Domingo, 24 Junio, 2012 - 10:28

Moyano y el impuesto a las ganancias
500 kilómetros tocando bocina

Los argumentos de Moyano para paralizar el transporte de combustibles o la convocatoria a la Plaza. Razones de su desmesura.





Moyano paraliza el transporte de combustibles o convoca a la Plaza con tres argumentos reiterados: el modo en que la inflación puede erosionar los salarios, la manera en que puede hacerlo el impuesto a las Ganancias para ciertos (no generales) tramos salariales, el atraso en la actualización de las asignaciones familiares.



Sobre la inflación: en los últimos años su gremio fue de los que más favorecidos salieron en las paritarias, siempre ganándole al alza del costo de la vida (288% de aumento nominal entre 2006 y 2011). Es más: siempre ganó presionando con la exigencia de un aumento imposible para luego negociar, que es lo que Hugo y Pablo Moyano tenían decidido no hacer en esta oportunidad, hasta que debieron cerrar un aumento (preacordado mientras bloqueaban destilerías) muy similar a lo obtenido por otros gremios.



Sobre el mínimo del impuesto a las Ganancias y las asignaciones familiares, hace quince días este diario publicó un informe –basado en un estudio del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina– acerca de la necesidad de actualizar ambas cosas.



¿Por qué nunca llegó esa actualización, como en años anteriores? Tres hipótesis que son combinables. La primera: el Gobierno atraviesa una situación fiscal más delicada de lo que reconoce que lo lleva a preservar todas las fuentes de recaudación (lo aportado por los laburantes vía Ganancias fueron diez mil millones de pesos en 2010). Segunda: la decisión estaba en carpeta pero se la fue postergando en la pulseada con Moyano para no darle la razón ni el triunfo. Tercera: estaba en carpeta y se la postergó para brindársela como gesto a una eventual conducción no moyanista en la CGT. Aún con lo que tiene de justa la reivindicación de actualizar las escalas y pisos del impuesto, éste afecta sólo a un sector de los trabajadores registrados (17% en 2011, contra un 8% en el 2000). ¿Es suficiente para convocar a un paro general?



El problema, ahora, es que difícilmente el Gobierno pueda darle tardíamente la razón a Moyano (a quien nunca deconstruyó como interlocutor central de un movimiento sindical muy fragmentado) sin que lluevan críticas o se lo acuse de debilidad. Difícil hacer ese anuncio en los días en que Moyano apuesta a la formidable capacidad de movilización de Camioneros y sus aliados trazan peligrosas comparaciones con la dictadura.



Respecto del uso del lenguaje y amén de la alianza Moyano/ Clarín (amnesia de todo: Covelia, troqueles, hoteles, propiedades, tesoreros asesinados, Madona Muñoz) es particularmente espantoso el tipo de gestualidad de Pablo Moyano, reduciendo toda discusión a la frase “a ver si tienen huevos” (para reprimir, para reemplazar camiones o choferes). Para quienes recuerdan qué pasó con el peronismo (y qué responsabilidades históricas le caben) entre 1973 y el golpe de Estado, esas conductas generan una mezcla amarga de bronca y temores, más aún en un ciclo de derechos reconquistados, crecimiento e inclusión y aún cuando falte mucho para construir un país justo.



Hugo Moyano venía haciendo tronar bocinas, a 200 por hora, hace quinientos kilómetros de ruta. O hace cuatro meses, o seis, o un año. Es fácil decir ahora que se debió buscar el modo de contenerlo (aunque en Miradas al Sur se reiteró hace tiempo que la ruptura era una mala noticia para ambas partes). La desmesura de las medidas de fuerza que decidió poner en marcha muestra que: o bien no le importan demasiado ni los argumentos ni la negociación, o que su personalidad le impide bajar los cambios que debería bajar. Estaba buscando detonar sus broncas y sus cargas hace meses, mucho antes que la negociación apenas comenzara, para pudrirla inmediatamente movilizando a su gremio y los camiones, como si se tratara de una milicia popular. Si en el ciclo kirchnerista Camioneros abrió y orientó las paritarias, esta vez Moyano decidió cerrarlas para posicionarse como el más duro de todos, privilegiando su proyecto. Por lo demás, es raro jugarla de duro cuando se apuesta a un lugar en el proyecto político del gobernador bonaerense. Ahora dicen que con Scioli se redoblará la lucha contra el modelo neoliberal.
Fuente: 
InfoNews.