Sábado, 9 Junio, 2012 - 11:24

Correo de nuestros lectores
No se muere el hombre por el frío...se muere por la desidia

Don Miguel Angel Chaparro con 52 años y como todas las noches, concurrió a cumplir con su tarea de sereno y el frío pudo más que su voluntad de servir.

A los españoles, desde que era pequeño siempre les llamamos “Gallegos” y es precisamente una frase de gallegos la que nos dice… “Estando yo caliente…que me importa la gente”.



Esta triste historia, tuvo su origen en la gélida noche de la Ciudad de Resistencia, Capital del Chaco, pero bien podemos trasladarla a la Capital Federal o cualquier lugar del norte y sur de nuestra Argentina, en donde seguramente encontraremos muchos más “Don Miguel Angel Chaparro” que mueren petrificados por el intenso frío, la mala alimentación
el “querer reemplazar el frio por una bebida que caliente el cuerpo.



En esta oportunidad, la responsabilidad de semejante atrocidad cometida quizá no sea del Estado y
cabe
preguntarnos… ¿Qué hizo la Empresa Constructora?.. Se supone,
para que una persona pase toda la noche cuidando materiales de esas características, debe existir una garita, habitación, o cuarto calefaccionado, que permita al obrero poder transitar la noche con tan bajas temperaturas a resguardo.



Enfrentando a la hipocresía política, debemos reconocer que la muerte por frío no solo la sufren aquellos que viven en la indigencia y a la intemperie, también debemos agregarle a muchos otros argentinos que están en situación de riesgo aún viviendo en sus hogares ya que la desnutrición y falta de elementos para poder arrimar un poco de calor al cuerpo, se hacen muy difíciles.





A esta altura de los acontecimientos, las muertes por frío o desidia, se irán contando como un número y nada más, o aquello que es peor…un voto menos…



Muchos son los argentinos que desconocen la inexistencia de “gas natural” en una amplia franja de la geografía argentina, en donde sus habitantes para cocinar, ducharse, o calefaccionar sus hogares, deben recurrir a la electricidad, gas en garrafas o leña, todos estos elementos que no están al alcance de su presupuesto por los míseros salarios que reciben por sus tareas.



Existen dos sectores bien delimitados en este drama que estamos presenciando como consecuencia del intenso frío y son los que padecen abuelos y niños, los más vulnerables dentro de la Sociedad y los que lamentablemente menos atención reciben desde el propio estado a la hora de poner las cosas sobre la mesa y sincerar la situación.



Mucho discurso, mucho número, pero la realidad nos dice otras cosas que todos conocemos y muchos por temor o complicidad no quieren decirlo y así va pasando el tiempo en donde las soluciones solo llegan para los momentos coyunturales, pero no intentemos tener esperanzas en resultados a largo plazo.



Dólar, corrupción, Legisladores que se aumentan las dietas, presidentes que mienten y llegan a un punto en que su propia mentira la creen como real, funcionarios elegidos para ocupar lugares de responsabilidad para los cuales jamás se prepararon y profesionales que se rompieron el lomo para tener un título, percibiendo mucho menos por su trabajo que lo que reciben muchos hogares por un “plan”.



Huelgas, cortes de calles, jubilados que siguen reclamando por sus juicios ganados, jubilación mínima de lástima, son el común denominador de esta argentina que nos toca habitar y digo habitar porque a este paso, de seguir así, dejaremos de ser “Ciudadanos” para convertirnos en simples habitantes de un tiempo que lamentablemente transcurre, con complacencias desde muchos sectores.



Las más sacrificadas en estas instancias son las Madres, de ellas quienes
han recibido educación tienen familias más sanas, sus hijos están mejor alimentados, es poco probable que mueran en la primera infancia, y tienen más probabilidades de asistir a la escuela.




En los países en desarrollo, aproximadamente la mitad de todas las mujeres embarazadas son anémicas. Cada año, la carencia de hierro es la causa de unos 110.000 fallecimientos durante el parto.
Las madres afectadas por la malnutrición a menudo dan a luz a bebés con insuficiencia ponderal, que tienen 20% más de probabilidades de morir antes de los 5 años de edad. Cada año nacen hasta 17 millones de niños con un peso inferior al normal.



El día que desde el poder, comiencen a imitar los buenos ejemplos, quizá
comience a cambiar nuestro sistema de protección a la ciudadanía, mientras tanto solo son casos aislados como el de José Mujica, presidente del Uruguay, quien ofreció que la casa presidencial funcione como albergue de personas en situación de calle durante el frío. (¿Se entiende no?)



“En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.” Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.



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