Martes, 12 Junio, 2012 - 09:22

Trabajo infantil, la batalla y la realidad de la región

El Día Mundial contra el Trabajo Infantil se conmemoró por primera vez en el año 2002, y fue propuesto por la Organización Internacional del Trabajo -OIT-, con el firme objetivo de lograr una profunda reflexión acerca del problema que representa el trabajo de millones de niños, niñas y adolescentes en el mundo. Y nuestro país adhirió a la iniciativa de la OIT declarando el 12 de junio como “Día Nacional contra el Trabajo Infantil”.

En la actualidad alrededor de 215 millones de niños trabajan en el mundo, muchos de ellos sin posibilidades de asistir a la escuela, a espacios recreativos o de participar en sus comunidades, quedando lejos de alcanzar una ciudadanía plena.



Se entiende por trabajo infantil a las “estrategias de supervivencia o actividades productivas de comercialización o prestación de servicios, remuneradas o no, realizadas por niñas y niños, por debajo de la edad mínima de admisión al empleo y/o trabajo establecida en nuestro país, que atenten contra su integridad física, mental, espiritual o social y que interrumpan o disminuyan sus posibilidades de desarrollo y ejercicio integral de sus derechos”.



En este marco, este año se hará un llamamiento sobre el derecho de todos los niños a ser protegidos del trabajo infantil y de otras violaciones de sus derechos humanos fundamentales.



Es que, efectivamente, la erradicación del trabajo infantil debe entenderse en el marco de los Derechos Humanos y la justicia social. Los derechos humanos, inherentes a todas las personas sin distinción de ninguna clase -indivisibles, integrales y universales-, adquieren una magnitud aún más profunda tratándose de niñas, niños y adolescentes en su carácter de fundamentales para el desarrollo integral y pleno de la infancia.



La justicia social se basa en la igualdad de derechos para todas las personas y la posibilidad para todos los seres humanos, sin discriminación, de beneficiarse del progreso económico y social en todo el mundo.



Reconocemos fundamental destacar los aportes de la labor normativa de OIT, comenzada en 1919, ya que la aprobación y adopción de sus convenios determinaron que los países miembros se comprometiesen a adecuar sus propias normas, consagrando los derechos de infancia.



En ese contexto, nuestro país creó formalmente, en el año 2000, la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI).



La sucesiva conformación de las Comisiones provinciales de Erradicación del Trabajo Infantil, y el compromiso de éstas fue completando una institucionalidad destinada a dar respuesta a la problemática.



El Observatorio de Trabajo Infantil y Adolescente (OTIA) realizó la Encuesta Nacional de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes, que permitió conocer más certeramente esa realidad. UNICEF Argentina viene desarrollando su trabajo en todas y cada una de estas instancias.



A partir del Sistema de Protección Integral, nuestro país cuenta con unidades en territorio para dar respuesta articulada a las situaciones de vulneración de derechos de infancia y, entre ellas, el trabajo infantil prohibido.



En la actualidad unos 400.000 niños, niñas y adolescentes trabajan. Esto configura una deuda pendiente, la fuerte convicción y la responsabilidad de comprometernos por: “cada vez más derechos humanos, cada vez más justicia social, erradiquemos entre todos el trabajo infantil”.



(*) Ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires