el mundo, cada día 17.000 niños pierden la vida por no tener nada que comer, mientras seguimos gastando dinero en cohetes a la luna, submarinos nucleares, guerras por petróleo, “cárteles” de todo tipo tratando de controlar territorios y otros tantos desperdicios monetarios tirados a la basura para seguir matando gente. El informe dice que en la última Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria (que paradoja verdad?), el Director de la FAO Jacques Diouf, contó 6 segundos en un spot publicitario y agregó (como si fuera una anécdota) “Un niño ha muerto de hambre” y ese mismo día murieron 17.000 niños de hambre. Imagino el auditorio que lo escuchaba habrá exclamado…¡oooooh! Como si nada supieran del hambre que se ve en su propio barrio y en
cualquier lugar en el mundo.



Volviendo a nuestro país, que no se queda afuera de esta masacre humana pues la dirigencia política vive en una nube de pe….humo…, bien podría destinar parte de esos dineros que le permiten actos de ostentación por donde vayan, para que niños y adultos que tienen la misma densidad de “HAMBRE”, puedan al menos comer una vez al día un buen plato de alimentos con los nutrientes necesarios. Nosotros como sociedad no somos culpables pues para ello nos quitan y mucho de los magros salarios en impuestos, (IVA, ingresos Brutos, Ganancias, ABL y cuanta boleta lleve el viento por ahí que caiga en nuestras manos para abonar), pero si quizá somos cómplices por no levantar la voz en tiempo y forma como lo hace Lanata desde la televisión. Sabemos que existen las Villas y su pobreza, vemos a diario por las calles a niños y mayores pidiendo una ayuda para la comida o algún medicamento, duermen a la intemperie, no tienen abrigos suficientes, pero también sabemos que Ellos (la dirigencia)
los que tienen la obligación de evitar que eso ocurra, también lo saben y NO HACEN NADA PARA SOLUCIONARLO.



Aquellos que no están en condiciones económicas o físicas para sumarse a la legión de voluntarios para arrimar un poco de lo mucho que les falta a los pobres de nuestro país, sufrimos de impotencia al ver que quien debe no lo hace y quien quiere no puede.

La verdad es
más dolorosa todavía si es que pensamos en una solución de este grave problema a corto plazo pues los que deciden por nosotros dicen que “ No hay crisis alimentaria (como sostiene la FAO, la ONU, el Banco Mundial y las Organizaciones del Capitalismo como todos los de la sigla “G20…”, sino un incremento de la hambruna mundial por la especulación financiera y la búsqueda de rentabilidad capitalista con el precio del petróleo y los alimentos”.



Días pasados una abuela que tiene a sus nietitos a cargo por esas cosas del destino que no me animé a preguntar, me decía que se encuentra en una terrible encrucijada pues mientras Ella viva, a los golpes iba a tratar de alimentar y darle educación e instrucción a los niños, pero se desesperaba al pensar que en algún momento por designios de la vida, partiría dejando a esos niños indefensos sin siquiera poder alcanzar un sueño como todo ser humano bien nacido ha imaginado.



“El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.”

Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.



(*) DNI 7788556