Martes, 5 Junio, 2012 - 19:05

Correo de nuestros lectores
Mascotas fieles

A muchos le gustan los animales, a unos más otros menos, pero quienes los adoptan conocen el “amor especial” por estas fieles compañías.

Resistencia se ha poblado de edificios, y muchos que en sus casas tuvieran uno o dos perritos, quizás gatos también, a la hora de mudarse a un moderno departamento sienten el peso de tener que tomar una determinación: “¿los lleva?” ¿se puede? A veces se puede otras veces no está permitido, y éste es un motivo de elección determinante entre un lugar y otro.



Solamente quien ama a sus animalitos sabe lo que esto significa, no es un acto menor.



Corbata, era una perrita pequeña, tamaño de los que ahora llaman “pincher”, se la encontró en la calle y acurrucada debajo de una campera se la llevaron a una casa. No creció muchos centímetros, era muy inteligente, su instinto le marcaba las buenas y malas personas que expresaba con ese ladrido agudo, acompañaba a los de la casa en las compras, esperándola fueros de los supermercados, y cuando
estaba enferma su dueña, gemía junto a su cama y daba saltitos como queriéndole dar fuerzas y esperanza.



Pero a Corbata le gustaba la vereda y muchas veces venía con mal olor, porque se revolcaba en las suciedades de otros perros vagabundos, había que bañarla y perfumarla.



Y muchas veces se veía a alguna persona arrastrando sus talones tratando de “despegarse” la mugre maloliente, y murmurando quizás
palabras
enojosas

Lamentablemente muchas veces hay que sortear este tipo de obstáculo en cualquier parte de la ciudad.



Hoy, también salen a la vereda esos perritos chiquitos y grandes, algunos con collar y correas acompañados por quienes
viven en los edificios .Son momentos de entretenimiento para los animalitos y también de sociabilización entre estos nuevos vecinos. A veces, los animalitos son los “mediadores” en estos encuentros, es saludable ver que ellos provocan la comunicación y hasta una amistad.
Pero también hacen sus necesidades en las veredas y canteros, mientras corretean alegremente en estos momentos de libertad a cielo abierto.



Esta nueva modalidad de “horas de paseo”, son necesarias por el espacio reducido en que viven, pero habría que modificar algunas conductas ciudadanas
por las mascotas, y para ayudar a mantener limpia la ciudad, porque higiene es sinónimo de salud, entonces podrían tener
una bolsita de plástico, para al final del recreo “junten los regalitos.”



Si esto sucediera, todos los vecinos estarían agradecidos. Quien tiene sus perritos conoce el placer que es jugar con ellos, recibir ese cariño desinteresado, y permitir que uno no se sienta sólo, son necesarios e importantes en la vida de muchos.



Defendamos nuestras mascotas, mantengamos limpia nuestra ciudad., que es la casa grande de todos.



Sólo es cuestión de incorporar un nuevo
hábito al salir a tomar sol, tener una palita.







(*) [email protected]