Miércoles, 20 Junio, 2012 - 12:36

Preocupación del sector mercantil frente a aumento de violencia
Asaltaron a la familia de empresario capitalino haciéndose pasar por inspectores de Sameep

Este martes fue asaltada la familia del empresario Enrique Tisembaum. Cuatro individuos ingresaron violentamente a su domicilio luego que uno de ellos se hiciera pasar por un inspector de Sameep.

Mientras aún resuena el robo de medio millón de pesos al local de Bisordi ocurrido días atrás, este martes fue asaltada la familia del empresario Enrique Tisembaum, propietario de El Obrador (avenida San Martín 1660). Cuatro individuos ingresaron violentamente a su domicilio luego que uno de ellos se hiciera pasar por un inspector de Sameep. Desde la Cámara de Comercio de Resistencia expresaron su apoyo al socio y exigieron medidas urgentes que protejan la integridad del ciudadano.



Según relata el empresario Enrique Tisembaum, el hecho ocurrió después que él se retirara de su domicilio para ir a trabajar, entre las 8:30 y las 9 de la mañana de este martes cuando su hijo de 18 años atendió a la persona que golpeaba la puerta de su casa que se presentó como un “inspector de Sameep y le pasó una carpeta para que rellene un formulario”. En el momento en que el joven empieza a completar la planilla el supuesto inspector “saca un arma y le apunta a la cabeza” mientras lo empujaba hacia el interior del domicilio donde se encontraban el resto de los integrantes de la familia, compuesto por su hermana y su madre. 



“Lo conduce hacia las habitaciones superiores donde estaban durmiendo mi hija y mi señora, a mi señora la levantaron de la cama y la llevaron hasta la habitación de mi hija y la hicieron sentar en la cama, mi hija estaba durmiendo mirando hacia la pared y le dijeron que se quede ahí que siga mirando la pared que no se mueva, a mi hijo lo tiraron al piso”.



El empresario puntualiza que fueron tres los malvivientes que ingresaron a su domicilio y que más tarde se sumó una cuarta persona “que era más violenta”. En un primer momento les dijeron que no le iban a hacer daño “que querían la plata” y mientras uno de ellos controlaba a la familia, otros dos revolvían la casa. Al final ingresó un cuarto hombre “que lo agarró del pelo a mi hijo estando en el piso y después le dijeron que paguemos lo que debemos si no nos van a hacer boleta”.



Según relató, se llevaron aproximadamente $3.000; una notebook; una netbook, un teléfono celular y se dieron a la fuga en un Peugeot 206 de color gris.



La familia Tisembaum vive hace 20 años en ese barrio y tiene su negocio a seis cuadras de su casa. Repasando los hechos, el damnificado analizó que “esperaron que salga de la casa, porque yo salgo entre 7:30 y 8, todos los días y hoy me demoré, salí casi 8:15 y esperaron que salga y aguardaron un tiempo a ver si yo no volvía y después ingresaron. Evidentemente conocían la casa”, añadió.



Tampoco dejó de manifestar su sorpresa por la “violencia” con la que se manejaron y a plena mañana de manera “tan impunemente”, relatando que es un barrio tranquilo donde todos los vecinos se conocen, “me parece llamativo” remarcó.



“Para mí es un hecho gravísimo, lo que se escucha habitualmente es que rompen una pared cuando la gente no está pero que ingresen cuatro personas, de las cuales tres tenían armas de fuego y además me llama mucho la atención que no fue la gente de Criminalística a tomar una huella digital, ni a tomar ningún rastro, nada”, evaluó.