Martes, 19 Junio, 2012 - 08:45

Día de la Liberación Impositiva: hasta hoy, un trabajador sólo ganó para pagar los impuestos

Desde el 1° de enero pasado hasta ayer, sólo trabajó para pagar los impuestos; a partir de hoy, empezará a hacerlo para su bolsillo.



Hoy no es un día cualquiera para un trabajador en relación de dependencia promedio. Cuando se levante esta mañana, prepare su desayuno y parta a cumplir su tarea, por primera vez en el año se habrá liberado de la carga tributaria que le impone el Estado.



¿Qué significa esto? Un trabajador asalariado formal en la Argentina que tenga un ingreso neto de bolsillo de $ 6045 por mes debería trabajar 171 días para pagar todos los impuestos que los diferentes niveles de la administración le cobran, nacionales, provinciales y municipales.



Los datos surgen de un trabajo que todos los años realiza el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que mide la presión impositiva con la que convive un empleado en relación de dependencia.



"El indicador [llamado Día de la Liberación Impositiva] consiste en tomar como base de análisis un año calendario y calcular a partir de qué día un ciudadano deja de obtener ingresos que terminará enviando al Estado a través de los distintos tributos. Dicho de otra forma, cuándo deja de «trabajar para el Estado» y comienza a percibir los ingresos para sí mismo", explica el documento elaborado por los economistas del instituto Nadin Argañaraz, Sofía Devalle y Andrés Mir.



Claro que hoy sólo estará liberado el trabajador que tenga un sueldo neto de 6045 pesos mensuales, el primer estamento de una escala que contiene otros tres niveles de medición.



Los empleados que reciban en su bolsillo alrededor de 13.000 pesos deberán dedicarle 11 días más del año al aporte al Estado; su día de liberación será el 27 de junio. El 6 de julio podrán sacarse el yugo impositivo los que tengan un ingreso de 19.007 y el 13 de julio respirarán aliviados los que ganen en torno a los 30.000 pesos mensuales.



"El Día de la Liberación de Impuestos se ubica en la Argentina entre el 19 de junio y el 13 de julio, en función de cuáles sean sus ingresos y de si se actualizan o no los mínimos y deducciones del impuesto a las ganancias , siempre hablando de la carga tributaria legal. Si se lo compara con el año pasado, el período era entre el 17 y el 29 de junio. Es decir que se incrementó algo más la presión sobre las familias de mayores ingresos en los casos considerados", concluye el trabajo.



En los últimos años, el peso de la carga tributaria aumentó. Por ejemplo, un trabajador con ingresos netos cercanos a los 30.000 pesos habrá tenido que trabajar 11 días más que el año pasado para dejar satisfechas las arcas fiscales. ¿A qué se debe la diferencia? "Al no aumento de los mínimos no imponibles del impuesto a las ganancias", contestan en Iaraf. El documento tomó una suba promedio en los sueldos de los asalariados de 23%. Y claro está, si el monto exento de impuestos no aumenta en igual proporción, el tributo sube.



SIN ACTUALIZACIÓN



Sin embargo, no es a los que más ingresos tienen a los que les impactó más fuerte el estancamiento del impuesto. Los trabajadores en relación de dependencia que tienen ingresos de alrededor de 19.000 pesos brutos deberán trabajar 13 días más que el año pasado. Mientras que en 2011 terminaba de aportar sus últimas monedas al Fisco el 23 de junio, tras haber trabajado para el Estado 175 días, este año necesitará 188 jornadas (6 de julio) para llegar a la misma meta.



La comparación internacional es compleja dado que la medición toma la presión legal, es decir, lo que se debe pagar según lo que está vigente, y no lo que efectivamente se paga; es decir, no toma en cuenta la evasión. "Según una medición de 2010, por ejemplo, la Argentina con 46% de presión impositiva está a nivel de Suecia [47%] o Dinamarca [48%]. Pero para hacerla comparable habría que establecer que la evasión en esos países es igual a cero. En ese caso, serían comparables", dijo Devalle.



Así las cosas, y siempre de acuerdo con datos de 2010, la Argentina, con una carga de impuestos del 46% sobre el salario promedio de un trabajador estaría por encima de Italia, Francia y Finlandia, todos con 43% y muy por sobre lo que imponen países como México (20%), Estados Unidos (27%) o Suiza (29%).



Más allá de los porcentajes, la gran diferencia con la que los economistas explican el fenómeno tiene que ver con la calidad y la cantidad de servicios que devuelven los Estados a cambio de los impuestos.



En la Argentina, que está en un lote similar a los países más desarrollados de Europa, muchas familias deben procurarse la educación, la seguridad y la salud por sus medios. Además, los sistemas jubilatorios, una de las grandes cajas que se sostienen con los impuestos de los empleados activos, también presentan diferencias significativas entre los países europeos y la Argentina.



Cuando la mirada se afina dentro de los impuestos, los que gravan el trabajo son los que se llevan la mayor parte. Quienes tengan salarios por debajo del umbral del impuesto a las ganancias, aportan tres de cada diez pesos de su sueldo al Fisco, mientras que los de mayores ingresos ven cómo cuatro de cada pesos diez van al Estado. La proporción se revierte cuando se cuentan los impuestos indirectos. Allí, donde se ubican los gravámenes al consumo (IVA, por ejemplo), los que están más arriba en la escala salarial dejan un 9,2% del sueldo en impuestos, y los que están en el otro extremo, 13,1 por ciento.
Fuente: 
La Nación.